En un mundo donde una gran parte de la humanidad vive entre lujos y donde aún existen las personas con la emoción y la incertidumbre de no saber qué les depara el futuro, también abunda la tristeza y la ansiedad de saber perfectamente lo que te espera. No hay dolor más pesado que saber que algo malo está por pasar, como si se te abriese una herida que reconoces perfectamente pero de alguna forma aún no ha sido hecha. 18 de marzo de 2025, lo que fue un día normal y corriente para cualquier persona fuera de la Franja de Gaza, es para otros una fecha que se quedará grabada en sus mentes por el resto de sus días.
Normalmente era la luz de un nuevo día lo que la despertaba, (o al menos ella lo recordaba así) sin embargo, esta vez un fuerte olor a escombros y polvo fue la razón de su despertar. La guerra aun seguía su curso, parece que nunca llegaría a su fin después de todo. Israel, con la excusa de tener como único objetivo eliminar a Hamás, estaba consiguiendo que más de 30 niños de media muriesen todos los días, y esto la tenía realmente preocupada.
Su rutina había cambiado mucho estos últimos meses. Había pasado de que su mayor preocupación fuese que sus hijos comiesen todo lo que había preparado, a que a la hora de medirles la tensión todo estuviese en orden. Cada día era una batalla para sobrevivir, y vivir en un campo de guerra donde podrías ser bombardeado en cualquier momento les enseñó que no tenían garantía de estar a salvo a pesar de todo lo que se esforzasen.
Hoy, esta madre le pidió a su hijo de 14 años si podía ir a coger algo para comer al banco de alimentos que había en el centro de la ciudad. Gracias al alto el fuego que pactaron Israel y Palestina todo parecía más tranquilo y seguro. Le dio un beso en la mejilla y con una tranquilidad a la que aún no se acostumbraba, lo dejó ir.
Israel rompió el alto el fuego y lanzó una serie de ataques aéreos en Gaza. Los gritos y la sangre pintaban las paredes de los edificios ya hechos polvo en la Franja. A pesar de que encontrarse en una situación así sería aterrorizante para todo el mundo, la madre no pudo evitar ir corriendo hacia donde posiblemente se encontraría a su hijo.
2 días después, la madre encontró en un refugio el cuerpo sin vida de su hijo. Después ayudar a la policía a identificar a la persona sin vida, le dio el abrazo que podemos ver en la foto, aunque si te fijas bien, se puede ver un cadáver y una persona que aunque no esté en esa lista interminable de personas que han perdido la vida por la guerra, también está muerta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario