domingo, 14 de diciembre de 2025

Blog VIII

Un compañero con el que llevo desde infantil me dice que ha decidido escapar

de casa porque me ha contado que no lo tratan bien y además tiene boletos a 

Valencia. Lo primero que haría sería hablar con él en privado para poder entender 

lo que en realidad está pasando. En esos momentos, lo más importante es entender

sin juzgar y tomárselo en serio. Si siendo mi amigo y lo conozco desde hace mucho 

tiempo y que vive algo así, le creería porque no creo que sea una exageración.


Después intentaría que no esté solo en esa situación y buscar ayuda con algún 

adulto de confianza o un familiar cercano. Le animaría a que cuente lo que esté 

pasando sin meterlo en problemas, ya que, siendo menor de edad lo más

importante es su seguridad y apoyarlo.


Si está muy mal y necesita tiempo para calmar la situación, podría quedarse en 

mi casa, siempre y cuando avisando a algún adulto. Así, dándole su espacio para 

que piense las cosas, se tranquilice y no tome decisiones impulsivas. También,

estar presente demuestra que es una forma de actuar desde el corazón y

que puede evitar de que haga algo que después se arrepienta.


Si dice que no lo tratan bien en casa y la única salida para él es huir, es mejor

recordar que esto no siempre soluciona un problema y que puede traer aún más

riesgos. Con lo dicho, no lo dejaría pasar, ya que, muchas veces los primeros en 

darnos cuenta de que algo no va bien somos los amigos.


Así que, es mejor estar presente, escuchar y que un profesional pueda intervenir 

para brindar ayuda, no es una forma para sentirse débil ni mucho menos una 

exageración. Es una forma de protegerse y qué cargar con algo así no es fácil.




Blog VII Iñigo Membibre

 Muchas veces en momentos difíciles nos enfadamos con el mundo y no sabemos apreciar a quien nos apoya y solo quiere lo mejor para nosotros. Nos sentimos incomprendidos y depende de cómo sea nuestro carácter somos propensos a tomar decisiones de las que luego nos arrepentimos.

Eso es lo que creo que puede pasarle a Andoni.

Me gustaría que me contara sinceramente que le pasa y si es real o no lo que siente en su casa. 

Puede que sus padres no es que le traten mal sino que su actitud, notas etc no es la que ellos esperan y se lo echen en cara. 

Si es eso y no es un tema de maltrato tiene que hablar con ellos e intentar solucionarlo porque son sus padres y se preocupan por él.

Abandonarlo todo y marcharse con 16 años de casa no es ninguna solución sino que puede generarle graves problemas en una ciudad desconocida y posiblemente con el poco dinero que pueda tener.

Si no me escucha y sigue con su idea le comentaría al tutor para que hablara con él y se informara de su situación en casa por si hay algún problema más grave que yo desde mi posición no puedo arreglar. Con sus padres no hablaría directamente porque no sé cómo van a reaccionar y puede que se enfadaran con él al enterarse de sus planes. 

Pero siempre intentaría convencerle de que por muy mal que vea todo, donde mejor va a estar es en un entorno conocido, con gente que le conoce y le apoya porque marcharse a la aventura solo puede empeorar mucho la situación.

Blog VIII

 Probablemente hablaría con él y le diría que pensase con la mente fría. A veces las personas tomamos decisiones apresurados por un arrebato y es lo más normal del mundo, lo importante es pensar antes de hacer las cosas. Le recomendaría que hablase con sus padres y que les explicara lo que siente, puede que sea algo complicado sobre todo si eres una persona a la que le cuesta expresarse. Aunque sea un exagerado me preocuparía porque para lo que para una persona no es nada para otra igual es el mundo entero, por lo tanto no le juzgaría ni le diría que esta exagerando las cosas, a veces si decimos eso la persona se lo puede tomar muy a mal y pensar que nadie le cree o que piensan que es un mentiroso.

Después de intentar que me explique las cosas podrían pasar dos cosas: la primera que recapacite y hable con sus padres o la segunda que se comporte como un cabezota y no quiera ver la realidad como la es. En este segundo caso hablaría con sus padres y les explicaría cómo se siente mi amigo y que estoy muy preocupada por él. Si creen que solo es una tontería de niños y que seguro que no hace nada, hablaría con el colegio.

Hay casos en los que el colegio a veces no hace nada, pero siempre hay que intentarlo. Hay algunos profesores que llegan a ser mas comprensivos que los propias padres y a parte de que a veces pasamos más tiempo con ellos que con nuestra propia familia. 

Supongo que lo máximo que haría o que podría hacer el colegio en el caso de ya haber hablado con la familia, sería hablar con el propio alumno e intentar que cambie de opinión. 

Creo que si fuera un muy buen amigo, yo creo que me habría enterado de lo que le pasa en su casa, no porque me lo fuese a decir, si no porque estoy segura de que habría señales, aunque no lo parezca todo el mundo da señales cuando algo no va bien, solo que a veces es difícil captar las cosas y también se que si fuera muy buen amigo mio movería cielo y tierra por esa persona.


Blog VIII

 Yo lo que haría sería hablar seriamente con él y preguntarle por qué quiere dejar toda su vida aquí y marcharse a un sitio que no conoce y qué es lo que le ha llevado a tomar esa decisión. Le diría que me contase toda su situación y cómo se siente, para que pueda desahogarse. 


Después de hablar con él y entenderle, le intentaría hacer entrar en razón para que se dé cuenta de que es solo un impulso que ha tenido después de una pelea que tuvo con sus padres, que en realidad no lo quiere hacer. Que se de cuenta de que aquí tiene toda su vida, sus amigos y sus familia aunque a veces no le entiendan. 


Yo la verdad no hablaría con sus padres porque creo que sería más difícil y él se sentiría traicionado por mí al contarles lo que tenía planeado. Si finalmente consigo que se dé cuenta de que no es una buena idea, le ayudaría a hablar con sus padres y contarles que no se siente a gusto en casa para encontrar una solución. 


También creo que les pediría algún consejo a mis padres, porque ellos son adultos y han vivido más experiencias que yo y creo que me podrían dar consejos buenos para que mi amigo no se marchase de casa. Creo que necesitaríamos la ayuda de un adulto en esta situación para que entienda que no es una buena idea y que es solo la rabia que tiene acumulada. 


blog VIII

 Me parece que la situación es bastante complicada y creo que habría que pensarlo muy bien antes de actuar. Pienso que es imposible que la decisión que se tome no afecte a nadie, ya que lo más probable es que si aviso a algún mayor, a Andoni le siente fatal, pero si no lo hiciese estaría dejando que Andoni se fuese solo y además sus padres no me lo podrían perdonar.


Yo creo que antes de avisar a nadie me aseguraría de que Andoni fuese en serio. Es cierto que habiendo comprado el billete lo más probable es que sí que fuese real, pero podría pasar que él acabase arrepentiéndose y sus padres u otras personas ya se hubiesen enterado. 

Después intentaría hablar con él, no para convencerle, si no para entender su situación, para saber si está exagerando o para saber si puedo ayudarle de alguna otra manera. 


Si finalmente veo que sigue pensando igual hablaría con algún mayor. No sé muy bien con quien. Probablemente antes de nada hablaría yo con mi familia, para saber si ellos piensan que debo hablar con sus padres o que me aconsejaran mejor sobre lo que debo hacer. Dependiendo de lo que me dijesen haría una cosa u otra. 

 Además, creo que solamente hablaría con sus padres si me doy cuenta de que Andoni realmente está exagerando, ya que si por el contrario sus padres sí que le tratan mal sería muy mala idea hablar con ellos sobre eso.


Claramente es algo muy complejo y aunque la situación de Andoni no debe ser nada fácil yo le diría que probablemente la solución no sea irse y que hacer eso puede complicar más las cosas.


Blog VIII - Erik Alcalde Liceranzu

Estas últimas semanas, Andoni, el cual es un amigo de la infancia, no ha parado de decirme que no está cómodo en su casa, ya que, según él, sus padres no le tratan bien. Me ha contado que su respuesta a todo esto va ha ser escaparse de casa, y que encima ya tiene el billete de autobús comprado para irse a Valencia. No eliminó la posibilidad de que esté exagerando demasiado ya que él tiene tendencia a hacerlo, y seguramente también se esté arriesgando mucho al ser menor de edad.


Todo esto me ha llevado a reflexionar sobre cómo podría abordar esta situación y de qué manera podría ayudarle. Lo primero que probaría sería hablar con él y que me explicase con detalle lo que ha pasado y como se ha sentido durante estos días. Tras hacer eso, le explicaría cuál es mi opinión sobre lo que me ha contado y le aconsejaría siempre con positividad, con intención de animar.


Darle mi punto de vista me parece de gran importancia ya que eso le puede aportar otra forma de ver esa situación, donde se le suele dar la importancia real al problema al estar visto desde fuera. Muchas veces pensamos que algo es mucho más grave de lo que es hasta que alguien nos lo enfoca de otra manera. Esta sería la primera táctica que probaría ya que como ya he mencionado antes, mi amigo Andoni es propenso a exagerar las cosas. 


Le empezaría diciendo todo esto de una manera bastante sutil e indirecta, dandole mi opinión de forma que le vaya orientando por el buen camino. Le diría comentarios dispersos, como pistas que él pueda ir conectando, pequeñas reflexiones, etc. pero que no los perciba como advertencias ni consejos directos. Mi intención es que los perciba como reflexiones o matices que él pueda ir captando, valorarlos a su manera e ir tomando conciencia hacia el buen camino.


Si todo esto no acaba funcionando, intentaría hablar con sus padres sobre la situación para que por lo menos estén al tanto de ella y tomen las medidas que crean necesarias. De esta manera, ya sabiendo los padres que tiene pensado hacer mi amigo, pueden reunirse, reflexionar y discutir sobre ello y llegar a una solución mediante una comunicación tranquila.


Blog VIII

En esta situación, lo más importante para mí sería no quitarle importancia a lo que está pasando. Andoni es un compañero de clase de toda la vida y, aunque se sepa que a veces dramatiza un poco, cuando alguien dice que no aguanta más en su casa y empieza a hablar de escaparse, es bastante preocupante. Y es que el detalle de que ya tenga un billete para irse a Valencia hace que todo suene más serio.

Lo primero que haría sería hablar con él con tranquilidad, sin prisas ni reproches. Escucharle de verdad, dejar que se explique, sin que sienta que le están juzgando. A veces basta con eso, con sentirse escuchado, para que la cabeza se enfríe un poco. Además, habría que intentar hacerle ver, con cuidado, que marcharse no es una salida real, que no es solo huir de un problema, sino algo que puede traerle consecuencias serias y difíciles de manejar.

Por otro lado, si no se resuelve hablando con el, está claro que no es una situación que deba quedarse solo entre compañeros. La verdad es que supera lo que puede resolver alguien de nuestra edad. Por eso, lo más responsable sería informar a un adulto. No tengo claro a quién sería pero seguramente a alguien del cole, como un tutor o el orientador, personas que saben cómo actuar en esta situación. Ellos tomarían la decisión de, si es necesario, avisar a la familia.

En el fondo, actuar así no es traicionar a nadie. Es preocuparse de verdad por un compañero e intentar evitar que tome una decisión precipitada que podría marcarle durante mucho tiempo.


Blog VIII-Aiala

Desde hace un tiempo que Andoni, mi amigo, me dice que no aguanta más en su casa. Sus padres no le tratan bien y por eso ha decidido ir a Valencia. Ya tiene todo planeado, incluso el billete del bus, pero yo no estoy muy a favor de que lo haga. Andoni es muy exagerado y aunque si que hay momentos en los que le pueden echar la bronca, el igual lo tuerce para que se amolde a su historia.

He decidido que hablar con su familia sería lo mejor. Él me dice que no, que me van a mentir, pero si le tratan mal igual a su hermana también le tendrán que tratar mal. Depende de lo que digan voy a actuar yo. Lo primero que quiero hacer es convencerle que se quede. Le he ofrecido alojamiento en mi casa y ha aceptado.

