domingo, 28 de septiembre de 2025

Blog III - Pablo De Arroita

Al ver esta foto se me vienen muchas preguntas y suposiciones a la cabeza, pero me cuesta decir lo que siento. Se ve como una mujer se aferra a un cuerpo envuelto en una tela blanca, y no hace falta que se le vea el rostro para entender su dolor.

Veo posible que tal y como está la situación en Gaza que esto esté ocurriendo ahí, porque la imagen me recuerda a tantas escenas que nos llegan de allí, como: madres despidiéndose de sus hijos, familias destrozadas por la violencia, etc.

No sé exactamente qué ha pasado antes de que se tomara esa foto, pero lo puedo intuir. Tal vez un bombardeo, un ataque en plena calle, o en una casa que debería haber sido un refugio seguro. El cuerpo envuelto parece pequeño, podría ser un niño, y eso lo hace todavía más triste. Este niño que no merecía haber sido matado, probablemente hace unos meses, antes de que la guerra comenzara, tenía una vida estándar (dentro de lo que es la cultura ahí), hasta que de repente le dejan: sin un hogar, con comida escasa, sin la cantidad de agua necesaria y lo mas importante, sin tiempo.

Me hace pensar que en medio de un conflicto que parece no acabar nunca, son siempre los inocentes los que más sufren. Pero lo que más me impresiona es cómo a pesar de todo, ella lo abraza con fuerza, como si se resistiera a soltarlo, o como si ese último abrazo pudiera devolverle la vida.

Yo creo que la foto nos obliga a mirar de frente una realidad que a veces preferimos ignorar. En Gaza, cada día hay personas que viven esto. No es solo la historia de una madre y su hijo, sino la de toda una población atrapada en una guerra donde les arrebatan lo básico como: la seguridad, la esperanza, incluso el derecho a despedirse en paz.

Sin embargo en España, donde no hay guerras desde hace tiempo, disponemos de todos estos básicos pensando que en todas las otras partes del mundo también, pero desgraciadamente no es así, por lo que creo que lo único positivo que se puede sacar de esta historia y de las guerras en general, es que somos muy afortunados.

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