Si pudiera elegir un personaje de otra época para poder hablar con él, sin duda alguna elegiría a Juana de Arco. Una joven incomprendida, rechazada y traicionada, a pesar de su valentía.
Juana de Arco fue una campesina francesa del siglo XV que dijo escuchar voces de santos que le pedían ayudar a Francia en la Guerra de los Cien Años. A los 17 años convenció al heredero al trono, Carlos VII, para que la dejara liderar el ejército. Y ganó varias batallas importantes, como la liberación de Orleans en 1429. Gracias a ella, Carlos fue coronado como rey.
Un año después, fue capturada por enemigos y entregada a los ingleses, que la acusaron de herejía por decir que hablaba con Dios y por vestirse de hombre. Fue condenada y quemada viva en la hoguera a los 19 años. Varios años después, en 1456, fue declarada inocente y en 1920 canonizada como santa.
Sinceramente, se me pasan por la cabeza un montón de preguntas para hacerle, pero la que más curiosidad me despierta es: ¿Qué sentía realmente cuando escuchaba las voces? Me preguntó si era algo como soñar, una intuición, un pensamiento o si sentía que alguien la hablaba de verdad, como si hubiera un persona y fuera una conversación real. Me gustaría saber si esas voces le daban fuerzas todo el tiempo, o si en algún momento dudaba o sentía miedo. Entender eso, ayudaría mucho a conocer no solo lo que hacía, sino cómo lo hacía y cómo lo vivió por dentro.
He elegido a Juana de Arco, porque me parece que fue una persona muy valiente. Vivía en un mundo dominado por hombres, donde se esperaba que las mujeres se quedaran en casa cuidando de la familia. Pero eso a ella no le importó, luchó por lo que creía y por lo que esas voces le decían. A pesar de su juventud, no tuvo miedo de enfrentarse a reyes, soldados y enemigos.
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