domingo, 19 de abril de 2026

BLOG XVII - Nerea

 Así como otras entradas del blog me han dado mucho que pensar porque era la primera vez que me cuestionaba el tema, para la entrada de esta semana apenas he tenido que pensar mi respuesta. Si yo tuviera hijos, tengo muy claro que no dedicaría mi tiempo a espiarles ni sus conversaciones, ni sus redes sociales, ni el resto de aplicaciones. Entiendo que hoy en día, en la generación digital en la que estamos, muchos padres se preocupen por lo que puedan hacer sus hijos con el móvil. Pero yo, en vez de estar preocupada revisando sus cosas y quitándoles privacidad, pensaría más sobre a qué edad debería darles un móvil personal a mis hijos. 

Creo que al final, en esta entrada, cada uno defenderá lo que se les ha enseñado o impuesto en casa desde pequeños. Si siempre te han criado de esa manera, lo verás como algo normal o incluso lo verás como algo positivo a modo de que tus padres se están preocupando por ti. Yo no descarto esta última idea, evidentemente me voy a preocupar por ellos, pero siempre voy a priorizar mi manera de educar. No quiero que crezcan como unos niños que siempre han sido vigilados por su madre. Prefiero que me tomen como un apoyo para ellos, no como una espía.

Además apoyo la idea de que cuanto más revises, más te van a ocultar. Si por ejemplo tu hijo sabe que los domingos le revisas el móvil, en caso de que te quiera ocultar algo, el sábado dedicará tiempo a borrar parte de conversaciones o publicaciones en sus redes sociales que te quiera ocultar.

Por supuesto esto no significa que vaya a permitir cualquier cosa en mi casa. Si algún día veo algo raro o noto un comportamiento extraño, tomaré medidas, pero mi punto de partida siempre será el mismo: mis hijos siempre tendrán mi confianza, hasta que un día me fallen. 

Creo que es mejor ser responsable porque te nace a ti, y no porque tienes a alguien cada semana buscando tu responsabilidad. Entonces, criar bien no consiste en dejar que nuestros miedos afecten a nuestros hijos. Prefiero apostar por el respeto y la confianza para que crezcan siendo personas seguras. Mi mayor meta es que mis hijos el día de mañana me recuerden como alguien que siempre ha confiado en ellos, y no como alguien que ha tenido que ir detrás de ellos buscando la aprobación de su madre.

Al final, creo que lo que realmente protege a un hijo de los peligros de internet no es una aplicación de control parental, ni una madre revisando el móvil, sino que saber que, pase lo que pase, siempre tendrá mi apoyo y confianza para que en cualquier momento hable conmigo con total sinceridad.

Blog XVII


Si yo tuviera hijos, la verdad es que no sería de esas madres que dicen “confío totalmente y ya está”. Hoy en día el Internet no es un sitio seguro y los jóvenes, muchas veces, no ven los peligros que hay detrás de una pantalla. Por eso, sí creo que miraría sus redes sociales, sobre todo cuando aún son pequeños.

No lo haría por desconfianza, sino por protección. Al final, como madre, le gustaría saber con quién hablan, qué ven y qué tipo de personas pueden influir en ellos. Hay cosas que, si no las vigilas un poco, se te pueden ir de las manos sin darte cuenta.

Eso no significa que les quitaría el móvil o las redes sociales por completo. Creo que eso sería un error. Si se lo prohíbes todo, lo más probable es que lo hagan a escondidas, y entonces ya no puedes ayudarles ni orientarles.

Para mí, lo mejor sería encontrar un equilibrio entre ambas cosas. Dejarles tener redes sociales, porque también forman parte de su vida y de cómo se relacionan con sus amigos, pero con límites claros. Por ejemplo, controlar el tiempo que pasan conectados y hablar con ellos sobre lo que hacen allí.

También intentaría crear confianza para que me cuenten las cosas, porque prefiero que vengan a mí si tienen un problema antes que enterarme tarde o por otras personas.

En pocas palabras, sí vigilaría, pero sin resultar insistente. Les daría su espacio, pero siempre estando pendiente. Porque ser madre no es solo dejarles crecer, también es protegerlos mientras aprenden.


Blog XVII

Si que es cierto que el uso de las redes sociales ha aumentado entre la población más joven. Es por ello que muchos padres han empezado a desconfiar del uso que hacen sus hijos de las redes sociales. Así pues, gran parte de ellos están a favor de limitar su acceso a internet, creyendo así que están evitando que caigan en los peligros de internet. No obstante, yo pienso que hacer esto es una gran equivocación.

En primer lugar, al cometer esa limitación muchos hijos pierden la confianza con sus padres porque están entrando en su privacidad, y por mucha confianza que tengas con ellos cada uno tiene derecho a la privacidad. Muchas veces el miedo que tienen los padres es por ellos, es decir, los jóvenes no tienen ese miedo a navegar por internet. Es por ello que el problema tienen que afrontarlo los adultos, y por supuesto no transmitírselo a sus hijos, para así no perder ese vínculo familiar.


