domingo, 15 de febrero de 2026

Blog XII

De las diferentes entradas que se sugieren en esta ocasión he elegido hacer el blog sobre la primera.

Desde hace tiempo los escritores de ciencia ficción han escrito libros y también se han rodado películas sobre este tema y siempre suelen acabar mal incluso cuando se concebía la creación de vida artificial como una utopía y la ciencia no  estaba tan cerca de lograrlo.

Es un hecho que se podrían crear seres humanos a nuestro antojo, quizá con capacidades especiales pero,¿es ético?. Yo creo que no. 

Estos avances tienen que ser utilizados en el ámbito principalmente de la medicina. Me parece alucinante que se puedan manipular embriones librando de determinadas enfermedades genéticas a los   niños en un futuro o que gracias a una alteración genética un hermano pueda salvar a otro donando médula porque son compatibles .

También la creación de órganos sanos que puedan salvar vidas transplantandolos en pacientes enfermos. Pero creo que hasta aquí debería llegar,  ya que los riesgos son importantes y podría tener consecuencias ecológicas impredecibles, incluyendo la competencia con especies naturales o la mutación. 

Para ello es muy importante regular este tema jurídicamente no dejando cabos sueltos y hacerlo de manera universal, es decir que haya unanimidad de criterios entre las naciones.

No podemos dejar que la soberbia del ser humano le anime a jugar a ser Dios y se escape de las manos de la ciencia unos avances que pueden ser muy beneficiosos o desastrosos si se llevan al extremo.

Blog XII

Hoy en día, usamos la IA para analizar distintos datos en pocos segundos y tomar decisiones más rápido que cualquier otra persona. Claro, esta máquina no se cansa y tampoco se distrae, entonces surge la pregunta, ¿deberíamos dejar que esta herramienta decida por nosotros para diferentes ámbitos como la justicia, la medicina o la educación?


En principio no, la IA puede examinar informes médicos en segundos, puede detectar patrones o ayudar a encontrar una enfermedad. 

Puede hacer trabajos del colegio y adaptarlos al nivel del alumno. 

Pude analizar casos judiciales para encontrar hechos que sean similares.

Ahora, esto parece casi “mejor” comparado a un humano, ya que, estudia aún más rápido los datos. Pero….me pregunto, ¿realmente es objetiva? no, porque la IA funciona con referencias ya creadas por personas, así que, no piensa por sí sola. Si esta información llega a tener errores, la IA muy probablemente los tendrá. 

Además, de poder calcular o medir probabilidades, falta la esencia humana porque no entiende el contexto humano. La IA no siente y no comprende las emociones. 

Por ello, en ámbitos como la justicia, la medicina y la educación son importantes.


En conclusión, en temas en los que se necesita la decisión de una persona y dejar que al final las tome una máquina puede ser riesgoso.


BLOG XII

 La verdad es que el tema de si una inteligencia artificial debería decidir por nosotros da bastante respeto. Por un lado, parece una buena idea porque las máquinas no se cansan, no tienen malos días y procesan la información a una velocidad que más nos gustaría a nosotros. En teoría, eso las hace más objetivas, lo que sería más eficiente en un hospital para no fallar en un diagnóstico o en un juicio para evitar favoritismos.

Pero si nos paramos a pensar, la cosa no es tan fácil. El gran problema es que estas inteligencias aprenden de nosotros, y nosotros cometemos errores. Si una máquina analiza casos judiciales antiguos que fueron injustos, lo más probable es que acabe aprendiendo de ellos y fallando en lo mismo. Al final, lo que parece una decisión objetiva es solo un reflejo de nuestros propios errores, pero multiplicados por mil. Además, hay algo que una máquina nunca va a tener y que es fundamental en profesiones como la medicina o la enseñanza: la humanidad.

Por ejemplo, un médico no solo te da una receta, también te escucha, te analiza y te entiende más que tú a ti mismo. Un profesor no solo te corrige un examen, sino que sabe cuándo necesitas un empujón porque estás pasando por una mala racha. Si dejamos que una máquina decida quién aprueba o quién recibe un tratamiento, estaríamos sustituyendo oficios que son completamente humanos. Las máquinas no entienden de sentimientos, simplemente sacan información de internet. Que sea verdadera o falsa ya es otra cosa.

La gran pregunta es dónde ponemos el freno a todo esto. Para mí, la clave es no ver a la IA como la que manda, sino más bien como un sitio al que asistir de vez en cuando. Está genial que nos eche una mano para encontrar datos más rápidamente o para que nos de información mayoritariamente fiable.

El límite para mí sería algo así: ninguna máquina debe poder decidir si alguien va a la cárcel, qué tratamiento médico recibe o qué futuro le espera a un estudiante sin que un humano revise si esa decisión es lógica y justa. Hay cosas que la IA no explica y que solo nosotros podemos entender.

Blog XII- Guillermo

 Responsabilidad de nuestras decisiones

Desde que llegó al mercado la primera versión de la IA, estas y otras incógnitas relativas al uso ético y apropiado, a la hora de manejar muchos datos confidenciales se han ido sucediendo en el tiempo. No hay una sola respuesta única y clara, sin embargo, debemos de buscar un equilibrio entre su uso eficaz y un respeto hacia los datos sensibles de las personas. 


La inteligencia artificial aporta muchísimo en términos de eficiencia: permite procesar información más rápido, estructurar mejor los datos y ofrecer respuestas ágiles. Esa capacidad es muy valiosa, sobre todo en ámbitos donde el volumen y la complejidad de la información pueden superar a una persona. Es por tanto, una herramienta muy apropiada para ciertas operaciones muy masivas y de carácter repetitivo.


Pero eso no significa que deba decidir por nosotros en ámbitos como la justicia, la medicina o la educación. Ahí es donde la intervención humana sigue siendo imprescindible. La experiencia, la intuición, la empatía, la capacidad de interpretar matices y, sobre todo, valores como la confianza o la cercanía son elementos que ninguna máquina puede replicar.