Ahora va a ser un tiempo que tenga para que pueda reflexionar. Se le pasará enseguida, estoy segura, sus enfados y quejas no duran mucho. Quiero decir, después de estar semanas sin hablar con sus padres los extraña, y no le va a costar mucho volver. También he preguntado en el cole, que creo que es una buena opción. Me han dicho que Andoni no se ha quejado de nada, por lo que supongo que es un enfado momentaneo. 

Total, lo que creo es que lo mejor que puedes hacer cuando una persona está así, es alejarlo un tiempo, para que no lo sobrepiense. Con el tiempo él decidira si lo está haciendo bien o mal. Lo que tiene que hacer es entrar en razón.

Blog XVIII-Iker

Desde hace unas semanas mi amigo Andoni dice que no aguanta más en su casa. Llevamos juntos en clase desde infantil y siempre hemos sido muy amigos. Él dice que sus padres no le tratan bien y que ya no puede más. Incluso me ha llegado a decir que ha cogido un billete de autobús para ir a Valencia. Eso me ha dejado muy preocupado.


Si que es verdad, que Andoni es una persona que exagera mucho las cosas cuando se enfada, se estresa o está agobiado. Aun así, el tema de irse de casa me parece muy serio. No se que hacer pero se que no puedo pasar del tema como si nada porque encima él es menor de edad.


En primer lugar, creo que lo primero que haría sería hablar con mis padres. No para que se lo cuenten a los suyos sino para que me aconsejen y me den su opinión porque al final ellos son adultos y es más probable que sepan cómo manejar esa situación. En el caso en el que mis padres me dieran un buen consejo yo iría a hablar con él. Le diría que irse así no va a solucionar sus problemas y que puede meterse en un lío muy grande. Yo no diría nada en el colegio. Porque aunque para el colegio sea importante la situación de los alumnos en casa siento que eso podría hacer que Andoni se enfade conmigo y pierda su confianza. 


Más allá de eso también le intentaría convencerde para que hablase con sus padres o con algún adulto de su familia, como un tío, una tía o sus abuelos. Al final yo creo que lo más importante es que Andoni esté a salvo y que no tome una decisión de la que más tarde se pudiera arrepentir.


Blog VIII

Desde hace unas semanas, Andoni, un compañero de clase con el cual llevamos yendo toda la vida juntos, está diciéndome que no aguanta más en su casa y que quiere irse.Me dice que sus padres no le entienden y que siempre acaba discutiendo con ellos, la única salida que ve Andoni es escapar de casa y empezar de cero en Valencia sin decirle nada a sus padres.Cuando me lo contó no sabía cómo reaccionar y me dejó preocupada ya que le conozco desde infantil y sé que cuando le pasa algo o está enfadado, exagera mucho la situacion y no sabe muchas veces tomar una correcta decisión.Aun así, también pienso que algo serio le esté pasando en su casa con sus padres.

Mi amigo Andoni es menor de edad y que se escape no es ningún juego ni una broma, es algo muy serio.Aunque pueda estar exagerando el problema, la manera en la que me lo contaba se notaba que había dolor y miedo, sentí una sensación mala y que no debía ignorar.Lo primero y más importante es escucharle sin juzgarle y sin reírse de el, pero también dejándole claro que irse no es una buena solución ya que así no se arreglan los problemas y eso solo iba a causar más.Sus padres se iban a empezar a preocupar por que se ha ido sin avisar y se formarían más discusiones de las que tenía.


Cuando pasa algo así, lo mejor que puedes hacer es pedir ayuda a un adulto de confianza, si puede ser a sus padres o a alguien cercano.Haciendo eso no le estás traicionando solo te estás preocupando por el y por que esté bien.Si no te sientes seguro de contárselo a sus padres, puedes informar al colegio y ellos van a saber cómo hablar con la familia o tomar medidas.Muchas veces contar lo que pasa es el primer paso para que las cosas mejoren.No decir nada por miedo hace que el problema crezca más y que tome una decisión impulsiva solo por qué no ve soluciones.


Blog VIII

Para empezar ante esta situación lo que yo haría sería hablar con él seriamente, preguntarle por qué está mal en casa, qué es lo que le ha impulsado a irse de casa… Es decir, intentar hacer lo posible para que se desahogue, quitarse de encima toda esa rabia porque igual, tan solo es un acto de impulsividad y tiempo después se arrepienta de haberse marchado de casa.  Además, por muy exagerado que sea mi compañero, no se toma la decisión de marcharse de casa por una simple discusión. 


Después de hablar con él, si le haces entrar en razón de que no se vaya de casa, no será tan urgente pedir ayuda externa. Por lo contrario, si no eres capaz de ayudarle es fundamental pedir ayuda a un adulto, ya sea a un profesor o a tus padres. 


Sinceramente, no recomiendo que la primera opción sea avisar a sus padres ya que su problema tiene origen en casa, por lo que el compañero podría sentirse traicionado o sin escapatoria.


Si finalmente se consigue que el compañero entre en razón, habría que hablar de la situación en la se encuentran en casa, es decir, su tutor tendría que hablar con sus padres a ver q es lo que está ocurriendo para así intentar llegar a una conclusión y si la situación en la ha estado conviviendo en casa no es adecuada tomar ciertas medidas.


En conclusión, en este caso es primordial saber que si tu compañero te cuenta su motivo de irse de casa sepas que tú también puedes pedir ayuda para ayudar a tu compañero y no intentar ayudarle tú solo, puedes contar con la ayuda de profesionales o adultos que te ayuden a hacer entrar en razón a tu compañero, no dejes que toda la ayuda recaiga sobre ti, ya que muchas veces queremos ser nosotros mismos los héroes.



Blog VIII - Pablo De Arroita

Hace ya unas semanas, mi amigo y compañero de clase de toda la vida, Andoni, empezó a verse más apagado. Al principio no le di gran importancia ya que pensaba que sería algo puntual y de poca gravedad, teniendo en cuenta lo exagerado que suele ser. Pasaron los días y cada vez que llegaba a clase  antes de que llegara el profesor, alzaba la cabeza para ir a donde él y charlar. Pero él siempre se mantenía igual; con una cara de tristeza que parecía eliminar al instante la gracia de todas las bromas que nos solíamos hacer.


