lunes, 13 de abril de 2026

Blog XVII

Con todos los avances y beneficios que Internet puede ofrecer, también es un lugar que puede ofrecer muchas ventajas, pero puede llegar a ser un lugar muy peligroso; por lo cual, en caso de tener hijos, me inclinaría por el seguimiento de su actividad en redes sociales, incluso por la revisión de sus cuentas, cuando fuera necesario. Esta no sería una falta de confianza, ni mucho menos, sino la situación en la que un adolescente todavía está aprendiendo a hacerlo.

Esto se puede entender mejor si pensamos en series como Adolescencia, que precisamente muestran situaciones muy cercanas a la actualidad: trata la violencia en relación con Internet, la cultura incel, la manosfera, la manipulación de las redes…, cómo algunos adolescentes pueden acabar en algunas dinámicas muy peligrosas y no ser vistos a tiempo. No es una historia muy concreta con personajes sino una historia en la que claramente hay problemas que existen y que pueden llegar hasta cualquier adolescente.

Por lo tanto, pienso que en ocasiones los padres no actúan en desconfianza, sino por miedo. Miedo a que hable con personas extrañas, miedo a las malas influencias, miedo a que no sepa la reacción en alguna situación concreta. Y es que, seamos realistas, a estas edades no siempre se tiene la madurez necesaria para detectar ciertos riesgos.

Eso no quiere decir ejercer el control con la mayor o menor explicación, creo que hay que dar las razones, creo que ha de haber un diálogo y normas claras, no sólo vigilancia desde la distancia.

En definitiva, en el fondo hay que buscar un equilibrio, pero si me preguntas cuál de las dos opciones prefiero, te diré que, si tengo que fallar, prefiero ser una persona prudente de la que enterarse demasiado tarde que algo va mal.

domingo, 12 de abril de 2026

Blog XVII (Ane Ibarreche)

 Desde mi punto de vista, no estaría de acuerdo con espiar a mis hijos ni revisar constantemente sus redes sociales. Aunque la intención sea protegerles no considero que espiando sus redes sociales sea lo mejor. Creo que la confianza es un pilar fundamental en una relación como la de padres e hijos. Si un hijo siente que no tiene privacidad, puede llegar a ocultar cosas, lo que al final puede ser incluso más peligroso que la situación inicial.

Además, hoy en día Internet forma parte de la vida cotidiana y es importante que los adolescentes aprendan a usarlo de forma responsable por sí mismos. En lugar de controlar cada paso que dan, creo que es más útil educarles, enseñarles los peligros de estas plataformas y darles enseñarles como se debe actuar frente a distintas situaciones.

También pienso que limitar demasiado el acceso puede provocar que los hijos se vuelvan más rebeldes y encuentren la manera de hacer lo que se les a prohibido, aunque esta vez sin la autorización de su padre. Además, esto solo llevará a más enfados entre padres he hijo ya que dará pie a más discusiones y enfrentamientos. 

En conclusión, los padres deben de mostrar interés sobre la vida de sus hijos, pero siempre dándoles margen para que se equivoquen y aprendan de sus errores, así como ellos lo han hecho. Entiendo que como padre se haga duro ver como tu hijo lo pasa mal por algo que ya sabías que iba a ocurrir, pero un padre no puede estar siempre evitando que sus hijos se equivoquen, porque sino estos nunca van a aprender, a pesar de que tu lo hagas con esa intención. Además de que si tus hijos sienten que estas controlando su vida estos se alejaran y te ocultarán cosas, porque en ese momento, las redes sociales pasan a ser "su vida".

sábado, 11 de abril de 2026

Blog XVII - Javier Goñi

 Blog XVII


Si tuviera la responsabilidad de criar a un hijo, tengo muy claro que no me dedicaría a revisar sus cosas en secreto ni a perseguir cada paso que da en las redes sociales. Entiendo perfectamente que la base de cualquier relación sana es la confianza, y no el miedo a ser descubierto por un "policía" dentro de su propia casa.

