domingo, 28 de septiembre de 2025

Blog III - Nerea Unceta

 Detrás de esta fotografía, hay una historia muy dolorosa que al igual que le ha sucedido a este niño, le podría haber pasado a cualquier otra persona desde recién nacidos a ancianos. Básicamente se centra por la lucha y la supervivencia donde bombardeos forman parte del día a día dejando a mas de 66.000 fallecidos.

El junto a su familia, vivan en un casa humilde de Palestina en escasas condiciones debido a la guerra. Cada día era una lucha constante, pasar de seguir tu rutina habitual como niño de 12 años yendo al colegio, a no poder salir de casa y tratar de tener un plato de comida pequeño para sobrevivir un día entero. Los adultos, intentaban mantener a los menores y protegerlos, pero el niño se sentía en deuda y al ver que no quedaban alimentos en el hogar, insistió en ir a por comida. La madre le pidió que no lo hiciera por el peligro que conllevaba, pero en época de guerra hasta los menores se convierten responsables. Salió sin apenas plato o bolsa donde poder llevar la comida y sin saber si acaso iba a conseguir algo. De camino, se encontraba las calles en ruinas, todo derrotado, muertos… no reconocía su territorio. El resto de personas también iban deprisa, pues no sabían lo que les podría pasar.


El niño llego a un puesto improvisado donde repartían escasa cantidad de pan y arroz. Habían colas largas, caras cansadas, miedo… pero sobre todo mucha hambre. Cogió lo poco que pudo conseguir y puso rumbo a casa. El solo pensaba la sonrisa que tendría su madre cuando llegara a casa y la cena sencilla que iban a tener. Pero la guerra cruel, no entendía de sueños infantiles. A escasos minutos de llegar, comenzó un enfrentamiento entre soldados y gente del barrio. Comenzaron los disparos, gritos y ataques de pánico, donde el niño no sabía hacia donde se podía dirigir para huir. Apenas le dio tiempo a pensarlo, porque en segundos, una bala le alcanzó. No hubo ni intento de rescate, ya estaba hasta normalizado. Al paso del tiempo los vecinos lo encontraron derrumbado en el suelo y entre lagrimas se dieron cuenta que era uno de la comunidad. Le llevaron la noticia a la madre donde al instante se decayó al no haber podido evitar el asesinato de su hijo. 

Y de esta manera, es como va decayendo la población, entre niños sin ningún tipo de maldad que solo intentan sobrevivir en un mundo cruel.

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