Hace una semana en el recreo (sin pensar que fuese algo muy serio), decidí preguntarle qué era lo que le pasaba, y tras insistir un poco (quizá demasiado) Andoni se echó a llorar. Yo que en los últimos 8 años que habíamos sido amigos nunca le había visto así, me asusté. Después de conseguir que se calmara, me contó que sus padres le habían estado tratando mal y que su plan era comprar un billete de autobús e irse a Valencia a casa de su tía. Entendí que no bastaba con decirle que no se fuera. Le dije que me preocupaba y que marcharse sin ayuda podría empeorar las cosas. Le pregunté si había algún adulto en quien confiara, como un profesor o el director del instituto, pero le daba miedo que sus padres se enteraran.

Viendo que él no se iba a atrever, decidí hablar con un profesor solo para pedir ayuda, sin entrar en en ningún tipo de detalles. Tenía claro que yo solo no hablaría con sus padres, porque no sabía cómo reaccionarían. Prefería que lo hiciera alguien preparado y de mayor credibilidad que un chico de 16 años.

Para mi sorpresa cuando se lo conté a Andoni, no se enfadó. Seguía teniendo miedo, pero aceptó que necesitaba apoyo y que no podía enfrentarse a todo solo.

Al final, Andoni no se fue. Acompañado por el director del instituto, pudo hablar de lo que pasaba en casa y empezar a recibir ayuda. Las cosas no se arreglaron de un día para otro, pero sus padres se disculparon, dejó de vivir apagado, y yo recuperé a ese Andoni que no reconocía desde hace un mes.


Jon Cid Blog VIII

 Mi compañero Andoni, buen amigo desde la infancia y persona con la que tengo una relación de amistad enorme, se ha comportado de forma extraña durante las últimas semanas. Normalmente es una persona risueña, bromista y positiva. Sin embargo ya apenas habla, ríe o se divierte en clase. Se ha transformado en alguien sumamente introvertido y asocial, lo cual no encaja con su carácter habitual. Alarmado por la situación, me acerqué a él en busca de respuestas. Quería saber por qué había cambiado tanto de la noche a la mañana. Lo que me contó en aquel momento me dejó sin palabras.

Andoni estaba atravesando una situación delicada en casa. La relación con sus padres, los cuales no se soportaban ente ellos, se deterioraba por momentos. El despertador ya no se encargaba de que se levantase para ir al colegio, pues las discusiones y reprimendas que se producían a diario habían tomado ese papel desde hace semanas. En las cenas ya no se hablaba de los estudios ni las vacaciones, sino que se mantenía un silencio incómodo y lleno de incertidumbre que solo se rompía cuando alguien decidía comenzar otra disputa, por ridícula que fuese. El padre de Andoni, frustrado por su desgraciada situación laboral, lo pagaba con su hijo cada vez que se lo cruzaba por el pasillo. Su madre, por otro lado, acudía al psicólogo con frecuencia, incapaz de soportar la actitud de su marido. Todo esto repercutía inevitablemente en las calificaciones de Andoni, lo cual daba paso a nuevos conflictos en casa.

Tras contarme todo esto, compartió conmigo su plan de fuga. Un billete de autobús a Valencia, eso es todo lo que necesitaba, según él. Desde el primer momento me pareció un completo disparate. Aventurarse a algo así siendo tan joven, sin apenas recursos era como exponerse al desierto sin una mísera gota de agua. Debía tomar cartas en el asunto si no quería que mi amigo llevase a cabo esa idea de bombero que tenía en la cabeza. A sabiendas de que tener un diálogo con los padres de Andoni resultaría un rotundo fracaso, acudí a la directiva del colegio, con la esperanza de que hiciesen caso al testimonio de Andoni y actuasen en consecuencia.

Tras ello, el centro se puso en contacto con los padres de Andoni y les hizo saber el infierno por el que su hijo estaba pasando. La reacción de los padres fue una mezcla de tristeza y culpa. Gracias a ello, la situación familiar de Andoni sanó poco a poco y aquel chaval al que conocí hace años volvió a reír y a disfrutar en clase, arropado por sus amigos.


Blog XVIII - Nerea Unceta

 Desde hace unas semanas, Andoni, un compañero mío con el cual llevo desde los 2 años en clase, me lleva comentando que no se llega a sentir del todo a gusto en casa ya que según él, sus padres no le tratan bien. El problema vino cuando me dijo que se iba a escapar de casa ya que no aguantaba más esa situación y me confesó que tenía un billete de bus para irse a Valencia. 

Al principio no supe cómo reaccionar ya que pensaba que era el típico arrebato que nos da de vez en cuando, pero cuanto más se acercaba la fecha del bus, más presión sentía. Lo primero que pensé fue en hacer como si no supiera nada para quitarme responsabilidad en caso de que esto ocurriera, pero luego pensé: ¿esto va a beneficiar a alguien? ¿qué consigo engañándome a mí misma? Empecé a plantearme la gravedad del asunto ya que Andoni aún no había cumplido la mayoría de edad y escaparse de casa es muy peligroso. A pesar de ser mi amigo y que me pidiera por favor que guardara el secreto, debería priorizar su seguridad antes que el secreto.

Pensé en contárselo a algún profesor, orientador o director, pero me comí la cabeza argumentándome con que ellos no tenían nada que ver con un tema familiar y que a lo mejor debería contarlo antes a la familia. Pero ¿y si reaccionan sus padres de mala manera? ¿qué hago? ¿me culparán a mí?

Realmente no debería sentirme culpable si algo de esto pasara. Yo no tengo la responsabilidad de arreglar problemas familiares ajenos ni de aguantar enfados. Por lo que acabé decidiendo contarlo al colegio, pero no a alguien cualquiera, sino a un profesor de confianza. Es evidente que ninguno le va a quitar la gravedad al asunto, pero por comodidad mutua, decidí hacerlo así.

En definitiva, creo que no es un tema en el que se tenga que involucrar a tu amigo, pero entiendo que Andoni lo hiciera por buscar compañía en un momento tan difícil. Yo en todo momento prioricé su seguridad, al contrario, me iba a echar a mí misma la culpa. 

