Creo que para empezar es una decisión muy complicada, porque en la vida ser una buena persona y ser feliz suelen ir juntos. Pero si tuviera que elegir, me quedaría con ser una buena persona, aunque no sea feliz.
Que sientas felicidad en unos momentos u otros varía de las circunstancias; sin embargo, ser una buena persona, alguien honesto, empático y justo, estoy seguro de que tiene un mayor impacto positivo en tu vida e incluso en la de las personas que te rodean.
Además, si alguien es feliz pero no tiene valores puede ser que lo sea pero desde la ignorancia. Alguien puede ser feliz haciendo daño a otros o ignorando las consecuencias de sus actos. En cambio, una buena persona, aunque no siempre sea feliz, tendrá unos valores que le servirán para toda la vida. Sabrá que actúa correctamente, que respeta a los demás y que aporta algo positivo; algo con lo que probablemente se sienta realizado.
Es cierto que ser una buena persona puede implicar sacrificios, frustraciones o momentos difíciles en los que seas tú el que tiene que ceder y esforzarse más que los demás. Pero estoy muy seguro de que esos mismos valores pueden hacerte sentirte en paz contigo mismo y darle un verdadero sentido a tu vida, aunque probablemente no sea inmediata.
En conclusión, si lo pensara como padre, preferiría saber que mi hijo o hija es alguien en quien los demás pueden confiar y alguien que hace el bien incluso cuando es complicado. Al final, eso define quién eres mucho más que cómo te sientes en cada momento.
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