Claro que me daría miedo que se encuentre con gente mala o con contenidos que no sabe manejar, pero si le corto el internet o le espío el Facebook, solo voy a lograr que aprenda a mentirme mejor. Seguramente terminaría usando cuentas secretas que yo no podría ver, y eso es mucho más peligroso que dejar que explore con libertad, pero con cabeza.

Pienso que la privacidad es algo sagrado que todos necesitamos para descubrir quiénes somos. Si yo rompo esa barrera, estoy destruyendo el puente de comunicación que debería haber entre nosotros. Prefiero mil veces sentarme a explicarle por qué hay gente que no es lo que parece, en lugar de ponerle un candado a la pantalla y esperar que eso lo solucione todo mágicamente.

Al final, mi meta sería que mi hijo aprenda a cuidarse solo, porque yo no voy a estar ahí para vigilarlo toda la vida. Si lo acostumbro a que yo soy el que siempre decide qué es peligroso y qué no, cuando salga al mundo real estará totalmente indefenso frente a los problemas.

Prefiero ser esa persona a la que puede acudir cuando se sienta confundido o cuando alguien le escriba algo raro, en lugar de ser alguien a quien tiene que ocultarle todo por miedo a un castigo. La verdadera seguridad no viene de prohibir, sino de saber qué hacer cuando las cosas se ponen feas, y eso solo se consigue hablando y no espiando de forma oculta.

Jon Cid Blog XVII

Internet es una herramienta indispensable para la búsqueda de información y por consiguiente, para ampliar nuestro conocimiento sobre cualquier ámbito. Sin embargo, utilizarlo tiene unos riesgos de por medio, y para el público infantil puede actuar como enlace hacia cierto tipo de contenidos que no deberían ver a esas edades bajo ningún concepto. Definitivamente, en caso de ser padre, me encargaría de que no pudiesen tener acceso a algunas plataformas o contenidos, al menos hasta que fuesen algo más mayores.

Ahora me gustaría matizar lo que acabo de decir. Sí que me gustaría poder estipular una cantidad máxima de horas por día delante del móvil, imposibilitar el acceso a ciertos enlaces, búsquedas, páginas... En resumen, todo lo posible por asegurarme de que estén protegidos frente a los peligros que uno puede encontrarse por Internet, incluso sin querer. Lo que nunca haría es colocar un localizador que me indique en todo momento la posición exacta de mis hijos. En ocasiones puede ser de gran ayuda, por si el móvil se pierde o no eres capaz de contactar con ellos, pero creo que al final acaba atentando contra su privacidad, y considero que merecen ser autónomos y no estar constantemente vigilados.

Cuando nosotros éramos más pequeños, no se nos advertía sobre los peligros de Internet como se hace ahora, y en consecuencia, muchos acabamos viendo cosas para las que no estábamos preparados aún. De todas formas, nos tocó tragar y aprender antes de tiempo, y aquí estamos. El que vio su primer vídeo porno a los 10 años, o el que no pudo conciliar el sueño después de ver las imágenes de una guerra, unas imágenes que no reflejaban lo que había visto en películas de acción. No me gustaría que mis hijos pasasen por lo mismo, pero si por algún casual llegase a ocurrir, tampoco sería el fin del mundo. 

Por lo que, aunque en un principio tendría mucho cuidado para que mis hijos se mantuviesen alejados de contenidos para adultos, tampoco trataría de que no supiesen de la existencia de estos. En mi opinión, alcanzada cierta edad les haría ver lo que se pueden topar en este Internet que, igual que nos aporta, nos arrebata.

domingo, 22 de marzo de 2026

Blog XVI

 Si viviera en una zona con problemas económicos, no tomaría unas decisión precipitada, antes que nada lo meditaría y lo pensaría bien. Una central nuclear en una zona con problemas económicos puede tener muchos pros y muchos contras.