Blog VIII (Martin Albizu)

 En una situación así es clave actuar con mucha prudencia y responsabilidad, ya que se trata de un amigo de toda la vida que, además, es menor de edad. Aunque Andoni haya sido mi compañero desde infantil y exista confianza entre nosotros, su bienestar y su seguridad deben ser siempre la prioridad. Es posible que piense que estoy exagerando, sobre todo porque suele inventar cosas con frecuencia, pero la idea de escaparse de casa tiene que responder a algún motivo que no termino de comprender. Además, desplazarse a un lugar tan lejano como Valencia no es ninguna broma: siendo menor, podría ponerse en una situación de riesgo.

Lo primero que haría sería escucharle con atención e intentar mostrarme lo más comprensivo posible. No puedo saber exactamente qué pasa por su cabeza y, aunque conozca parte de su situación, no sería justo juzgarle ni restar importancia a lo que siente. Eso sí, en ningún caso apoyaría su plan de huida, porque lejos de solucionar nada, probablemente empeoraría aún más el problema. Por ello, le animaría a hablar con sus padres o con algún profesional que tenga más experiencia para ayudarle.

En un caso como este, también consideraría necesario informar a un adulto responsable, ya que sería demasiado para gestionarlo yo solo. Podría acudir a algún profesor para que valore la situación y decida cuáles son los pasos más adecuados a seguir. Si la situación fuera especialmente grave, hablaría directamente con sus padres e intentaría transmitirles cómo se siente Andoni. Aunque pueda parecer que estoy “chivándome”, la seguridad y la salud mental de un amigo de la infancia están por encima de cualquier otra cosa.


Blog VIII (Ane Ibarreche)

 Todo el mundo hemos tenido un amigo exagerado, que cuenta todo como si fuese la tragedia más grande del mundo. Muchas veces esta exageración llega por la falta de atención que uno recibe en casa, y esto, nos lleva a restarle importancia a lo que ese amigo nos cuenta. Pero una situación tan grave, no podemos obviarla y debemos de intervenir desde un inicio.

En primer lugar, deberíamos de pedir consejo o ayuda a nuestros padres porque todavía no somos lo suficientemente consciente de la gravedad, ni tenemos la cantidad de recursos necesarios para ayudar a este amigo. Lo realmente importante aquí, es intentar conocer la mayor cantidad de datos posible para así saber con mayor exactitud cómo y cuándo actuar. Sí que cierto, que no debemos de olvidar que la persona es exagerada, porque igual, los datos no son del todo correctos o los sucesos no han sucedido tal cual. Por ello, debemos de andar con cuidado con lo que hacemos, no vaya a ser que la situación realmente sea fruto de la soledad que siente y metamos a los padres en temas legales.

Personalmente, no veo capaz a nadie de inventarse eso porque lo veo muy innecesario y de mala persona. Si hay alguien capaz de hacerlo, mi consejo sería unas sesiones con el psicólogo porque realmente su soledad y sus ganas de llamar la atención están llegando muy lejos. A su vez, me dejaría de llevar con el porque me parecería de mal gusto lo que ha hecho y de mala persona. 

Por otro lado, si es verdad, también le recomendaría el psicólogo porque es la única persona que sabe con exactitud que decirle y como ayudarle. Al mismo tiempo llamaría a Servicios Sociales, para que fueran conscientes de las situación y para que intervinieran. Por mi parte, estaría con el en todo el proceso y le apoyaría en todo momento. 

Blog VIII

 


Cuando un amigo te confía y te dice algo privado como irse de casa o que vive en una situación familiar complicada, es normal sentirse mal o preocupado, o tener la necesidad de ayudar. Aun así, es importante entender que, como menores de edad, no podemos asumir solos la responsabilidad de algo que puede poner en riesgo a otra persona. Escuchar con atención es necesario, pero también lo es entender que no tenemos las herramientas necesarias para intervenir por nuestra propia cuenta.


En situaciones como esas lo más sensato es acudir a un adulto de confianza, que pueda actuar acorde a las situaciones delicadas como esas: como un tutor, un orientador o cualquier persona preparada para manejar casos delicados. Compartir esa información  personal, no significa traicionar a un amigo, sino asegurar que reciba la ayuda necesaria y adecuada para mantener su bienestar. Aunque eso al principio pueda generar desconfianza, enfado o incomodidad, proteger su bienestar es lo primero, y eso tiene que estar por encima del temor que podamos llegar a tener debido a su reacción. 


Pedir ayuda no te aleja de tu papel como amigo, sino al contrario, eso demuestra madurez y preocupación hacia el. Cargar con algo tan serio como estos temas, es algo tan serio que, mantenerlo en silencio no ayudara a nadie. Involucrar a los adultos adecuados para este tipo de situaciones es lo correcto, y es una forma de demostrar lo responsables que podemos llegar a ser al contarlo, y así acompañar a nuestro amigo sin perder de vista nuestra seguridad y nuestros limites en ello.


Al final lo esencial es entender que no tienes que cargar con algo así tu solo. Pedir ayuda a un adulto es la manera más segura de mantener a un amigo a salvo, sin tener que exponer tu propia seguridad. Buscar apoyo no resta la amistad, si no que en momentos como esos, estar allí para apoyarlo es la manera más correcta de demostrarle lo mucho que lo aprecias.

Blog VIII - Sofía Espinosa Latorre

Cuando Andoni me dijo lo que le ocurría en casa y cuál iba a ser su resolución al respecto, sentí miedo. Se me dejó en bandeja una situación delicada de la cual podría hacer algo al respecto e incluso evitarles disgustos a muchas personas.

Al principio, sabiendo que Andoni era una persona exagerada a la hora de meditar o llegar a la conclusión de muchas cosas, pensé que lo más maduro sería decirlo todo. De todas formas, decidí no precipitarme desde un principio. 

Mirándolo todo desde cierta perspectiva, llegué a la conclusión que nadie (por muy fuera de sus cabales que esté) toma una decisión tan arriesgada. ¿Quién soy yo para negar la situación por la que está pasando alguien?. Al mismo tiempo, me asaltaba la duda de si contarlo todo podría ponerle en un peligro aún mayor. Andoni puede ser exagerado, pero tiene una edad en la que puede razonar que sus acciones pueden llevarle a situaciones que no desea. Entender eso me hizo ver que escucharle y creerle no significaba dejarle marchar sin más, sino acompañarle buscando una solución segura. 

