Detrás de una foto existen recuerdos o emociones que puede ser que nunca se repitan. También existen historias que probablemente tengan un pasado mal contado. Esta foto guarda la voz de un pueblo. La voz de un pueblo que ha sido destrozado y que lo único que desea es tener un futuro mejor.
En la imagen podemos observar a una ciudadana Palestina abrazando desconsolada lo que más amaba, su hijo. La pérdida de un hijo es algo que nadie desearía experimentar y que supone un dolor inexplicable.
Una madre que cada día se levantaba con ganas de ver sonreír a su hijo y hacerlo lo más feliz posible, tendrá que subsistir con un vacío constante. El hecho de ser madre cambia la forma de vivir de una persona. La madre vive por y para su hijo, y lo ama incondicionalmente. Pero si otra persona le arrebata la vida de este, ese amor se apaga.
Hace casi 2 años desde que este genocidio comenzó en la franja de Gaza y que supera los 66.000 muertos. El pequeño territorio de Gaza en el que viven más de 2.000.000 de personas es el punto de mira de Israel y el cual ataca a diario. Una gran injusticia es la que sufre el pueblo Palestino a día de hoy. Los Palestinos están siendo expulsados y tanto hospitales como colegios han sido destrozados.
Ningún niño debería tener una infancia así. Crecer escuchando bombas todos los días y perdiendo familiares y amigos es tan triste como doloroso. Me pregunto cómo es que será la vida de estos niños dentro de 10 años y que les deparará en un futuro.
Desde mi punto de vista, esta masacre debería ser frenada y castigada. Esta gente se levanta cada día con el miedo de morir. Esto ya no va de política, sino de derechos y vida o muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario