¿Volverías a tener 25 años, aun siendo consciente de lo que el futuro te deparará, y a pesar de tener la incapacidad de cambiar tus actos o tus errores? Al oído de todos, en un primer instante, volver a la juventud es una tentadora propuesta.
Por una parte, sabiendo que a mis 80 años, la cantidad de imposibilidades que me rodean son muchas y teniendo en cuenta que la vida que me queda difícilmente va a ser de calidad, esta oferta se ve bastante tentadora. Ante el miedo que transmiten la muerte o el vacío, la juventud o ese periodo se ven más atractivos que nunca. A pesar de poder haber tenido una vida mayormente mediocre y hundida por el sufrimiento. Otro factor importante a tener en cuenta, es la libertad física que ganaría, tener la fuerza y energía de un hombre de 25 años es una de las cosas que más se echa de menos cuando se llega a estas edades.
Por otra parte, si decidiese volver a esa etapa de mi vida, al saber lo que me espera y al no poder hacer nada para cambiarlo, nada sería lo mismo. Para empezar, todas las alegrías y buenos momentos los sentiría igual, una nostalgia profunda y dolorosa que convertiría todos esos buenos recuerdos en fatiga y tristeza. Esto lo digo porque gran parte de lo que hizo esos momentos especiales era el sentir esa emoción de lo inesperado. Conseguir logros y vivencias, a través de esfuerzo y sacrificio, no tendría la misma gracia si sabes que estás destinado a lograrlo, pase lo que pase. Aparte de eso, estaría condenado a soportar todos mis errores y desgracias una vez más, sabiendo a qué conllevaría cada una de mis decisiones sin poder hacer nada para cambiarlo. También viviría momentos muy dolorosos, que a pesar de no depender de mis acciones, me llevarían directamente a sufrir lo impensable, como la muerte de una madre o de un ser querido.
En resumen, aunque la propuesta seduzca, me parecería una idea necia aceptarla. Básicamente porque tras los hechos que he citado anteriormente se puede ver que aceptarla solo cambiaría las facetas positivas de mi vida, transformándolas en un castigo más. ¿Y por qué iría alguien a ensuciar sus últimos recuerdos solo por alargar algo que, tarde o temprano siempre llegará ?
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