Decidí que volver a hablar con él sobre ello era lo más sensato, entender su situación aún más podría ayudarme a ser más objetiva sobre lo que estaba pasando.

Finalmente, después de escuchar su historia con la mente fría y entender que pretendía hacer cuando estuviese en Valencia, le aconsejé que esperase al menos a ser mayor de edad, y le avisé sobre qué le podría pasar si decidiese ir él solo a un lugar completamente desconocido. A pesar de ello, decidió irse, y por lo que tengo entendido (3 años después) es que está mejor que nunca. 

A veces, no nos podemos basar solo en la percepción que tenemos sobre alguien, porque desde fuera nunca vemos toda la historia. Las personas no siempre muestran lo el verdadero peso de lo que están viviendo, y nuestros prejuicios pueden llevarnos a minimizar su dolor. Entender esto hizo que me dejase de centrar en sí Andoni exageraba o no, y así pude entender que estaba pidiendo ayuda a su manera. Y quizá esa es la única forma de no fallarle a quien confía en nosotros.


Blog VIII-Mikel Mendizabal

En ese tipo de situaciones hay que actuar con mucha cautela y responsabilidad, ya que se trata de un compañero de toda la vida, que por encima de todo es menor. Cabe recalcar, que aunque Andoni haya estado en mi clase desde infantil y haya confianza entre nosotros, su seguridad siempre será lo más importante. Puede ser que crea que esta exagerando, ya que el suele inventarse las cosas muy a menudo. Sin embargo, ese deseo por escaparse de casa tiene que tener algún fin que no entiendo. Además, viajar a un lugar tan lejano como Valencia no es ningún tipo de tontería, puesto que es menor y podría ponerse en peligro.

Principalmente lo escucharía y trataría de ser lo más empático posible con él, debido a que no puedo leerle los pensamientos y por mucho que conozca su situación, no debería juzgar ni minimizar sus sentimientos. Por supuesto, no apoyaría su plan de huida. Eso solo podía empeorar la situación y en el fondo, no arreglaría ningún problema. En todo momento le propondría la idea de hablar las cosas con sus padres o algún profesional que tenga más experiencia que yo en este tipo de situaciones.

En un caso así, me vería obligado a hablar con algún adulto responsable, ya que se me haría imposible manejar esa situación. Podía hablar con algún profesor, para que ellos puedan valorar el problema y pensar los actos más coherentes para hacerle frente. En un caso extremo, hablaría con sus padres y les intentaría explicar los sentimientos de Andoni. Sé que puedes parecer un chivato, pero la salud mental y la seguridad de un amigo de la infancia está por encima de todo.

Blog VIII

 Blog VIII


La amistad, especialmente cuando se forja desde la infancia, se basa en un código de confianza y confidencialidad. Sin embargo, cuando un amigo menor de edad manifiesta su intención de huir de casa y muestra planes concretos —como la compra de un billete de autobús—, ese código de silencio debe subordinarse a un principio superior: la protección del bienestar del individuo. Aunque exista la percepción de que el protagonista exagera, ignorar una señal de auxilio tan drástica es una negligencia que ningún compañero debería asumir.

En primer lugar, debemos considerar la vulnerabilidad extrema de un menor en situación de fuga. Una vez que Andoni llegue a una ciudad como Valencia sin recursos, supervisión ni red de apoyo, queda expuesto a peligros que van mucho más allá de una aventura juvenil. La calle es un entorno hostil donde los menores son víctimas fáciles de redes de explotación, delincuencia o accidentes. Ante un riesgo de esta magnitud, el silencio de un amigo se convierte en una complicidad involuntaria en su posible desgracia.

En segundo lugar, la subjetividad de quien observa (el pensar que exagera) no es una garantía de seguridad. A menudo, los conflictos familiares tienen capas que no siempre son visibles para los de fuera. Pero incluso si Andoni estuviera magnificando su situación, el hecho de que esté dispuesto a fugarse es, en sí mismo, un síntoma de un malestar psicológico profundo. Una persona que se siente bien no compra un billete de autobús para huir. Por tanto, necesita ayuda profesional, ya sea para mediar en un conflicto real en su hogar o para gestionar su propia percepción de la realidad.

Finalmente, delegar esta información en las instituciones (colegio o familia) no es una traición, sino un acto de madurez y cuidado. Un adolescente no tiene las herramientas legales ni materiales para resolver la crisis de un amigo; los adultos y los centros educativos, sí. El colegio cuenta con protocolos de orientación y mediación que pueden abordar el problema desde la raíz sin poner en peligro a ninguna de las partes.

En conclusión, proteger a un amigo no siempre significa hacer lo que él quiere, sino lo que él necesita para estar a salvo. Es preferible afrontar el enfado temporal de Andoni por haber revelado su plan que cargar con el peso de no haber evitado una tragedia. La verdadera lealtad consiste en asegurar que tu amigo tenga un mañana en el que pueda seguir contando contigo.

Blog VIII Marcos

Andoni, lleva varias semanas diciéndome que quiere fugarse de casa debido a que sus padres no lo tratan bien como es debido, lo ignoran, no cubren sus necesidades ni lo apoyan y ha llegado a decirme que quiere escaparse a Valencia y que incluso tiene el billete de autobús comprado. Aunque sé que todavía es menor de edad y que a veces tiende a exagerar lo que le pasa, considero que no debo ignorar esta situación, ya que podría estar pasando por un mal momento en lo personal, que él no sabe cómo manejar. Por eso, creo que lo mejor es actuar con responsabilidad y que no intente resolverlo solo, y menos de esa manera.

La forma adecuada de actuar ante estos casos es informar a un adulto de confianza dentro del colegio, como puede ser el tutor, el orientador o cualquier miembro del equipo educativo. Ellos están capacitados para evaluar la situación y, si es necesario, activar los protocolos de protección al menor. No me gusta ser un chivato, y tampoco quiero que Andoni deje de ser mi amigo, pero se esta manera, me aseguro de que Andoni reciba la ayuda que necesita, ya sea a través de apoyo psicológico o, si se confirma que hay un riesgo real, mediante la intervención de los servicios sociales.


