miércoles, 13 de mayo de 2026

Blog XIX

Si tuviese que definir este curso en una palabra sería, sin duda, cambio. Mi vida ha dado un giro de 360 grados en todos los sentidos. Todo ha sido nuevo: el colegio, las clases, la gente, los profesores, las asignaturas, el curso… Sin embargo, he sabido adaptarme muy bien y creo que he desarrollado notablemente mis capacidades. Pero la razón de esta evolución no ha sido solo el colegio, sino, sobre todo, mi esfuerzo.

Por todas esas tardes dando particulares de mates con Patxi, por todas esas comidas haciendo infinitas preguntas sobre economía a mi padre, por todas esas mañanas estudiando la historia como nunca antes me la habían contado, por todas esas incontables clases y exámenes. Hoy me pongo un 9, porque sé que mi esfuerzo ha valido la pena en todos los sentidos, pero no un 10, porque sé que siempre se puede hacer algo más, aunque debo reconocer que estoy bastante satisfecha con mi trabajo.

Este curso, sin duda, ha cubierto mis expectativas. Si bien es cierto que no siempre han sido los mejores días; he tenido disgustos, estrés, tensión…, pero aun así siempre he ido con una sonrisa, sabiendo que sería un nuevo día en este colegio. Aun así, no me he rendido y he seguido luchando; aun así, he podido conectar con personas que me han enseñado como nadie en mi camino; aun así, he podido reírme como nunca…

Por último, personalmente creo que el curso que viene puedo ser todavía más productiva y responsable. Siempre hay matices, y en mi caso son estos. Este curso me ha servido para adaptarme y tener las cosas claras. Pero en segundo es el momento de demostrar de lo que somos capaces cuando tenemos una meta. 

Blog XX-Marcos

Llegamos al final de 1º de Bachillerato y, echando la vista atrás, la sensación es agridulce. Si pudiera volver al principio de curso, tengo claro que lo haría mucho mejor. Me esforzaría más desde el primer día en lugar de confiarme tanto, porque ahora me doy cuenta de que este nivel requiere una constancia que al principio no supe ver.

Este año me ha servido para entender de qué va esto realmente. Aunque las expectativas se han cumplido en cuanto a la exigencia, mi implicación no ha sido siempre la ideal. Por eso, de cara al año que viene, mi mentalidad va a ser totalmente distinta. No quiero quedarme con la espina clavada de no haber dado todo lo que tengo.


Pienso aprovechar al máximo el tiempo que queda y el curso que viene para redimirme. Sé que puedo dar mucho más de mí y me voy a esforzar al límite para demostrar que he aprendido de mis errores y que estoy listo para terminar esta etapa con buenos resultados.

domingo, 10 de mayo de 2026

Blog XIX

Cuando vi esta pregunta por primera vez, sentí que merecía la pena pensarla muy bien. La gestación subrogada  es un proceso por el cual una mujer lleva un bebé para entregárselo a otra persona o pareja que no pueden tener hijos, esto claramente genera debates profundos en medicina, derecho y ética. Mi respuesta, después de reflexionarlo con honestidad, es un rotundo no.

Entiendo el dolor de quienes desean ser padres y no pueden serlo. Ese dolor es real y merece toda la compasión del mundo. Sin embargo, la empatía hacia los demás no puede borrar los límites que uno tiene consigo mismo. Un embarazo no es un trámite: son nueve meses de cambios físicos y emocionales profundos en los que inevitablemente se crea un vínculo. La biología y los sentimientos no leen contratos.

Hay además una dimensión ética que no puedo ignorar. En muchos casos, las mujeres que acceden a ser madres sustitutas lo hacen por necesidad económica, no por convicción genuina. ¿Puede considerarse libre una decisión tomada bajo presión? Esta pregunta es algo que me inquieta profundamente.

Esto no significa que quienes no pueden concebir estén sin salida. La adopción, los tratamientos de fertilidad, la donación de óvulos o el acogimiento familiar son caminos igualmente válidos para construir una familia. El amor que une a una familia no tiene que pasar obligatoriamente por un embarazo propio.

Decir que no lo haría no me hace fría ni egoísta: me hace honesta. Conocer mis propios límites es una forma de respetarme. Y si otra mujer, desde plena libertad e información, elige ser gestante por convicción genuina, eso también merece respeto. Lo que importa es que ninguna decisión sea forzada ni disfrazada de libertad cuando en realidad esconde vulnerabilidad.


Blog XIX

 Si me coloco en la situación de ser un adulto que tiene que responder a esta pregunta, lo tengo también bastante claro: yo no estaría dispuesto a vender mi cuerpo como madre de alquiler para poder gestar un hijo y entregárselo a otra pareja, aunque comprenda perfectamente la ilusión que pueden tener estas personas para formar su familia.