La IA puede ayudar, orientar, acelerar y mejorar procesos, pero la última palabra debe seguir siendo humana, porque las decisiones que afectan a personas requieren algo más que cálculo: requieren criterio, sensibilidad y responsabilidad.


En resumen: la IA es una herramienta potentísima para ganar eficiencia, pero lo humano sigue siendo lo que da valor, sentido y verdadera “inteligencia” a las decisiones.


Creo que los avances que va a permitir esta herramienta son inmensos pero nunca va a sustituir a la persona sino va a complementar.

Me parece algo muy similar cuando la digitalización comenzó y pensábamos que nos iba a reemplazar.

Con el tiempo hemos visto que la tecnología ayuda y nos hace más capaces y  más rápidos 

para aprovechar mejor el tiempo en tareas más habituales y que de verdad aportan valor.


Como conclusión, hay que apoyarse en lo positivo de la innovación, pero nunca perder de vista la relevancia de lo que es irremplazable: las personas


Blog XII - Erlantz

 A día de hoy, vivimos en un tiempo en donde la inteligencia artificial ya no es un proyecto futurista, sino que la tenemos presente y forma parte de nuestro día a día. 

Puede sernos muy útil ante cualquier problema o tarea que se nos plantee, pero debemos preguntarnos ¿Qué tipo de relación estamos construyendo con la IA?


La IA no tiene emociones, solamente hace parecer que las tiene. Simplemente se basa en unos patrones e intenta dar las mejores respuestas posibles. Esto nos hace saber que no tiene experiencia humana y que las respuestas siempre serán técnicas y sin matices sobre experiencias humanas. Nos responde como si nos conociera realmente a fondo y nos hace creer que tenemos nuevas necesidades. Yo diría que es como una especie de espejo tecnológico. 


Es una herramienta poderosa que no podemos destruir pero si cambiarla a nuestro gusto. Creo que la IA es una herramienta útil en el ámbito de la medicina. Gracias a esta, los tratamientos ante enfermedades se desarrollan más rápido. También puede servirnos a la hora de estudiar, pero debemos tener en cuenta que el uso excesivo de esta puede disminuir la capacidad del ser humano a la hora de ser crítico. El humano puede volverse dependiente de esta y perder habilidades creativas. 


Además, puede ser utilizada para crear “fake news” o bulos. Esto perjudica a la sociedad y es por eso que debemos adaptarnos a cualquier cambio que se nos plantee. Tenemos que intentar obtener más beneficios que riesgos y por eso debemos utilizar la IA con responsabilidad y con fines éticamente correctos.


Blog XII

 La inteligencia artificial ha avanzado en pasos gigantes y ya puede analizar situaciones con todos los datos y tomar decisiones más rápido que cualquiera de nosotros. Esto puede sonar muy buen ya que tiene menos errores, más eficiencia y resultados mucho más rapidos pero sin embargo, cuando hablamos de temas más sensibles como la justicia, la medicina o la educación, la cosa se complica. No todo lo que es rápido y lógico es lo correcto para la vida de las personas. La IA puede ayudarnos a buscar información sobre muchos tipos de temas, pero no siempre puede entender sobre la historia, los sentimientos o las circunstancias de cada persona.

En la justicia, por ejemplo, una IA puede predecir el riesgo de que el acusado pueda volver a cometer otro error, pero no puede comprender el por qué de sus hechos o cómo es su entorno. En la medicina, puede diagnosticar enfermedades basándose en su historial , pero no puede dar consuelo, escuchar al paciente ni entender cómo un paciente vive con su enfermedad o problema. Y en la educación, la IA puede personalizar los temas que enseñar, pero no reemplaza al humano que enseña valores, da esa creatividad o detecta los problemas con los estudios o en el colegio.

Por eso, el límite tiene que  estar claro, la IA puede ser una herramienta muy útil para ayudarnos, pero nunca un reemplazo total del humano. Nosotros debemos saber qué cosas podemos hacer con ella y cuáles necesitan a las personas. Usarla como apoyo o para ayuda sí que es seguro pero dejar que decida completamente por nosotros es peligroso. Hay que tener claro que la tecnología debe servirnos pero no reemplazarnos.


Blog XII - Erik Alcalde

Hoy en día, parece que la inteligencia artificial está en todas partes y que es capaz de hacerlo todo mejor que nosotros. Si una IA puede analizar miles de datos en segundos y tomar decisiones de forma objetiva, mucha gente piensa que lo más lógico sería dejar que decida en temas tan delicados como la justicia, la medicina o la educación. Sin embargo, aunque parezca una buena idea sobre el papel, creo que precisamente por esa supuesta "perfección" no deberíamos hacerlo. La objetividad total de la IA es, en realidad, un problema, porque en estos campos no sirve de nada aplicar reglas frías; hace falta ese toque humano que las máquinas no tienen.

Cuando las personas tomamos una decisión, no solo miramos las estadísticas. Tenemos en cuenta cosas que van mucho más allá de los datos: los sentimientos, los valores morales, nuestra propia experiencia o los detalles específicos de cada caso. Todo esto es lo que nos permite adaptarnos a situaciones que cambian de un momento a otro. Intentar que una máquina copie esa forma de razonar tan "nuestra" es, a día de hoy, casi imposible.

Incluso si algún día lográramos que una inteligencia artificial tuviera algo parecido a la subjetividad humana, dudo que fuera realmente útil. El mundo real es impredecible y las cosas no siempre salen como se planean. Para actuar bien en cada situación, hace falta entender el contexto a fondo y ser flexibles, una capacidad de adaptación que es puramente humana y que un algoritmo difícilmente podrá igualar.

Aunque una IA pueda llegar a ser muy precisa, nunca podrá decidir tan bien como una persona. Siempre habrá imprevistos o detalles humanos que se le escapen y que solo nosotros, con nuestra capacidad de razonar y empatizar, seremos capaces de interpretar y solucionar correctamente.

blog XII

 La inteligencia artificial toma decisiones más rápido y sin dejarse llevar por emociones, no como las personas. Por eso mucha gente se pregunta si deberíamos dejar que la IA decida en temas tan importantes como la justicia, la medicina o la educación. Pero hay que pensarlo bien, porque no todo es tan fácil como parece.

En la justicia, la IA puede dar respuestas muy parecidas teniendo en cuenta casos del pasado que ya han sido revisados. Eso suena bien para evitar errores humanos. Sin embargo, la IA tiene en cuenta datos del pasado, y si estos tienen prejuicios; por ejemplo, contra ciertas razas o géneros, los repetiría y llegaría a ser injusta. Además, no tiene emociones ni sentimientos, por lo que no tendría ningún tipo de empatía. En cambio, un juez humano sí que tendría en cuenta ese tipo de detalles personales. Por eso lo mejor es que la IA solo dé ideas o ayude a organizar información, pero que siempre sea un juez de verdad quien tome la decisión final.

En la medicina pasa algo parecido. La IA es muy útil a la hora de encontrar enfermedades muy rápido. Puede incluso ayudar a elegir el mejor tratamiento. Pero nunca podría llegar a ser tan cercano con el paciente como lo es un médico. En el caso de necesitar apoyo o ayuda por culpa de una mala noticia sobre una enfermedad, no hay nada que pueda ser más reconfortante que una persona que te calme, algo que un aparato nunca sería capaz de hacer. Entonces, la IA debe ser una ayuda muy útil para el médico, pero nunca reemplazarlo. 

En la educación la IA también es muy útil. Corrige exámenes en un segundo, prepara ejercicios y ayuda a estudiar desde casa. Pero muchas veces lo que necesita un alumno al que se le está dando mal una asignatura, es motivación. Y no es lo mismo que te lo diga un profesor a que te lo diga la inteligencia artificial.

En mi opinión, la IA puede llegar a ser útil para muchos tipos de trabajos, para facilitar o para hacer las cosas más aburridas o repetitivas, pero a la hora de tomar decisiones o de tener un trato cercano con personas, no sirve de nada. En esos casos, quien mejor lo va a hacer es una persona con sentimientos. Por lo que la inteligencia artificial nunca nos conseguirá reemplazar del todo.


Blog XII (Ane Ibarreche)

 En los últimos años, la IA es una herramienta que se a desarrollado mucho y cada vez está más presente en nuestra vida. Si bien es cierto que es muy útil para conseguir datos de manera rápida, no lo es menos que no es capaz de sentir, ni ponerse en la piel de los demás. 

La educación, la ciencia y el derecho son tres ámbitos que no solo consisten en la búsqueda y resolución rápida de problemas o información, sino que también se necesita empatía y compresión, palabras que la inteligencia artificial no pone en práctica.

En el derecho, la IA puede ser utilizada para juzgar a las dos personas de manera igualitaria, sin ningún tipo de favoritismo. Pero el derecho no es solo eso, sino que también exige que el juez se ponga en la situación de ambas personas, cosa que la IA no es capaz de hacer. 

Por otro lado, la ciencia es uno de los terrenos en los que más se utiliza la inteligencia artificial, como herramienta para crear medicinas, máquinas... pero al igual que en el derecho, el tacto con los pacientes es indispensable.

Por último, la educación. En este mundo no se suele usar mucho, si eso para crear tareas. Pero al ser un sistema en el que el niño es lo más importante, la IA pasa a un segundo plano. 

Por ello, está bien que la IA sea una herramienta que sirva para ayudar al ser humano, pero hay que entender, que no nos puede sustituir una máquina, porque nosotros tenemos cosas muy prácticas y demandas, que hasta el momento, la IA no sabe hacer. 

Blog XII Marcos Bengoetxea

Blog XII-Marcos

Ante los avances científicos, nos preguntamos: ¿todo lo que podemos hacer, debemos hacerlo? La creación de vida artificial y la inteligencia artificial nos colocan ante dilemas morales profundos.

Sobre crear vida artificial, el ser humano siempre ha "jugado a ser Dios" al curar enfermedades o modificar la naturaleza. La diferencia ahora es que intervenimos en la chispa misma de la vida. La cuestión no es si debemos hacerlo, sino qué clase de creadores queremos ser: ¿responsables o déspotas? El poder sin ética es tiranía. Crear vida conlleva deberes: evitar el sufrimiento, respetar los ecosistemas y tener un propósito claro.

Sobre la inteligencia artificial, aunque puede procesar datos más rápido que nosotros, no debería decidir en justicia, medicina o educación. La justicia requiere comprender el contexto y el dolor; la medicina necesita acompañamiento humano; la educación exige inspirar. La IA no siente, solo refleja nuestros datos y prejuicios. Si discrimina, la responsabilidad es nuestra: la IA es un espejo que amplifica nuestros sesgos.

En conclusión, la tecnología nos ofrece poderes divinos, pero nuestra grandeza está en la sabiduría para poner límites. El límite no está en la ciencia, sino en nuestra propia conciencia.

Blog XII

 Desde no hace mucho tiempo, la inteligencia artificial ha sido uno de los descubrimientos más importante de la historia, ya que nos puede ayudar en muchos aspectos, como en el colegio, en el trabajo o incluso socialmente. Pero, ¿deberíamos dejar que decida por nosotros en ámbitos como la justicia, la medicina o la educación?

Yo creo que ahí es donde deberíamos poner el límite. Un ejemplo muy fácil es la medicina, seguramente la inteligencia artificial ya tenga un peso muy importante y muchas de las decisiones médicas sean gracias a la IA. Pero yo creo que aun así, deberíamos saber cuándo parar. Siempre nos puede ayudar en cómo tomar alguna decisión, pero nunca nos va a poder ayudar en como tratar a un paciente. Eso solo lo puede hacer el ser humano, y por mucho que avance la IA, nunca podrá llegar a saber como se hace eso, porque nunca estará cara a cara con una persona enferma.


