domingo, 7 de diciembre de 2025

Blog VII

 


El video titulado “Ser pobre en España o ser profesional en Cuba?” me dejó pensando un montón. En él, dos chicas cubanas están hablando de algo que muchos damos por hecho: que vivir en un país desarrollado siempre es mejor. Pero cuando las escuchas, te das cuenta de que la comparación no es tan simple. No solo hablan de dinero, sino de cosas como estabilidad, reconocimiento y tranquilidad emocional. Cosas que, al final, también cuentan un montón.


En Cuba, aunque tener una profesión parece un logro enorme, muchas veces no garantiza tener un salario digno. Me llamó mucho la atención que incluso una manicurista pueda ganar más que un médico. Además, comentan que un cartón de huevos de 30 unidades puede llegar a costar más de la mitad del salario de un profesional. Una de ellas recalca que, aunque tenía una profesión, su sueldo apenas alcanzaba para cubrir lo básico.


La otra chica contaba que en España, aunque haya más recursos, los gastos se acumulan: alquiler, comida, transporte, luz y etc … muchas veces, al final del mes, casi no queda nada. Me hizo darme cuenta de que vivir en un país “rico” no siempre significa tranquilidad económica. Y que ser profesional en un país con menos recursos, tampoco es algo que pierda su valor.


Lo que más me llamó la atención fue cómo sumaron sus gastos mensuales: alquiler, comida, transporte, luz, agua e internet, y también consideraron ropa e imprevistos. Al final, casi todo el dinero desaparece y queda muy poco para ahorrar o darse algún gusto. Me sentí un poco identificada, porque en mi casa pasa algo parecido: los gastos esenciales se llevan gran parte del presupuesto y parece que nunca sobra nada. Este detalle hizo que todo se sintiera más real y me ayudó a entender por qué algunas personas valoran más la estabilidad profesional y el orgullo de tener un trabajo reconocido, porque esto significa tener un salario decente y que cumpla con tus necesidades…

Comparando ambos casos, me doy cuenta de que la vida en Cuba y en España tiene desafíos distintos. En Cuba, el problema no es solo cuánto ganas, sino lo difícil que es cubrir lo básico con un salario profesional. En España, puedes ganar más, pero el alto costo de vida también aprieta mucho y genera estrés. Esto me hizo reflexionar sobre que no hay un lugar “perfecto” para vivir: todo depende de lo que valoras y de lo que consideras vivir con dignidad y libertad.

Este video me recordó que no hay una respuesta única sobre qué vida es “mejor”. Lo importante es poder elegir el camino que encaje con lo que realmente valoras. Para mí, la reflexión más grande fue darme cuenta de que, más allá del dinero, cosas como la estabilidad, el respeto y la tranquilidad también cuentan un montón.


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