En los últimos años, la IA es una herramienta que se a desarrollado mucho y cada vez está más presente en nuestra vida. Si bien es cierto que es muy útil para conseguir datos de manera rápida, no lo es menos que no es capaz de sentir, ni ponerse en la piel de los demás.
La educación, la ciencia y el derecho son tres ámbitos que no solo consisten en la búsqueda y resolución rápida de problemas o información, sino que también se necesita empatía y compresión, palabras que la inteligencia artificial no pone en práctica.
En el derecho, la IA puede ser utilizada para juzgar a las dos personas de manera igualitaria, sin ningún tipo de favoritismo. Pero el derecho no es solo eso, sino que también exige que el juez se ponga en la situación de ambas personas, cosa que la IA no es capaz de hacer.
Por otro lado, la ciencia es uno de los terrenos en los que más se utiliza la inteligencia artificial, como herramienta para crear medicinas, máquinas... pero al igual que en el derecho, el tacto con los pacientes es indispensable.
Por último, la educación. En este mundo no se suele usar mucho, si eso para crear tareas. Pero al ser un sistema en el que el niño es lo más importante, la IA pasa a un segundo plano.
Por ello, está bien que la IA sea una herramienta que sirva para ayudar al ser humano, pero hay que entender, que no nos puede sustituir una máquina, porque nosotros tenemos cosas muy prácticas y demandas, que hasta el momento, la IA no sabe hacer.
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