domingo, 14 de diciembre de 2025

Blog VIII (Martin Albizu)

 En una situación así es clave actuar con mucha prudencia y responsabilidad, ya que se trata de un amigo de toda la vida que, además, es menor de edad. Aunque Andoni haya sido mi compañero desde infantil y exista confianza entre nosotros, su bienestar y su seguridad deben ser siempre la prioridad. Es posible que piense que estoy exagerando, sobre todo porque suele inventar cosas con frecuencia, pero la idea de escaparse de casa tiene que responder a algún motivo que no termino de comprender. Además, desplazarse a un lugar tan lejano como Valencia no es ninguna broma: siendo menor, podría ponerse en una situación de riesgo.

Lo primero que haría sería escucharle con atención e intentar mostrarme lo más comprensivo posible. No puedo saber exactamente qué pasa por su cabeza y, aunque conozca parte de su situación, no sería justo juzgarle ni restar importancia a lo que siente. Eso sí, en ningún caso apoyaría su plan de huida, porque lejos de solucionar nada, probablemente empeoraría aún más el problema. Por ello, le animaría a hablar con sus padres o con algún profesional que tenga más experiencia para ayudarle.

En un caso como este, también consideraría necesario informar a un adulto responsable, ya que sería demasiado para gestionarlo yo solo. Podría acudir a algún profesor para que valore la situación y decida cuáles son los pasos más adecuados a seguir. Si la situación fuera especialmente grave, hablaría directamente con sus padres e intentaría transmitirles cómo se siente Andoni. Aunque pueda parecer que estoy “chivándome”, la seguridad y la salud mental de un amigo de la infancia están por encima de cualquier otra cosa.


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