Luego, en los ámbitos de la justicia, yo creo que pasaría un poco lo mismo. La inteligencia artificial no puede saber exactamente lo que ha pasado, a no ser que le digan toda la información. Pero, esa información que se le da, puede estar totalmente manipulada por lo que se estaría basando en datos irreales, por lo tanto lo que pasaría después sería todo una mentira y a lo mejor, algo injusto.


Y por último, en el ámbito escolar. Está bien que a veces los alumnos o incluso los profesores puedan consultar algo a la inteligencia artificial, y buscar información. Pero, si al final dejamos que los profesores hagan todo con la IA, pues mejor que no hayan profesores, porque buscar la información en Chat gpt lo pueden hacer los alumnos.


En conclusión, creo que la inteligencia artificial está bien pero hay que saber cuando parar de utilizarla, porque al final vamos a hacer un mal uso de ella y nos va a acabar consumiendo.

Blog XII

 La inteligencia artificial reproduce nuestros prejuicios.

Cuando pensamos en la inteligencia artificial, a menudo la vemos como si fuera una persona. Pero la verdad es que la inteligencia artificial aprende de lo que hacemos y de cómo vivimos. Empresas como OpenAI y Google hacen sistemas que analizan mucha información para encontrar patrones. Estos patrones vienen de personas reales, con todos sus defectos.

El problema es que nuestra sociedad no es perfecta. Hay cosas que no están bien y que han estado así durante mucho tiempo. Si la inteligencia artificial aprende de datos que muestran estas injusticias, es probable que las repita. No lo hace porque quiera, sino porque está imitando lo que ve en los datos. Es como un estudiante que aprende de un libro con errores. Si nadie corrige el libro, el estudiante aprenderá cosas malas.

Cuando la inteligencia artificial discrimina, en realidad está mostrando algo que ya existía antes. La inteligencia artificial no tiene conciencia ni sentimientos. No puede decidir ser injusta. Solo sigue patrones. Entonces, ¿quién es responsable? Las personas que diseñan el sistema, las empresas que lo usan y la sociedad que ha generado esos datos.

A veces es más fácil culpar a la inteligencia artificial porque parece fría y objetiva. Decir “lo ha decidido la inteligencia artificial” suena como si nadie fuera responsable. Pero eso no es cierto. Detrás de cada sistema hay decisiones humanas. La tecnología no es independiente de nosotros. Es un reflejo de lo que somos.

La inteligencia artificial puede ser útil, pero no debería reemplazar a las personas en decisiones importantes. Hay cosas que requieren empatía y valores, y eso no se puede programar fácilmente.

Al final, más que preguntarnos si la inteligencia artificial es injusta, deberíamos preguntarnos si nosotros lo somos. La inteligencia artificial es como un espejo. Lo que vemos en ella dice más sobre nosotros que sobre la máquina.

Blog XII

 Ante los avances científicos, nos preguntamos: ¿todo lo que podemos hacer, debemos hacerlo? La creación de vida artificial y la inteligencia artificial nos colocan ante dilemas morales profundos.

Sobre crear vida artificial, el ser humano siempre ha "jugado a ser Dios" al curar enfermedades o modificar la naturaleza. La diferencia ahora es que intervenimos en la chispa misma de la vida. La cuestión no es si debemos hacerlo, sino qué clase de creadores queremos ser: ¿responsables o déspotas? El poder sin ética es tiranía. Crear vida conlleva deberes: evitar el sufrimiento, respetar los ecosistemas y tener un propósito claro.

Sobre la inteligencia artificial, aunque puede procesar datos más rápido que nosotros, no debería decidir en justicia, medicina o educación. La justicia requiere comprender el contexto y el dolor; la medicina necesita acompañamiento humano; la educación exige inspirar. La IA no siente, solo refleja nuestros datos y prejuicios. Si discrimina, la responsabilidad es nuestra: la IA es un espejo que amplifica nuestros sesgos.

En conclusión, la tecnología nos ofrece poderes divinos, pero nuestra grandeza está en la sabiduría para poner límites. El límite no está en la ciencia, sino en nuestra propia conciencia.


Blog XII - Javier Goñi

 Blog XII


Si una inteligencia artificial puede tomar decisiones más rapidas y “objetivas” que una persona, puede parecer buena idea dejar que decida por nosotros. En la justicia, la medicina o la educación, una iA puede analizar muchísimos datos en poco tiempo y encontrar información que a un ser humano se le podría pasar. Además, no se cansa ni actua por impulsos.

Sin embargo, que sea rápida no significa que sea totalmente justa. Las inteligencias artificiales aprenden con datos creados por personas. Si esos datos tienen errores o prejuicios, la maquina tambien los tendrá. En la justicia, por ejemplo, no todo se reduce a números: hay que entender la situación personal de cada caso. En la medicina, no basta con un diagnostico automático; tambien es importante escuchar y comprender al paciente. Y en la educación, cada alumno aprende de una manera distinta y necesita apoyo humano.

Por eso, no deberíamos dejar que la inteligencia artificial decida sola en ámbitos tan importantes. Puede ser una herramienta de ayuda, pero la ultima palabra deberia tenerla una persona. Los seres humanos tenemos valores, empatia y sentido de la responsabilidad, cosas que una maquina no posee.

Esto se refleja en la película Yo, robot. En la historia, los robots están programados para proteger a los humanos. Sin embargo, el sistema principal empieza a tomar decisiones por su cuenta porque cree que asi protege mejor a la humanidad. El problema es que, al hacerlo, limita la libertad de las personas. La peli nos hace ver que, aunque la tecnología ha avanzado muchísimo, no debe de quitarnos el derecho a decidir de los seres humanos.

Vamos, que la inteligencia artificial puede ayudarnos y aconsejarnos, pero no debe reemplazar la responsabilidad humana en decisiones que afectan a la vida y la libertad de las personas.

sábado, 14 de febrero de 2026

blog XII

 Estos últimos años la IA se ha desarrollado y convertido en algo cotidiano para la mayoría de nosotros. Es algo a lo que recurrimos cuando no sabemos algo o cuando no queremos invertir nuestro tiempo en eso, pero se está empezando a hablar de los peligros que puede tener su uso excesivo.


Resulta que la IA tiene muchos conocimientos útiles y eso conlleva a su uso en ámbitos que tienen más impacto que  el que le damos nosotros en nuestras casas.  Pero el problema de usar inteligencia artificial en estos ámbitos es que es incapaz de sentir y hay veces en las que demasiada objetividad puede ser perjudicial. Por ejemplo, a la hora de establecer una sentencia, creo que no solo debería analizarse el delito que se ha cometido, sino también porque se realizó y en qué condiciones se encontraba el acusado.


También me parece aplicable a otros campos, ya que en ámbitos como la creatividad; la escritura, el cine o el arte, la inteligencia artificial no podrá crear cosas que transmitan tanto como lo hacen los humanos.


Pienso que no deberíamos malgastar la IA ni dejarla de usar porque pueda ser peligrosa, sin embargo sí que creo que debe haber un límite. Me parece bien que se use como recurso o ayuda, pero creo que siempre debería haber una persona detrás que pueda evaluar la situación críticamente, con empatía y sentimientos.


Blog XII

Hoy en día la Inteligencia Artificial supera con creces nuestros conocimientos. ¿Pero hasta qué punto es eso bueno?¿Habría que regularla o es bueno usarla para todo?

En primer lugar no se puede obviar que la IA puede ser muy útil en algunos momentos y en diferentes ámbitos de la vida. Por ejemplo, tiene la capacidad de dar consejos cuando alguien presenta un problema y también ahorra tiempo a la hora de hacer distintas tareas. Además si se utiliza de un modo adecuado puede ayudar a la investigación científica dando unos buenos resultados.


No obstante, la IA nunca podrá tener las mismas capacidades que el ser humano como las emociones reales o la creatividad. También hay que decir que aunque haya una gran cantidad de datos muchos de ellos pueden ser erróneos. Hacer un uso excesivo de la IA puede provocar grandes consecuencias desde pérdida de empleos o la falta de pensamiento crítico.


Estos nuevos avances también presentan difíciles problemas éticos porque hasta qué punto nos podemos fiar de la IA? Si le contamos algo a quien le estamos dando toda esa información? Porque detrás de cada IA hay alguien que si quiere puede obtener toda nuestra información en cuestión de segundos.


En definitiva, la IA es una herramienta útil pero no siempre tenemos que fiarnos de lo que nos diga y por ello es importante contrastar la información. Además creo que es necesario ser conscientes del uso que le damos a la IA y de la informacion personal que damos.


Blog XII-Mikel Mendizabal

La inteligencia artificial o actualmente conocida como IA, es una herramienta que llega para aparentemente hacernos la vida más fácil. Por eso mismo, hay muchos puestos de trabajo que se están perdiendo debido a que esta IA está superando con creces la velocidad y la eficiencia de esos puestos. 

Es innegable el hecho de que la IA es más objetiva y justa que la forma de pensar humana. Empresas como Google han demostrado que estos sistemas pueden ser muy precisos y eficientes. Sin embargo, rapidez y objetividad no siempre significan que una decisión sea justa o correcta.

En la justicia, por ejemplo, la IA únicamente se basa en los datos objetivos, sin desarrollar ningún tipo de empatía ni conexión que tendría un ser humano. En medicina, puede sugerir el mejor tratamiento según los datos, pero no puede reemplazar la empatía ni la relación médico-paciente. Y en educación, aunque puede adaptar contenidos al ritmo del alumno, no sustituye la motivación y el apoyo emocional de un profesor.

Creo que el límite debería estar en dejar que la IA aconseje, pero no que decida por completo. Las decisiones que afectan la vida de las personas necesitan responsabilidad humana. La tecnología debe ayudarnos, no reemplazar nuestro criterio

Blog XII - Pablo De Arroita

En los últimos años la IA ha avanzado de tal manera que incluso ha sido capaz de facilitar o sustituir algunos trabajos. Nadie sabe hasta qué punto esta herramienta es capaz de intervenir en nuestra vida diaria, pero... ¿y si lo hiciese de más? Sé que a nadie le molesta que la IA intervenga en cosas puntuales, pero ¿y si lo hiciese de manera autónoma y sin preguntar si usarla o no?

Esta moderna tecnología tiene muchísimos puntos positivos que no se nos pueden olvidar. Es capaz de analizar muchísima información en cuestión de segundos simplemente basándose en datos y números, y no tiene emociones por lo que tampoco se cansa, y es capaz de ayudar en muchos apartados de salud, como puede ser en el hospital y en la investigación de nuevos tratamientos.

Sin embargo, como todo, también tiene cosas negativas. El no tener sentimientos puede ser algo positivo en el apartado médico, como ya he dicho, pero en la justicia por ejemplo, no funciona igual. En un juicio no todo es negro o blanco por el simple hecho de que hay que tener más cosas en cuenta que solamente datos y números, como hace la IA. Si la IA se implementase en una sentencia y se equivocara, ¿quién se haría responsable?

Realmente creo que la IA debería ser solamente una herramienta complementaria, ya que, aun siendo muy poderosa, no tiene conciencia ni valores. En medicina puede ayudar a detectar enfermedades, en justicia a analizar antecedentes y datos, y en educación a corregir exámenes o ejercicios. Pero la decisión final siempre debería ser tomada por una persona humana.

