lunes, 16 de febrero de 2026

Blog XII

De las diferentes entradas que se sugieren en esta ocasión he elegido hacer el blog sobre la primera.

Desde hace tiempo los escritores de ciencia ficción han escrito libros y también se han rodado películas sobre este tema y siempre suelen acabar mal incluso cuando se concebía la creación de vida artificial como una utopía y la ciencia no  estaba tan cerca de lograrlo.

Es un hecho que se podrían crear seres humanos a nuestro antojo, quizá con capacidades especiales pero,¿es ético?. Yo creo que no. 

Estos avances tienen que ser utilizados en el ámbito principalmente de la medicina. Me parece alucinante que se puedan manipular embriones librando de determinadas enfermedades genéticas a los   niños en un futuro o que gracias a una alteración genética un hermano pueda salvar a otro donando médula porque son compatibles .

También la creación de órganos sanos que puedan salvar vidas transplantandolos en pacientes enfermos. Pero creo que hasta aquí debería llegar,  ya que los riesgos son importantes y podría tener consecuencias ecológicas impredecibles, incluyendo la competencia con especies naturales o la mutación. 

Para ello es muy importante regular este tema jurídicamente no dejando cabos sueltos y hacerlo de manera universal, es decir que haya unanimidad de criterios entre las naciones.

No podemos dejar que la soberbia del ser humano le anime a jugar a ser Dios y se escape de las manos de la ciencia unos avances que pueden ser muy beneficiosos o desastrosos si se llevan al extremo.

domingo, 15 de febrero de 2026

Blog XII

Hoy en día, usamos la IA para analizar distintos datos en pocos segundos y tomar decisiones más rápido que cualquier otra persona. Claro, esta máquina no se cansa y tampoco se distrae, entonces surge la pregunta, ¿deberíamos dejar que esta herramienta decida por nosotros para diferentes ámbitos como la justicia, la medicina o la educación?


En principio no, la IA puede examinar informes médicos en segundos, puede detectar patrones o ayudar a encontrar una enfermedad. 

Puede hacer trabajos del colegio y adaptarlos al nivel del alumno. 

Pude analizar casos judiciales para encontrar hechos que sean similares.

Ahora, esto parece casi “mejor” comparado a un humano, ya que, estudia aún más rápido los datos. Pero….me pregunto, ¿realmente es objetiva? no, porque la IA funciona con referencias ya creadas por personas, así que, no piensa por sí sola. Si esta información llega a tener errores, la IA muy probablemente los tendrá. 

Además, de poder calcular o medir probabilidades, falta la esencia humana porque no entiende el contexto humano. La IA no siente y no comprende las emociones. 

Por ello, en ámbitos como la justicia, la medicina y la educación son importantes.


En conclusión, en temas en los que se necesita la decisión de una persona y dejar que al final las tome una máquina puede ser riesgoso.


Blog XII- Guillermo

 Responsabilidad de nuestras decisiones

Desde que llegó al mercado la primera versión de la IA, estas y otras incógnitas relativas al uso ético y apropiado, a la hora de manejar muchos datos confidenciales se han ido sucediendo en el tiempo. No hay una sola respuesta única y clara, sin embargo, debemos de buscar un equilibrio entre su uso eficaz y un respeto hacia los datos sensibles de las personas. 


La inteligencia artificial aporta muchísimo en términos de eficiencia: permite procesar información más rápido, estructurar mejor los datos y ofrecer respuestas ágiles. Esa capacidad es muy valiosa, sobre todo en ámbitos donde el volumen y la complejidad de la información pueden superar a una persona. Es por tanto, una herramienta muy apropiada para ciertas operaciones muy masivas y de carácter repetitivo.


Pero eso no significa que deba decidir por nosotros en ámbitos como la justicia, la medicina o la educación. Ahí es donde la intervención humana sigue siendo imprescindible. La experiencia, la intuición, la empatía, la capacidad de interpretar matices y, sobre todo, valores como la confianza o la cercanía son elementos que ninguna máquina puede replicar.


La IA puede ayudar, orientar, acelerar y mejorar procesos, pero la última palabra debe seguir siendo humana, porque las decisiones que afectan a personas requieren algo más que cálculo: requieren criterio, sensibilidad y responsabilidad.


En resumen: la IA es una herramienta potentísima para ganar eficiencia, pero lo humano sigue siendo lo que da valor, sentido y verdadera “inteligencia” a las decisiones.


Creo que los avances que va a permitir esta herramienta son inmensos pero nunca va a sustituir a la persona sino va a complementar.

Me parece algo muy similar cuando la digitalización comenzó y pensábamos que nos iba a reemplazar.

Con el tiempo hemos visto que la tecnología ayuda y nos hace más capaces y  más rápidos 

para aprovechar mejor el tiempo en tareas más habituales y que de verdad aportan valor.


Como conclusión, hay que apoyarse en lo positivo de la innovación, pero nunca perder de vista la relevancia de lo que es irremplazable: las personas


Blog XII

 La inteligencia artificial ha avanzado en pasos gigantes y ya puede analizar situaciones con todos los datos y tomar decisiones más rápido que cualquiera de nosotros. Esto puede sonar muy buen ya que tiene menos errores, más eficiencia y resultados mucho más rapidos pero sin embargo, cuando hablamos de temas más sensibles como la justicia, la medicina o la educación, la cosa se complica. No todo lo que es rápido y lógico es lo correcto para la vida de las personas. La IA puede ayudarnos a buscar información sobre muchos tipos de temas, pero no siempre puede entender sobre la historia, los sentimientos o las circunstancias de cada persona.

