Ahora me gustaría matizar lo que acabo de decir. Sí que me gustaría poder estipular una cantidad máxima de horas por día delante del móvil, imposibilitar el acceso a ciertos enlaces, búsquedas, páginas... En resumen, todo lo posible por asegurarme de que estén protegidos frente a los peligros que uno puede encontrarse por Internet, incluso sin querer. Lo que nunca haría es colocar un localizador que me indique en todo momento la posición exacta de mis hijos. En ocasiones puede ser de gran ayuda, por si el móvil se pierde o no eres capaz de contactar con ellos, pero creo que al final acaba atentando contra su privacidad, y considero que merecen ser autónomos y no estar constantemente vigilados.
Cuando nosotros éramos más pequeños, no se nos advertía sobre los peligros de Internet como se hace ahora, y en consecuencia, muchos acabamos viendo cosas para las que no estábamos preparados aún. De todas formas, nos tocó tragar y aprender antes de tiempo, y aquí estamos. El que vio su primer vídeo porno a los 10 años, o el que no pudo conciliar el sueño después de ver las imágenes de una guerra, unas imágenes que no reflejaban lo que había visto en películas de acción. No me gustaría que mis hijos pasasen por lo mismo, pero si por algún casual llegase a ocurrir, tampoco sería el fin del mundo.
Por lo que, aunque en un principio tendría mucho cuidado para que mis hijos se mantuviesen alejados de contenidos para adultos, tampoco trataría de que no supiesen de la existencia de estos. En mi opinión, alcanzada cierta edad les haría ver lo que se pueden topar en este Internet que, igual que nos aporta, nos arrebata.
No hay comentarios:
Publicar un comentario