La forma correcta de actuar ante estos casos es informar a un adulto dentro del colegio, como puede ser el tutor, el director o cualquier miembro del equipo educativo con el que Andoni tenga confianza. Ellos están capacitados para evaluar la situación y, si es necesario, activar los protocolos de protección al menor. No me gusta ser un chivato, y tampoco quiero que Andoni deje de ser mi amigo, pero se esta manera, me aseguro de que Andoni reciba la ayuda que necesita, ya sea con ayuda de profesionales (psicólogos) o de su familia. Bajo mi punto de vista, es su mejor opción, ya que considero que no está pensando con claridad.

Blog VIII Patrik Arrieta

Si me encontrase en algún momento de mi vida (ojalá que no) como en este, en el cual un compañero de clase que llevo toda la vida con el me dijese que sus padres le tratan mal y que se escapa de casa, sinceramente creo que no sabría muy bien como actuar. Lo que si tengo claro es que intentaría ayudarle de la mejor manera posible a mi compañero para que no tome una decisión de la cual se pueda arrepentir.

En estos casos creo que tengo entendido que existe un numero del Gobierno Vasco llamado “Zeuk esan” para emergencias que pueden tener menores de edad y adolescentes, como que tus padres te han echado de casa por ejemplo. Teniendo esto en cuenta, primero intentaría concienciar a mi compañero sobre el riesgo que tiene irse a Valencia sin tener un sitio donde comer, dormir o asearse, y menos siendo un adolescente sin sus padre. Si veo que no cede, llamaría a este numero, les hablaría sobre la situación y seguiría sus instrucciones, sin que mi compañero se diese cuenta. Y aunque se pueda enfadar, le explicaría que no tendría la consciencia tranquila dejándole marchar a Valencia como si nada, cuando podría hacer algo al respecto para ayudarle. 

En cambio, si cediese, le hablaría sobre el numero de “Zeuk esan” y que probablemente podrían darle una solución al problema que tenía en Bilbao, y no se tendría que ir a Valencia o a ningún otro sitio, asumiendo los riesgo que esto conlleva.

Si este procedimiento no diese sus frutos, probablemente le intentaría convencer en que hablara con algún familiar suyo con el que tuviese confianza, para que le de algún consejo, solución o por lo menos un sitio donde pudiese satisfacer sus primeras necesidades durante un periodo de tiempo. Creo que todos tenemos un familiar cercano el cual no tendría ningún problema en ayudarnos ante una situación similar y que se haría cargo.

De todas formas, si ni así pudiésemos solucionar el problema, le intentaría convencer a la desesperada hablar con algún profesor, ya que quieras que no los profesores nos conocen de una forma u otra, y si tienes suerte pude que te de una solución.

En definitiva, creo que una situación es bastante compleja de llevar y creo que deberíamos de apoyarnos en los mayores para que nos guíen en como salir de estas situaciones, que parecen irreales pero últimamente se están dando.

Blog Vlll-Sarai Lovera

Uf me siento muy preocupada por Andoni, él es un amigo desde la infancia y siempre hemos convivido juntos, pero ahora estoy muy preocupada por él…hace unas semanas me viene diciendo que no soporta estar en casa, ya que sus padres le tratan mal, pero también soy consciente que él exagera en muchas ocasiones y en esta ocasión !él me dijo una barbaridad! Había decidido escapar y aún se pone más feo, ya había comprado el pasaje para ir en autobús hacia Valencia, yo en ese momento me quedé camote, no sabía cómo reaccionar. 

Ya llegando a casa me quedé pensando en varias soluciones para poder ayudarle, pero me invadía el miedo a perder un amigo y que me tachara como traidora…no sabía qué hacer, pensé y pensé y pensé hasta que de pronto, entra mi padre y me dice que ya está listo la comida, aprovechando ese momento le pedí ayuda y le conté la situación de mi amigo, él escuchó detenidamente cada palabra que yo decía, al final me contó una anécdota que él tuvo hace muchos años atrás y resulta que él dirigía un grupo de jóvenes en la iglesia, cuando de repente una niña se le acercó y le contó que su tío le acosaba, él no se pudo quedar callado y en vez de hablar con los familiares, habló con el pastor, después se reunió la Junta de la iglesia y por poco le hacen meter preso al tío, la familia al enterarse deciden irse a otro lado y la niña se había enojado con mi padre, por contarle lo que ella le dijo y nunca más volvió al grupo de jóvenes.

Prefiero perder su amistad a que cometa un gran error en su vida porque soy consciente que él exagera en muchas ocasiones lo que le pasa, a parte que es menor de edad y no entiende muchas cosas o no reflexiona de lo que está haciendo, por eso mi deber es informar a los familiares y puedan encontrar una solución para ello, porque mi único trabajo, solamente era informar la situación que Andoni presentaba.

Íñigo L blog VII (amigo que se escapa)

 Sinceramente, yo lo que haría sería intentar disuadirlo o convencerlo de que lo que quiere hacer es un error, además de una tontería ya que no tendría ningún método de subsistencia, y más tarde informar a sus padres, y ya cómo último recurso hablaría con el colegio, aunque ésto sería en caso de que ni sus padres ni yo pudiésemos convencerlo, algo que no creo que vaya a pasar.


Le intentaría convencer intentando explicarle por qué es una tontería. Lo primero, sus padres muy probablemente estén haciendo el mayor esfuerzo posible para ser buenos padres, algo que claramente es difícil porque no es algo que puedas aprender en ningún sitio, sólo con la práctica. Además, aunque haya veces que puedan ser duros o estrictos con él, seguramente lo hagan porque creen que es lo más conveniente para su hijo, puesto que ningún buen padre quiere hacerle daño a su hijo intencionadamente. Otro motivo sería, como ya he dicho antes, que Andoni no trabaja de nada ni tiene formación académica suficiente como para lograr un buen puesto de trabajo, por lo que acabaría volviendo a casa de sus padres por falta de dinero o durmiendo en la calle o algún albergue, lo que no es algo que me gustaría que un amigo viviese, y mucho menos un amigo de la infancia como es Andoni, al que llevo conociendo desde los 5 años.


