sábado, 6 de diciembre de 2025

Blog VII-Mikel Mendizabal

 Después de ver el vídeo, me he quedado pensando en lo que cuentan las dos muchachas y en cómo sus experiencias reflejan una realidad muy dura. Yo también he escuchado muchas veces que, a pesar de estudiar y formarse en Cuba, los profesionales viven con salarios que apenas llegan para lo básico. Cuando ellas describen la escasez, la dificultad para comprar alimentos o incluso productos simples del día a día, entiendo por qué sienten que su esfuerzo no tenía recompensa.

Al compararlo con España, comprendo su sensación de alivio, incluso si aquí empiezan desde cero y con trabajos humildes. Yo mismo he hecho el ejercicio de pensar en mis posibles y futuros gastos: alquiler, comida, transporte, facturas… y aunque a veces fuera justo, sé que al menos podría ser capaz cubrir mis necesidades sin miedo a que en los próximos días falte algo esencial. Tener un supermercado lleno, libertad para elegir qué comprar, oportunidades laborales y la posibilidad real de progresar son cosas que a veces doy por normales, cuando hay en muchos países que no lo son.

Por eso entiendo cuando dicen que, incluso siendo “pobre” en España, viven mejor que siendo profesionales en Cuba. No es solo el dinero, sino la estabilidad y la esperanza de un futuro mejor.


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