Sinceramente, no creo que prohibir el burka o el niqab en los espacios públicos de mi ciudad sea la solución a ningún problema. Opino que cada persona puede vestir como quiera, siempre y cuando no moleste, afecte o influya en los demás. Para ellas llevar esta prenda es parte de sus creencias y de su cultura, así que prohibírselo sería impedir que practicasen o expresasen su religión y cultura.
Además, si una mujer decide llevarlo porque quiere, no veo cómo eso puede dañar la convivencia. No le está imponiendo nada a nadie ni haciendo daño. El problema no es la ropa, sino cómo nos comportamos. Es verdad que en sitios donde haga falta identificarse por seguridad, pues hay que enseñar la cara, lógicamente, igual que cumplimos cualquier otra norma de convivencia.
Aunque haya países que ya lo han prohibido, no creo que tengamos que hacer lo mismo por sistema. En vez de ir directamente a la prohibición, que es lo más fácil pero a veces lo menos útil, sería mejor intentar que haya más diálogo y respeto entre las diferentes culturas. Si algo no perjudica a nadie, no tiene sentido poner leyes tan estrictas cuando hay formas más eficaces de que todos nos llevemos bien a largo plazo.
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