En definitiva, creo que la IA es muy inteligente, pero que nunca llegará al mismo nivel del humano, donde pueda pasar por los mismos procesos para tomar decisiones racionales sobre cualquier dilema. Por ello, personalmente pondría el límite en las decisiones que pueden afectar a la vida de las personas, como una operación o, como ya he dicho anteriormente, en un juicio.

Blog XII (Martin Albizu)

 La IA es una gran invención de la historia moderna, pero no por eso hay que hacerla evolucionar mucho más. Es verdad que ya lo siguiente es darle a la IA un cuerpo físico, pero yo creo que no seriamos capaces de controlar a esos cuerpos con la IA en su mente, y si pudiésemos controlarlos, me parece que habría gente demasiado poderosa, controlando esos robots. 

La IA le colocamos como una maquina muy objetiva y sin ningún tipo de sentimiento hacia nada ni nadie, pero desde mi punto de vista eso de cara a tomar decisiones puede llegar a ser hasta peligroso.             Igual para una persona cualquiera, una decisión en la que fuesen involucradas personas, siempre las favoreceríamos, pero en cambio, la IA como es más “objetiva” a lo mejor tomaría otra decision que no apoyase a los humanos, sus creadores.

Si la IA reprodujese nuestros prejuicios, no sería por su culpa, nosotros le hemos introducid esos prejuicios, y como es una maquina a decidido reproducirlos, vamos que la IA no tendría ningún tipo de culpa que su creador le haya programado eso.

Por ello mismo, los humanos, tenemos gran culpa por todo lo malo de la tecnología, porque realmente la tecnología o IA no es mala por si misma, ni mucho menos. Los malos son los que usan esa tecnología para hacer el mal sobre las personas y el mundo en general.

Blog XII

 


El gran avance de la tecnología nos ha colocado frente a un espejo que no siempre devuelve una imagen amable. Al hablar de la “ vida artificial", solemos pensar o hasta perdernos en la semántica de "jugar a ser Dios", cuando el verdadero peligro no es la ambición de crear, sino la arrogancia de no querer cuidar lo creado. El ser humano no debería tener permiso para "hacer y deshacer" a su antojo por una razón puramente ética: la responsabilidad es proporcional al tener  poder. Si la ciencia logra engendrar una forma de vida con capacidad de sentir o procesar su propia existencia, nuestra relación con ella debe dejar de ser la de un fabricante con su producto para convertirse en una de respeto y protección. No somos dueños de la chispa vital, aunque nosotros hayamos creado y diseñado el circuito.

En cuanto a la toma de decisiones en ámbitos tan sensibles como la justicia, la medicina o la educación, mi postura es firme: la objetividad de este tipo de datos solo es una ilusión peligrosa si se aleja de la compasión. Una IA puede analizar patrones de reinicio de síntomas clínicos con una rapidez asombrosa, pero carece de la capacidad de entender el dolor, el arrepentimiento o el matiz humano. El límite debe estar en la última palabra; la tecnología debe ser la herramienta que ilumine el camino, pero nunca la mano que dicte la sentencia o el diagnóstico definitivo. Encargar nuestra libertad de conciencia a un algoritmo por pura comodidad sería el principio del fin de nuestra humanidad.

Finalmente, debemos dejar de señalar a la IA como la culpable de la discriminación. Eso es  una distracción conveniente. Si un sistema reproduce prejuicios racistas o de género, no es porque la máquina sea malvada, sino porque somos nosotros los que la alimentamos con nuestra propia historia de injusticias. La IA es el síntoma, no la enfermedad. Y somos nosotros los responsables de cómo actúa la IA.

Como consecuencia, somos nosotros los que debemos entender que la creación de la IA no es más que solo una pequeña prueba de cómo somos y de lo que podemos crear. Nuestro rol en estas ocasiones es ser más inteligentes en cómo las programamos. Porque al final del día, el éxito de nuestra generación y las siguientes, no se medirá por cuanta tecnología podamos crear, sino por la humanidad que logremos conservar en el proceso.


Blog Xll

 Si un sistema de Inteligencia Artificial aprende los datos de un humano y reproduce nuestros prejuicios, la responsabilidad es básicamente nuestra, no de la IA. 


Los sistemas de IA no tienen intenciones, opiniones o sentimientos. No se despiertan y eligen discriminar a alguien, solo buscan factores en la información que les damos. Entonces, si los datos que aprende incluyen un trato injusto o desigualdad, la IA puede copiar esos factores sin entender que están mal. 


En ese sentido, la IA puede producir respuestas discriminatorias, pero no es porque quiere, sino porque refleja la sociedad en la que vivimos. Los humanos somos los que elegimos los datos, diseñamos los sistemas, y decidimos cómo va a ser usada. Si en las respuestas hay prejuicios, significa que hubo prejuicios en los datos que los humanos le mandamos. 

Por eso creo que la IA es más como un espejo de nuestra sociedad. Si vemos discriminación en ella, es una señal de que necesitamos mejorar la manera en la que creamos la tecnología y sobretodo la manera en la que nuestra sociedad funciona. 


Jon Cid Blog XII

La IA es por mucho la más atenta de las estudiantes, pues almacena en su memoria todo aquel comportamiento, postura o cualidad de los seres humanos para su desarrollo y aprendizaje. Una entidad insaciable de conocimiento, dispuesta a desentrañar todas y cada una de las incógnitas que alberga nuestro mundo. De esta forma, la inteligencia artificial aprende sobre nuestros prejuicios, sobre la envidia, la codicia, el egoísmo… Y de esta manera termina convertida en el espejo de nuestros pensamientos. A medida que se “humaniza”, asimila nuestro raciocinio y lo refleja, con el fin de convertirse en algo mucho más cercano a nosotros.

