Si yo tuviera hijos, la verdad me costaría bastante decidir hasta qué punto debería controlarles. Por una parte, entiendo el miedo de algunos padres del ciberacoso actual, de los contenidos que sus hijos no deberían de ver o que incluso pasen demasiado tiempo conectados a las pantallas. Creo que ahí sí que vería razonable poner ciertos límites.
Pero por otra parte, creo que antes de darle un móvil a un niño debería de enseñarle cómo utilizarlo. Decirle las cosas en las que no se debería de meter y enseñarle el peligro que conlleva si lo hace. Si le reviso el móvil y sus redes sociales, creo que estaría perdiendo su confianza, y eso es algo muy importante en la relación de una madre con su hijo. No me gustaría que mi hijo no me contara sus problemas o no se sienta cómodo conmigo, así que como he dicho antes, antes de darle un móvil, le educaría y le enseñaría cual es la manera correcta de utilizarlo y dónde no se debería de meter.
Sobre las "amistades peligrosas" creo que prohibir algo sin explicar nada no funciona. Muchas veces cuando prohíbes algo más interés genera, así que antes de que se meta en algo indebido, me interesaría por su entorno y por sus amistades, y le explicaría cuales son las diferencias de un amigo real y un amigo de internet.
En conclusión, sí que pondría límites si veo algún uso indebido, pero antes de eso le explicaría cómo utilizarlo correctamente para que no pierda la confianza en mí.
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