Por otra parte, entiendo perfectamente ese miedo que tienen los adultos a que sus hijos se expongan a ciertos peligros. Sin embargo, pienso que del error se aprende, que hay que dejar que los hijos cometan errores y que traten de solucionarlos ellos mismos, para así prepararles para la vida adulta y responsable. Pero también veo necesario que los padres estén un poco encima de sus hijos, es decir, que se preocupen por lo que hace su hijo en internet, pero sin necesidad de llegar al punto de espiarle el móvil. Simplemente informarle de los peligros de las redes sociales y hacerle saber que si en algún caso necesita ayuda cuente con sus padres.


En conclusión, no veo necesario tener que confiscar el móvil a tu hijo, sinceramente pienso que la comunicación es clave para evitar estos disgustos con las redes sociales o con la familia.


Blog XVII - Erlantz

No tengo ninguna duda en que protegería a mis hijos ante cualquier peligro que les pueda surgir durante su vida. Es cierto que limitar su acceso a internet y revisar su actividad tecnológica pueda ser una medida eficaz para evitar los peligros que se pueden encontrar en redes. 


Sin embargo, creo que tomar una decisión así sería dar un paso hacia atrás en la relación con mi hijo. Un padre y un hijo, en donde lo primordial es la confianza, creo que como padre estaría cometiendo un error. Como padre querría que mi hijo confiara en mí. Para lograr eso debería confiar yo primero en él y demostrarle que la confianza es algo que se construye día tras día. Además, la confianza le demuestra que ante cualquier situación de peligro yo siempre estaré para escuchar y compartir mi opinión con él.


Por otro lado, opino que controlar la actividad de mi hijo en el móvil traería graves consecuencias. Mi hijo intentaría ocultar cualquier cosa que considere inoportuna aunque no lo fuese. De esta manera, no aprendería lo que quiero enseñarle que es aprender a gestionar y no a ocultar.


Finalmente, quiero recalcar que el tema principal de este dilema es la confianza. Esa confianza que da seguridad y que hace sentir a mi hijo que siempre estará acompañado.


blog XVII

 Si tuviera hijos, mi prioridad sería protegerlos de todas las malas influencias. Pero revisarles el móvil me parece algo violento y que les priva de tener privacidad, por lo que creo que nadie debería revisar el móvil de sus hijos.

Hay muchas veces que los padres creemos que podemos coger el móvil de nuestro hijo y revisarlo, pensando que haciendo eso lo estamos protegiendo. Pero a veces les sobreprotegemos tanto pensando las cosas que están mal, que se nos olvida lo que sienten ellos. Y lo único que generamos es que se vayan distanciando de nosotros y desconfíen más.


Tenemos que dejarles libertad, que tengan la oportunidad de tomar decisiones por sí mismos y de aprender de sus errores. Y que nuestra única función sea acompañarlos en todo su proceso y aconsejarles lo mejor posible, pero sin llegar a controlar.


En definitiva, lo que quiero es que la relación madre-hijo sea desde la confianza, el cariño y la comunicación, sin controlar y sin entrar en su espacio personal, evitando así malos entendimientos.

Blog XVII - Pablo De Arroita

El hecho de que los padres espíen o revisen los mensajes de sus hijos e hijas está a la orden del día en muchas familias. Con el reciente desarrollo de las redes sociales como Facebook, TikTok e Instagram, surge una duda en cuanto a que hacer, a todos los padres: ¿proteger a los menores o respetar su intimidad?

Sinceramente creo que para que los padres se decidan a hacer algo así, tienen que primero ser conscientes del contexto y la situación, ya que no es lo mismo mirarle el móvil a un niño/a de 8 años que a uno/ de 17. Ya que probablemente la inocencia del de 8 años será mucho mayor en comparación con el de 17, ya que este ultimo habrá vivido infinitas experiencias más dentro del mundo de las redes sociales.

Además, otro de los dilemas que esta cuestión incluye, suele ser el de la confianza entre los padres y el hijo/a. En muchos casos, el hecho de que los padres tengan un control excesivo puede causar desconfianza entre el hijo/a y los padres; e incluso a veces hacer que los hijos/as no les cuentes nada.

En definitiva, creo que la clave estar en buscar un equilibrio entre proteger a tu hijo/a y mostrarle cierto respeto por su intimidad, teniendo en cuenta la edad en la que se encuentra. Y dentro de lo posible creo que también sería muy beneficioso priorizar la confianza y la comunicación.

blog xvii

 Si yo tuviese un hijo, me aseguraría antes de darle un móvil, de haberle enseñado a saber hacer un uso responsable de él. Le avisaría de todos los riesgos que conllevaría y le pediría que  tuviese cuidado, haciéndole consciente de que un móvil tiene muchas cosas buenas si se le da un uso adecuado.


Debido a ello, no se lo revisaría.  Creo que muchas veces ese acto no es más que querer proteger a tu hijo, y muchas veces puede venir del miedo a que le suceda algo malo. Pero en mi opinión, hay que confiar en ellos y en la educación que tú mismo les has dado. 


Entiendo la preocupación de los padres, pero creo que a pesar de ello deben proporcionarles algo de independencia para que poco a poco vayan tomando pequeñas decisiones. Aunque parezca que no influye, un hijo al que sus padres le revisan constantemente, y le dicen todo lo que debe hacer y lo que no, puede acabar generando algo de dependencia hacia ellos.


Por todo esto yo no revisaría el móvil a mis hijos, porque confiaría en ellos, y así ellos confiarían en mí. Lo cual creo que es muy importante.