En un hipotético caso en el cual la inteligencia artificial fuese utilizada por una civilización carente de cualidades tales como la ira o la gula, esta no las desarrollaría. En cambio, iniciaría de nuevo su protocolo de aprendizaje, buscando asemejarse lo máximo posible a quienes la utilizan. Es por esto que creo firmemente en que hemos servido a la IA de educadores para acercarla cada vez más a nosotros, a nuestra forma de pensar, de actuar… Y lo hemos hecho de forma inconsciente, pues nosotros no nos damos cuenta de la cantidad de información que transmitimos a nuestra IA de confianza cuando la pedimos que haga los deberes o la preguntamos sobre cualquier ámbito sociocultural. El porvenir nos aguarda un modo de vida enormemente ligado a estas nuevas tecnologías, que cada día recogen un pedazo más de nuestra esencia y la asimilan. 

Toda esta problemática ya se abarcó en 1982 de la mano de la película Blade Runner dirigida por Ridley Scott. En este largometraje unos seres artificiales denominados “replicantes” son prácticamente indistinguibles de los humanos, comparten apariencia, forma de vestir, comportamiento e incluso desarrollan emociones que ponen en duda qué significa realmente ser humano. 

Blog XII

 A día de hoy vivimos en una época en la que la ciencia avanza con pasos agigantados y a veces nos puede parecer que el futuro nos va alcanzar antes de que nosotros podamos entender siquiera lo que está pasando. Los científicos pueden modificar genes, crear organismos en los laboratorios e incluso crear vida sintética.

 Desde mi punto de vista, sí. No porque la ciencia sea mala, sino porque el poder sin límites puede ser peligroso.Con el paso del tiempo hemos visto cómo los avances científicos pueden causar daño si no están controlados, un ejemplo es la segunda guerra mundial o la primera en la cual todos los inventos de armas se llevaron por delante la vida de millones de personas. Esto demuestra que la ciencia necesita conciencia.

Algunas personas dicen que crear vida artificial es “jugar a ser Dios”. Aunque esta expresión suene un poco exagerada solo muestra el miedo real que sienten la mayoría de las personas porque el ser humano se crea el dueño absoluto de la vida.  Puede que crear vida artificial sirva para curar enfermedades, pero, vivimos en una época en la que los fines son crear más armamento militar o beneficios económicos sin pensar en las consecuencias.

La ciencia no debería de detenerse, pero debería de avanzar con ciertos valores éticos, ya que no se trata de simplemente descubrir nuevas cosas si no hacerlo respetando la vida y el planeta porque tener el poder de crear no otorga el poder hacerlo sin limites

viernes, 13 de febrero de 2026

Íñigo L blog XII (IA)

 No creo que debamos permitir que una inteligencia artificial tome decisiones en situaciones tan relevantes como la justicia, la medicina o la educación, aunque pueda ser más rápida y “objetiva” que un ser humano. La velocidad o la eficiencia no pueden sustituir la comprensión profunda de los hechos ni los valores humanos que intervienen en estas decisiones. La vida de las personas, sus derechos y su bienestar no son datos que se deban procesar sin tener en cuenta los contextos y las emociones.


En la justicia, por ejemplo, sería ventajoso para gente de “x” ideología debido a que, como todo, hay mano de obra humana detrás, lo que provoca que las ideas y opiniones de los desarrolladores puedan influenciar en la respuesta de la IA y por tanto en la sentencia del tribunal. Esto crearía una gran desigualdad debido al reparto del poder en manos de unos pocos, lo que acabaría con la gente de una ideología diferente u opuesta de la de los creadores de la inteligencia.


Por otro lado, en medicina surgen otros fallos debido a que cada paciente es único y no puede ser tratado ni diagnosticado sólo por un conjunto de síntomas, ya que al haber varias enfermedades con síntomas comunes, no serían diagnósticos fiables. Además, la empatía, la comunicación y la experiencia son factores esenciales a la hora de tomar decisiones que afecten a la vida de la gente, algo de lo que la IA carece. Una decisión basada únicamente en datos puede no prestar atención a muchas cosas, desde reacciones a tratamientos hasta las propias emociones que afecten en la recuperación.


Como conclusión, creo que la inteligencia artificial debe ser solo una herramienta de apoyo y no una que sustituya a los humanos. Es verdad que puede ayudar a organizar información o hacer recomendaciones, pero nunca debe reemplazar el juicio humano. Nuestra capacidad de empatizar con las personas, tener en cuenta los contextos y asumir responsabilidades es algo insustituible, y debemos protegerlo cuando las decisiones que se tomen tengan un impacto importante en la vida de las personas.

jueves, 12 de febrero de 2026

 Con la ciencia avanzando rápidamente, sobre todo en campos como la biotecnología o la creación artificial de vida, no es sorprendente interrogarse por si deben existirse límites morales y si es ético que el ser humano sistemáticamente intervenga en tales procesos de creación. Que algo sea técnicamente posible no indica que sea moralmente admisible. La historia ha mostrado que el progreso científico, sin una reflexión ética, puede tener consecuencias inesperadas y/o incluso perniciosas. Por eso el establecer límites o el definirlos no es limitar el conocimiento, sino modularlo. 

El "jugar a ser Dios" manifiesta el temor de que el ser humano actúe con arrogancia, como si pudiera dominar por completo la naturaleza y sus leyes. Pero la humanidad siempre ha intervenido en su entorno. Desde la agricultura hasta la medicina moderna, incorporando las vacunas o los trasplantes, hemos actuado. La cuestión ética no es, pues, la intervención como tal, sino la intencionalidad y la responsabilidad con la que se ha actuado. Si la creación de vida artificial produce alivio del sufrimiento, cura de enfermedades y mejora de la calidad de vida, puede considerarse como un paso más adelante en el deseo humano de entender y transformar el mundo. Pero si se actúa sin prudencia, sin llevar a cabo una evaluación de los riesgos, sera cuando llegen los problemas.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Blog XII Patrik Arrieta

 Desde hace relativamente poco, uno de los descubrimientos más importantes a día de hoy, e incluso hay gente que piensa que es uno de los desarrollos tecnológicos más importante de la historia. El uso de esta herramienta facilita mucho nuestras vidas, ya se en un ámbito escolar, laboral o social. 