Pienso que tener un hijo no es solo un proceso físico sino también emocional. Durante la etapa del embarazo se establece un lazo muy fuerte, y me resultaría enormemente complicado realizarlo sabiendo que al final tendrías que desprenderte absolutamente del bebé. Personalmente no creo que pudiera gestionarlo adecuadamente en términos emocionales.


Además, el hecho de "vender" el propio cuerpo en este sentido me provoca repulsión. Entiendo que hay personas que lo pueden ver como ayudar y como una forma de ganarse la vida, pero en mi caso no estaría suficientemente a gusto con esa decisión: sentiría que me sentiría convirtiendo algo muy íntimo en una transacción.

No obstante, lo que siento es que respeto a las personas que lo hacen. Hay mujeres que lo entienden como un acto de generosidad hacia parejas que no pueden tener hijos y eso también tiene su valor. Considero que no existe una única respuesta correcta, porque cada uno tiene su opinión completamente válida sobre el tema. Además muchas veces esto se hace por necesidad más que por querer entonces tampoco podemos juzgar las decisiones de los demás si no estamos en su lugar.


blog XVIII

Creo que tomar este tipo de decisiones es muy difícil, no solo se trataría de algo físico, sino que también emocional. Cuando una mujer está embarzada, se crea un vínculo entre la madre y el hijo, y tener que entregar al bebé después del parto a otra mujer, en algunos casos puede resultar algo muy doloroso para algunas personas. 

Sin embargo, también entiendo a las parejas que quieren ser padres y no pueden por razones médicas. Para ellas, la gestación subrogada puede ser la única manera de tener un hijo y formar una familia. De esa manera, ser una madre de alquiler se podría llegar a ver como un acto de solidaridad y generosidad, siempre que exista el consentimiento, apoyo psicológico y condiciones legales que protejan a las dos mujeres y al bebé que están involucrados. 

Aunque a veces se vea de esa manera, hay veces que también se le ve al cuerpo de la mujer como un objeto, especialemente cuando hay dinero de por medio y hay diferencias económicas. Además, también habría que ver los derechos del niño y las consecuencias emocionales que podría llegar a tener la mujer de alquiler después del parto. 

En conclusión, esta decisión dependería de muchas circunstancias, pero en mi caso, yo no sería una madre de alquiler. 

Marcos blog-XIX

La verdad es que nunca me lo había planteado hasta ahora, y al pararme a pensarlo, me doy cuenta de que es un tema mil veces más complejo de lo que parece. No es solo una decisión técnica; toca dilemas éticos y personales que calan hondo.

Ahora mismo estoy en una etapa en la que mi prioridad absoluta son mis estudios y aprovechar este momento de mi vida. Participar en algo así no es un simple trámite; implica un desgaste físico real, pero sobre todo un esfuerzo mental brutal para el que hay que estar muy convencido y preparado.

Si te soy sincero, no creo que cambie de opinión en el futuro. La carga emocional y la responsabilidad de gestar un hijo para entregarlo a otra familia requiere una madurez y una forma de ver las cosas que no van conmigo. Prefiero volcar mi energía en mis proyectos, tanto personales como profesionales, porque sé que no sabría gestionar la presión psicológica que eso conlleva. Al final, es una decisión de tal calibre que, sencillamente, no me veo capaz de asumirla..

Blog XVIII - Erlantz

Hoy en día la gestación subrogada es un tema que crea conflicto y polémica. Es cada vez más común que una pareja estéril se decante por “tener” un hijo de esta forma. Digo “tener” porque realmente el hijo nace de otra madre.


La mayoría de parejas que optan por tener hijos de esta forma rondan en torno a los 50 años. Y es ahí donde está el problema. El bebé, cuando tenga 20 años, tendrá unos padres rondando los 70 años. Además de lo económico, me parece que criar un hijo supone un esfuerzo físico y mental. Por tanto, me parece un tanto arriesgado. 


Por otro lado, debemos recordar que no es una adopción como tal. La ley de adopción dice lo siguiente: “la diferencia de edad entre el adoptante y el adoptado no puede ser superior a 45 años”. Y esta regulación me parece correcta. Por la edad, es más probable que el hijo pierda a sus padres antes, y eso mismo podría afectar negativamente al hijo en un futuro. Entiendo que una pareja tenga problemas de infertilidad o que quieran tener el hijo después de haberse consolidado económicamente. Pero me parece incorrecto el hecho de pagar un vientre de alquiler. 


Por último, me gustaría hablar sobre la persona que decide concebir el bebé. Supongo que lo hará por fines económicos y porque realmente necesita el dinero. Si no es así ¿qué pensará en un futuro (cuando ya no pueda concebir hijos) de lo que hizo en el pasado? ¿Mereció la pena?


Por todo esto, no estaría dispuesto a concebir un hijo para entregárselo a una pareja estéril.