En caso de que siguiese con sus ideas escapistas, no me quedaría otra que hablar con sus padres para explicarles lo que su hijo está a punto de hacer, y con ésto, confío en que los padres hablarían con él para intentar hacerle entrar en razón. Si llegase a ésto, creo que probablemente mi amigo dejaría de hablarme, pero, aunque me duela, sabría que he hecho lo correcto y esperaría que en un futuro me pudiera perdonar. 


Por último, creo que hablaría con el colegio para que también le intentasen convencer, aunque dudo mucho que ayudase en algo.

Blog VIII Javi Goñi

 Blog VIII


Últimamente no paro de pensar en Andoni, un compañero de clase, el cual me ha dicho que en casa lo está pasando fatal. Hace una semana que me lo dijo, y hoy me he enterado de que ya ha comprado un billete para marcharse a Valencia, y teniendo en cuenta que tiene 16 años, estoy preocupado por lo que le pueda pasar si finalmente se sube en ese autobús.

 

Sé que Andoni suele exagerar las cosas, lo hace desde que somos pequeños, pero esto no evita que pueda ignorar lo que mi amigo me dice, no puedo mirar a otro lado si en casa lo tratan como no es debido.

 

He estado pensando en qué hacer para evitar que se vaya, y he llegado a la conclusión de que se lo voy a decir a mis padres, quiero saber lo que harian ellos en esta situación tan delicada. Después hablaría con el cole, me gustaria que estuviesen enterados de lo que le pasa a mi amigo, para que le llamen la atención a su familia y así puedan arreglar algo.

 

Me preocupa pensar en lo que hará Andoni en Valencia, puesto que no ha estado en su vida, no conoce a nadie y es menor de edad, el viaje lo tiene en una semana así que tengo que hacer todo lo anterior muy deprisa para que mi compañero no desaparezca en una ciudad que no conoce. Me gustaría que el supiese que no hago todo esto para fastidiarlo sino que para protegerlo, porque es mi amigo.

Blog VIII

 Me parece que la situación es bastante complicada y creo que habría que pensarlo muy bien antes de actuar. Pienso que es imposible que la decisión que se tome no afecte a nadie, ya que lo más probable es que si aviso a algún mayor, a Andoni le siente fatal, pero si no lo hiciese estaría dejando que Andoni se fuese solo y además sus padres no me lo podrían perdonar.


Yo creo que antes de avisar a nadie me aseguraría de que Andoni fuese en serio. Es cierto que habiendo comprado el billete lo más probable es que sí que fuese real, pero podría pasar que él acabase arrepentiéndose y sus padres u otras personas ya se hubiesen enterado. 

Después intentaría hablar con él, no para convencerle, si no para entender su situación, para saber si está exagerando o para saber si puedo ayudarle de alguna otra manera. 


Si finalmente veo que sigue pensando igual hablaría con algún mayor. No sé muy bien con quien. Probablemente antes de nada hablaría yo con mi familia, para saber si ellos piensan que debo hablar con sus padres o que me aconsejaran mejor sobre lo que debo hacer. Dependiendo de lo que me dijesen haría una cosa u otra. 

 Además, creo que solamente hablaría con sus padres si me doy cuenta de que Andoni realmente está exagerando, ya que si por el contrario sus padres sí que le tratan mal sería muy mala idea hablar con ellos sobre eso.


Claramente es algo muy complejo y aunque la situación de Andoni no debe ser nada fácil yo le diría que probablemente la solución no sea irse y que hacer eso puede complicar más las cosas.

sábado, 13 de diciembre de 2025

Blog VIII - Erlantz

Blog VIII

Llevo varias semanas preocupado porque Andoni, un compañero de clase, me ha dicho que lo está pasando mal en casa con sus padres debido al trato que le dan. Me dijo que no piensa reconciliarse con sus padres y me enseñó qué había comprado un billete de autobús directo a Valencia. Yo tengo 16 años y Andoni es de mi edad, es por eso que veo un poco precipitado ese viaje. 


Sé que Andoni exagera mucho las cosas y es un poco exagerado. Pero eso no quiere decir que tenga que mirar para otro lado y hacer como si no estuviese tramando nada. Tengo que ser comprensivo con él y escucharle en todo momento, pero no puedo guardar su secreto ya que es algo arriesgado y peligroso. 


¿Qué va a hacer alguien menor de edad en una ciudad en la cual no reside y tampoco tiene familiares ni amigos? La respuesta es simple, nada. Por eso pienso que lo correcto es comentarselo a su profesor. Al igual que yo, su profesor también estará dispuesto a escucharle e intentar comprender su situación. Más aún, el profesor buscará alguna solución y si es necesario llamará a los servicios sociales. 


El viaje lo tiene dentro de una semana, así que esta semana intentaré convencerle de que hay mejores soluciones. El hecho de contárselo a una persona adulta no lo veo como una traición sino como una forma de protegerlo porque es mi amigo.


 Andoni es un compañero de clase al que conozco desde infantil y siempre hemos estado juntos. Desde hace unas semanas me dice que no aguanta más en su casa y que la situación es muy difícil para él.

 Según cuenta, sus padres no le tratan bien y se siente incomprendido. Últimamente vienes muy serio al colegio y casi no participa en clase. Un día me dijo que había pensado en escaparse de cada porque cree que es la única solución. También comentó que ya tenía un billete de autobús para irse a Valencia. Yo sé que es menor de edad y eso me preocupa bastante. A veces pienso que exagera lo que le pasa, pero aun así no se debe ignorar. Como amigo no puedo mirar hacia otro lado. Creo que lo mejor es pedir ayuda a un adulto responsable. El colegio puede intervenir mejor que nosotros. Informar a un profesor no significa traicionarlo. Es una manera de protegerlo y de evitar algo peor. Puede que no halla pensado bien las consecuencias. Escaparse puede ser peligroso para él. 

La familia también debería estar informada de la situación. Pero es mejor que lo hagan personas preparadas. Los adultos saben cómo actuar en estos casos. Por eso creo que no deve guardar el secreto. Actuar a tiempo puede ayudar mucho a Andoni.