domingo, 26 de abril de 2026

Blog XVIII - Erlantz

El dilema de esta semana lo considero como uno de los temas más personales y más complejos. Escoger entre si quiero que mi hijo sea una buena persona o feliz es complicado. 


El problema es que a veces relacionamos ser buenas personas con el sacrificio de una persona y ser felices con ser egoístas. Estamos equivocados cuando nuestro punto de vista está en que para ser buenas personas no nos podemos poner límites y tenemos que evitar ciertos sentimientos. 


Debemos tener empatía, y debemos intentar entender cómo se siente la otra persona pero sin ignorar nuestros propios sentimientos y problemas. A veces, ese punto de “egoísmo” es conveniente. 


Además, siendo buenas personas las consecuencias serán buenas. Tan buenas que estoy más que seguro que a largo plazo la felicidad llegará.


Por otro lado, debemos tener en cuenta que los seres humanos somos morales. Es decir, tenemos una propia conciencia que nos ayuda a tomar decisiones sin influenciarnos. El problema viene cuando somos influenciados o simplemente nos sentimos como tal. Las decisiones no serán decisiones morales. Puede parecer que con esta reflexión me haya salido del tema, pero es importante saber que para tomar decisiones importantes como esta, debemos ser libres. 


Finalmente y libremente, mi decisión es que me gustaría que mi hijo fuese buena persona.


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