Si tuviera que elegir entre que mi hija/hijo sea feliz o que sea una buena persona pero infeliz, rápidamente diría que sea una buena persona aunque a veces este triste. Puede parecer una decisión difícil, porque como padres queremos que nuestros hijos sean felices en todo momento. Sin embargo, la felicidad es algo cambiante, el estar triste puede ser momentáneo, un simple etapa, pero ser buena o mala persona, no.
Ser una buena persona, en cambio, implica valores como, el respeto, la empatía, la honestidad y la responsabilidad. Estas cualidades son las que los padres tienen que sembrar día a día en sus hijos, es algo que nadie más les puede enseñar. Por ello, considero que el día de mañana me digan que mi hija es educada y buena persona es uno de los mejores halagos que me pueden dar, porque eso significa que he hecho bien mi trabajo como madre.
He hablado con mi aita y ama sobre esto, y coinciden en que la felicidad puede ir y venir, pero los valores son lo que realmente importante en una persona. Ellos creen que, un padre no solo esta para acompañar a su hijo y verle feliz, sino que también está para darle ciertos valores.
Prefiero que mi hija/hijo sea conocido/conocida como una buena persona, a que lo conozcan como una mala persona y antipática, pero que está feliz. Como ya he dicho la feliz es momentánea mientras que la educación es algo que se trabaja y se enseña.
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