En la justicia, por ejemplo, una IA puede predecir el riesgo de que el acusado pueda volver a cometer otro error, pero no puede comprender el por qué de sus hechos o cómo es su entorno. En la medicina, puede diagnosticar enfermedades basándose en su historial , pero no puede dar consuelo, escuchar al paciente ni entender cómo un paciente vive con su enfermedad o problema. Y en la educación, la IA puede personalizar los temas que enseñar, pero no reemplaza al humano que enseña valores, da esa creatividad o detecta los problemas con los estudios o en el colegio.

Por eso, el límite tiene que  estar claro, la IA puede ser una herramienta muy útil para ayudarnos, pero nunca un reemplazo total del humano. Nosotros debemos saber qué cosas podemos hacer con ella y cuáles necesitan a las personas. Usarla como apoyo o para ayuda sí que es seguro pero dejar que decida completamente por nosotros es peligroso. Hay que tener claro que la tecnología debe servirnos pero no reemplazarnos.


Blog XII (Ane Ibarreche)

 En los últimos años, la IA es una herramienta que se a desarrollado mucho y cada vez está más presente en nuestra vida. Si bien es cierto que es muy útil para conseguir datos de manera rápida, no lo es menos que no es capaz de sentir, ni ponerse en la piel de los demás. 

La educación, la ciencia y el derecho son tres ámbitos que no solo consisten en la búsqueda y resolución rápida de problemas o información, sino que también se necesita empatía y compresión, palabras que la inteligencia artificial no pone en práctica.

En el derecho, la IA puede ser utilizada para juzgar a las dos personas de manera igualitaria, sin ningún tipo de favoritismo. Pero el derecho no es solo eso, sino que también exige que el juez se ponga en la situación de ambas personas, cosa que la IA no es capaz de hacer. 

Por otro lado, la ciencia es uno de los terrenos en los que más se utiliza la inteligencia artificial, como herramienta para crear medicinas, máquinas... pero al igual que en el derecho, el tacto con los pacientes es indispensable.

Por último, la educación. En este mundo no se suele usar mucho, si eso para crear tareas. Pero al ser un sistema en el que el niño es lo más importante, la IA pasa a un segundo plano. 

Por ello, está bien que la IA sea una herramienta que sirva para ayudar al ser humano, pero hay que entender, que no nos puede sustituir una máquina, porque nosotros tenemos cosas muy prácticas y demandas, que hasta el momento, la IA no sabe hacer. 

Blog XII Marcos Bengoetxea

Blog XII-Marcos

Ante los avances científicos, nos preguntamos: ¿todo lo que podemos hacer, debemos hacerlo? La creación de vida artificial y la inteligencia artificial nos colocan ante dilemas morales profundos.

Sobre crear vida artificial, el ser humano siempre ha "jugado a ser Dios" al curar enfermedades o modificar la naturaleza. La diferencia ahora es que intervenimos en la chispa misma de la vida. La cuestión no es si debemos hacerlo, sino qué clase de creadores queremos ser: ¿responsables o déspotas? El poder sin ética es tiranía. Crear vida conlleva deberes: evitar el sufrimiento, respetar los ecosistemas y tener un propósito claro.

Sobre la inteligencia artificial, aunque puede procesar datos más rápido que nosotros, no debería decidir en justicia, medicina o educación. La justicia requiere comprender el contexto y el dolor; la medicina necesita acompañamiento humano; la educación exige inspirar. La IA no siente, solo refleja nuestros datos y prejuicios. Si discrimina, la responsabilidad es nuestra: la IA es un espejo que amplifica nuestros sesgos.

En conclusión, la tecnología nos ofrece poderes divinos, pero nuestra grandeza está en la sabiduría para poner límites. El límite no está en la ciencia, sino en nuestra propia conciencia.

Blog XII

 Desde no hace mucho tiempo, la inteligencia artificial ha sido uno de los descubrimientos más importante de la historia, ya que nos puede ayudar en muchos aspectos, como en el colegio, en el trabajo o incluso socialmente. Pero, ¿deberíamos dejar que decida por nosotros en ámbitos como la justicia, la medicina o la educación?

Yo creo que ahí es donde deberíamos poner el límite. Un ejemplo muy fácil es la medicina, seguramente la inteligencia artificial ya tenga un peso muy importante y muchas de las decisiones médicas sean gracias a la IA. Pero yo creo que aun así, deberíamos saber cuándo parar. Siempre nos puede ayudar en cómo tomar alguna decisión, pero nunca nos va a poder ayudar en como tratar a un paciente. Eso solo lo puede hacer el ser humano, y por mucho que avance la IA, nunca podrá llegar a saber como se hace eso, porque nunca estará cara a cara con una persona enferma.


Luego, en los ámbitos de la justicia, yo creo que pasaría un poco lo mismo. La inteligencia artificial no puede saber exactamente lo que ha pasado, a no ser que le digan toda la información. Pero, esa información que se le da, puede estar totalmente manipulada por lo que se estaría basando en datos irreales, por lo tanto lo que pasaría después sería todo una mentira y a lo mejor, algo injusto.


Y por último, en el ámbito escolar. Está bien que a veces los alumnos o incluso los profesores puedan consultar algo a la inteligencia artificial, y buscar información. Pero, si al final dejamos que los profesores hagan todo con la IA, pues mejor que no hayan profesores, porque buscar la información en Chat gpt lo pueden hacer los alumnos.


En conclusión, creo que la inteligencia artificial está bien pero hay que saber cuando parar de utilizarla, porque al final vamos a hacer un mal uso de ella y nos va a acabar consumiendo.