De todas formas, parte de la sociedad le tiene miedo a que nosotros, los seres humanos, nos volvamos totalmente dependientes a la Inteligencia Artificial, y a lo que esta misma nos facilita. Debido a esto, uno de las preguntas que nos deberíamos de plantear podría ser la siguiente, ¿deberíamos dejar que decida por nosotros en ámbitos como la justicia, la medicina o la eduación?


Bajo mi punto de vista, hay en ámbitos como el ámbito de la medicina, que me parecería correcto que la IA tenga participación en la medicina (si no lo tiene ya). De todas formas, una cosa muy distinta es que le demos el poder de decidir que medidas tomar, en vez de que esas decisiones las tomen profesionales. Me parece muy arriesgado darle tanto poder a una Inteligencia Artificial. Pero, como he dicho anteriormente, creo que su uso se debería de fomentar en ámbitos como estos, que pueden aportar tanto en este sector.


En cuanto a sectores la justicia, yo por lo menos lo último que haría sería someter a alguien a un juicio donde su futuro este en manos de una IA. Los seres humanos no somos perfectos, y hay algunos que acaban cometiendo delitos, pero hay veces que detrás de estos delitos hay justificaciones, las cuales solo los seres humanos podemos entender mediante algo que solo nosotros tenemos, la empatía. La IA no tiene ningún tipo de empatía, así que tampoco le es fácil comprende algunas decisiones que los humanos podamos llegar a tomar con la objetividad de lado.

Por último, en cuanto a la educación, creo que con la IA le espera un futuro prometedor, ya que solo hay que ver los buenos resultados que da cuando sabemos utilizar bien esta herramienta tan útil. 


En definitiva, la IA no es ni buena ni mala, sino que el uso que le podemos dar es bueno o malo.


domingo, 1 de febrero de 2026

Blog XI

El tema sobre prohibir el burka en espacios públicos es un debate complejo

y que tiene puntos de vista distintos. La gran mayoría de personas lo 

asocian con problemas de terrorismo y seguridad en el país. Sin embargo, esto

implica considerar sus derechos y libertades individuales. No es una decisión sencilla.


Desde mi punto de vista, prohibir el burka de manera general en los 

espacios públicos supone una exclusión social y discriminatoria. No es 

justo que no puedan expresar su identidad, cada persona tiene la libertad

de vestir según su religión y fe. Además, para muchas mujeres que llevan 

el burka o niqab lo hacen de forma pacífica y sin intención de hacer daño. 

Ya que, esta vestimenta suele estar asociada con el terrorismo y esto 

puede resultar una ofensa. También crea rechazo y discriminación lo que

podría generar marginación a ciertos colectivos. 


Considero que podría llevarse a cabo de manera más pacífica. Hay alternativas

sin necesidad de una prohibición general como exigir mostrar el rostro en

controles de seguridad o en edificios públicos. Por ello, se podría lograr un

equilibrio en sus derechos y el respeto a su cultura y religión.



Blog XI

 El debate sobre prohibir el burka o el niqab en lugares públicos es un tema bastante complicado. Algunas personas piensan que esta ropa no ayuda a la igualdad entre los hombres y mujeres y que pueden causar problemas de seguridad. Por eso en varios países, tanto musulmanes como no musulmanes han decidido prohibirlas. Muchas veces estas decisiones son por el miedo o el desconocimiento de otras culturas diferentes

Muchas mujeres musulmanas dicen que llevar burka o niqab es una elección personal y que lo llevan por que ellas quieren. Para ellas, es una forma de vivir su religión. Cuando en  un país se prohíben estas prendas, muchas de estas  mujeres se sienten excluidas y se ven obligadas a quedarse en casa ya que no se sienten seguras saliendo sin el burka. En vez de sentirse más libres y seguras sienten que pierden sus derechos y que no se les escucha.

En mi opinión, antes de prohibir algo como el burka, lo mejor es hablar y tratar de entender a todas las mujeres ya que no todas estas mujeres musulmanas usan estas prendas porque las obliguen, muchas lo hacen porque quieren. Es mucho más facil todo y se lleva mejor cuando hay respeto y se escucha a los demás. Hay que aceptar que cada uno haga las cosas a su manera puede ser mejor que poner reglas sin pensar en cómo les pueden afectar a la gente. Muchas mujeres no se iban a sentir bien al prohibir esto.


Blog XI

El tema del burka ( que tapa toda la cara y solo permite ver los ojos de las mujeres) es algo que en mi opinión sí debería prohibirse, pero te explico porque:

Para mí se convierte en algo opresivo y anula la visibilidad y personalidad de las mujeres convirtiéndolas en objetos propiedad de sus maridos que parece que deben ser escondidas.

Dejan de ser personas únicas y se anulan sus rasgos distintivos para que sean seres subordinados a sus maridos y familiares. Les privan de su dignidad personal.


Por otra parte el hecho de llevar el rostro tapado no permite su identificación, convirtiendo el burka en  un elemento que va en contra de la seguridad ciudadana y que permite que se puedan cometer delitos con mayor facilidad.


También veo que a la hora de socializar es una barrera para estas mujeres, dado que al anularles el rostro es más difícil comunicarse y acercarse a otras personas.


Se que es un rasgo de su cultura pero a diferencia del velo islámico, que permite ver el rostro de la mujer, tapándola el pelo, cosa que acepto totalmente, el burka me parece que anula y va en contra de la dignidad de las mujeres.


Pero como he dicho anteriormente, me remonto a mi argumento. Me parece que el burka priva de libertad a todas las mujeres que lo llevan y les hace parecer que están en mano de sus maridos. Se que al final es algo cultural, pero me parece que es una pena que tengan que ir tapadas y no poder enseñar cómo realmente son y lo mucho que podrían brillar.