Al pensar en esta pregunta, mi primer instinto es responder que quiero que mi hijo sea feliz. Me parece que es algo normal porque como padre o madre lo que más deseas es que tu hijo esté bien y no esté sufriendo. Pero si tuviese que decidir entre que fuera feliz o que fuera buena persona, al final me quedaba con que fuera buena persona.
Para mí, ser buena persona es tener valores como respeto, empatía, honestidad y responsabilidad. Estos valores no solo facilitaban una mejor convivencia social, sino que me hacían sentir orgulloso de mi forma de< cómo era yo. No hay que negar que buena persona no es sinónimo de persona feliz. A veces es darnos cuenta de que tenemos que hacer sacrificios o poner a los demás por delante de nosotros, desencadenando momentos de tristeza o frustración. Sin embargo, creo que tener valores es más importante que ser feliz a cualquier costo.
Además, la felicidad puede ser ilusa. Se puede sentir contenta una persona a costa de ser egoísta, desconsiderada con los demás, etc. En cambio, el bueno hace lo correcto, aunque no sea lo más fácil. Prefiero que mi hijo sea una persona justa y que tenga conciencia de sus actos.
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