Por un lado la instalación generaría trabajo estable para las personas y también aumentaría los beneficios, en sitios con pocos recursos instalar una centra nuclear podría ser de gran ayuda. Aparte favorecería el desarrollo de las insfraestructuras, internet...

Sin embargo esta instalación también trae problemas, como por ejemplo que afectaría negativamente a la agricultura porque debido a la gran contaminación sería mucho mas difícil cultivar y comer de esas cosechas no sería tampoco lo más seguro del mundo. Además siempre existe el riego de un accidente aunque se diga que la energía nuclear es segura.

Mi decisión dependería plenamente de las condiciones del proyetcto. En el caso de que garantizasen seguridad y estabilidad económica y beneficios duraderos estaría a favor de unas instalación central nuclear. En cambio seria mas reacia a aceptar un almacén de residuos nucleares ya que ofrece menos beneficios en términos de empleo y desarrollo.

Blog XVI

Personalmente, no creo que sea buena idea instalar una central nuclear

o un almacén de residuos en mi comarca, aunque la situación económica

sea difícil. La idea de tener un trabajo estable y mejoras en las carreteras

y servicios puede ser atractiva. Pero, hay otras cosas aún más importantes

que se podrían tener en cuenta.


Una central nuclear no es segura y es aún peligrosa para las personas

que podrían vivir cerca de esta industria. Aunque actualmente existe

una seguridad avanzada eso no garantiza el riesgo que supone

esta instalación. Y el problema de los residuos nucleares es muy grande,

porque hay que guardarlos durante mucho tiempo. Esto significa

que las generaciones futuras tendrán que lidiar con este problema.

También hay que pensar en cómo se sentirá la gente que vive aquí, que 

puede estar siempre preocupada.


No creo que sea buena idea basar todo el desarrollo económico en una

sola cosa. Hay otras formas de generar empleo que no son tan peligrosas.

Las energías limpias y las iniciativas locales pueden ayudar a la economía

de manera más equilibrada.


Las mejoras en servicios e infraestructuras deberían ser algo normal, no

algo que se condicione a aceptar proyectos como este. Las instituciones

deberían cuidar a la gente sin pedir cosas a cambio. Vivir sin

preocupaciones también es importante para la calidad de vida.


En conclusión, creo que debemos buscar un modelo de desarrollo que sea

más seguro y responsable.




Blog XVI-Mikel Mendizabal

Si viviera en un lugar con problemas económicos, pensaría mucho en votar a favor de poner una central nuclear o un almacén nuclear. No sería una decisión fácil.

Por un lado, tendría beneficios económicos grandes. Indudablemente, se generarían muchos nuevos puestos de trabajo, que favorecería tanto a los pueblerinos, como a los que buscan una nueva experiencia laboral. Las carreteras mejorarían, lo cual ayudaría al desarrollo del turismo. Gran parte de los beneficios recaudados sería dirigido a la construcción de nuevas infraestructuras públicas, lo cual sería de gran ayuda para los residentes. Pero también pensaría en los riesgos. La seguridad y el medio ambiente son importantes. La energía nuclear asusta a mucha gente por accidentes que han pasado y por cómo se gestionan los residuos radiactivos. El miedo se propagaría incontrolablemente, lo cual podría derivar en una emigración masiva a otros pueblos. Así que mi decisión dependería de las garantías que se me den. Querría que hubiera controles de seguridad muy estrictos. Querría que las autoridades y la empresa a cargo del proyecto fueran transparentes. La comunidad tendría que estar muy involucrada en las decisiones. Propondría celebrar una votación a favor o en contra de la ventral, y dependiendo de los resultados, tomaría una decisión u otra. En resumen, podría apoyar el proyecto si se ve claro que los beneficios son más grandes que los riesgos. Y que se cuida bien a la gente y al medio ambiente.