viernes, 24 de abril de 2026

Blog XVIII

Si tengo que escoger, a pesar de que me cueste, yo creo que prefiero que mis hijo sean buenas personas a que sean simplemente felices. No es que sea fácil, porque como madre me duele verles pasar mal o no ser del todo felices. Para mí ser buena persona es respetar a los demás, ayudar cuando puedes, no hacer daño y, de una manera u otra, hacer el mundo un poco mejor, aunque eso implique sacrificios o no elegir el camino más fácil o más cómodo. La felicidad, en cambio,  y puede ser muy circunstancial o a veces incluso egoísta. 

También he hablado del tema con mis aitas y amas, quienes me dicen que al final lo que importa es cómo vives; de esta manera me dicen que una buena persona, aunque pase por momentos difíciles, suele encontrarse en paz con sí misma, y eso ya es una forma de felicidad, aunque no lo sea completamente.

Así que lo dicho: por mucho que me pudiese dar pena que mis hijos no alcanzaran a ser totalmente felices, creo que estaría bastante más orgullosa de saber que son personas buenas, que tratan bien a los demás y que dse preocupan por ellos. 

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