sábado, 11 de abril de 2026

XVII

 Si en el futuro llegara a tener hijos, tengo claro que la responsabilidad de protegerlos frente a los peligros de la red y las malas influencias sería una de mis mayores prioridades como padre. El entorno digital actual es complejo y entiendo perfectamente la necesidad de estar alerta.

No obstante, creo firmemente que espiar de forma sistemática sus cuentas de Facebook o limitar drásticamente su acceso a Internet de manera unilateral no es el camino correcto. Actuar como un inspector privado en su propia casa puede terminar rompiendo los lazos de confianza.


Como padre, preferiría basar la educación de mis hijos en la comunicación abierta y el respeto mutuo desde que son pequeños. Creo que es mucho más efectivo enseñarles a navegar con criterio y responsabilidad que convertirme en un vigilante constante de su intimidad.


Al final, controlar de forma impositiva no siempre significa proteger con eficacia a los jóvenes. Mi objetivo sería guiarlos adecuadamente para que ellos mismos aprendan a identificar y esquivar de forma autónoma esas llamadas "amistades peligrosas".


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