El acceso de los menores a internet y a las redes sociales es uno de los mayores quebraderos de cabeza para cualquier familia hoy en día. Si yo tuviera hijos, tengo claro que estaría dispuesto a supervisar su actividad, incluyendo mirar su Facebook o limitar su acceso, con el fin de protegerlos de peligros reales y de esas "amistades peligrosas" que son comunes en la red.
Yo haría una vigilancia activa pero estratégica: lo haría de vez en cuando, sin que sea necesariamente una persecución diaria, pero manteniendo siempre un ojo puesto en lo que ocurre. Sin embargo, tengo claro que si detectara algo extraño, aumentaría la frecuencia de esas revisiones de inmediato.
Por otro lado, el hecho de no encontrar nada sospechoso no me haría bajar la guardia. Aunque todo parezca ir bien, seguiría revisando de forma periódica y nunca bajaría la recurrencia. En el mundo digital, los problemas pueden surgir en cualquier momento, y creo que la mejor forma de prevenir es no relajarse nunca, manteniendo un control constante para asegurar que el entorno online de mis hijos sea siempre seguro.
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