No tengo ninguna duda en que protegería a mis hijos ante cualquier peligro que les pueda surgir durante su vida. Es cierto que limitar su acceso a internet y revisar su actividad tecnológica pueda ser una medida eficaz para evitar los peligros que se pueden encontrar en redes.
Sin embargo, creo que tomar una decisión así sería dar un paso hacia atrás en la relación con mi hijo. Un padre y un hijo, en donde lo primordial es la confianza, creo que como padre estaría cometiendo un error. Como padre querría que mi hijo confiara en mí. Para lograr eso debería confiar yo primero en él y demostrarle que la confianza es algo que se construye día tras día. Además, la confianza le demuestra que ante cualquier situación de peligro yo siempre estaré para escuchar y compartir mi opinión con él.
Por otro lado, opino que controlar la actividad de mi hijo en el móvil traería graves consecuencias. Mi hijo intentaría ocultar cualquier cosa que considere inoportuna aunque no lo fuese. De esta manera, no aprendería lo que quiero enseñarle que es aprender a gestionar y no a ocultar.
Finalmente, quiero recalcar que el tema principal de este dilema es la confianza. Esa confianza que da seguridad y que hace sentir a mi hijo que siempre estará acompañado.
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