domingo, 26 de abril de 2026

Blog XVII- Guille

 La felicidad ante todo


Si yo tuviera un hijo y pudiera elegir qué es lo mejor para él: ser buena persona o ser feliz, sin duda, optaría por esta segunda opción. Cierto es, el ideal, sería ser capaz de combinar estas dos alternativas, pero si se trata de priorizar para un padre la felicidad de sus hijos es lo primero.


Los motivos son claros, puesto que se puede ser muy buena persona y por tanto pensar si has conseguido educar, de la mejor manera posible, pero resulta que en su día a día, es infeliz y tiene frustraciones personales o profesionales, que le impiden disfrutar de lo bueno que la vida le ofrece, como progenitor me sentiré triste y poco motivado.


Ser buena persona, puede ayudar a vivir con la conciencia tranquila, pero esto no te asegura, la tan ansiada felicidad. 


No hay que olvidar que en muchas ocasiones, siendo excelente para con los demás, se te puede volver en contra. Cuanta más conciencia tengamos de estar pasándolo bien, más a gusto estaremos con nosotros mismos, y esto repercutirá positivamente en nuestro trato hacia los demás. En definitiva, ser feliz retroalimenta el buen comportamiento y en definitiva, lo que todos conocemos como ser buena persona


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