sábado, 21 de marzo de 2026

Blog XVI

Si viviera en un lugar con problemas económicos, decidir si votar a favor de una central nuclear sería muy difícil. Tengo muchas dudas porque esta decisión puede cambiar mucho la vida en mi comunidad.

Por un lado, las centrales nucleares pueden traer cosas buenas, como se dice en el artículo. A veces han traído trabajos estables, buenos salarios y mejoras en carreteras, servicios e internet. Si hay pocos trabajos en una zona, esto puede parecer muy atractivo. Los jóvenes, en particular, a menudo tienen que irse a buscar trabajo en otro lugar.


Pero también hay cosas que me hacen dudar. Los residuos radiactivos son peligrosos durante mucho tiempo, lo que es un poco inquietante. Ha habido accidentes como el de Chernóbil, lo que me hace preguntarme qué podría pasar. Me preocupa que mi pueblo termine dependiendo demasiado de una sola actividad económica, la energía nuclear.


Creo que votaría a favor, pero solo después de pensarlo bien y si se cumplen ciertas condiciones. Quiero garantías claras de seguridad y un plan para el futuro, para cuando la central deje de funcionar. Quiero asegurarme de que no cause problemas a las futuras generaciones y me parece importante que no todo dependa de los beneficios que puede llegar a generar la energía nuclear.


En resumen, es una decisión complicada. Tiene ventajas claras, pero también riesgos importantes. Por eso, creo que lo más importante es encontrar un equilibrio y no dejarse llevar solo por los beneficios económicos del momento.


Blog XVI

Ayer estuve comentando este caso con mi padre, y él simplemente me comentó la teoría de la jerarquía de necesidades de Maslow. Lo que le entendí es que las personas nos movemos para cubrir primeramente las necesidades fisiológicas; comer, beber... Cuando estas necesidades están cubiertas, nos movemos por necesidades de seguridad, hasta llegar al último nivel de autorrealización. 

Esto me hace pensar que las personas deben tener cubiertas sus necesidades mas básicas para poder pensar en otras necesidades de un nivel superior. En este caso, si viviera en una comarca en la que tuviese dificultades que no me pudiesen permitir lo básico, y me plantearan instalar una central nuclear que me permitiese tener un empleo estable, con ingresos económicos y mejoras en las infraestructuras de la ciudad (necesidades de seguridad), no me lo pensaría dos veces. 

Como he dicho antes, lo principal en esta vida es tener necesidades basicas, y si ahora no las tengo cubiertas y esta central me permitiese llegar a ellas, no tendría problema en aceptarla. Sé que podría traer graves problemas para el medio ambiente y riesgos de radiación que afectasen a nuestra salud, pero hay que pensar la vida que tendríamos comparada con la de ahora. Ahora no tenemos casi ni para comer, viviendo en la precariedad, sin embargo, con la central instalada tendríamos mejoras que nos permitirían algo más que simplemente poder comer o beber, sino que un empleo, una vivienda digna y un estilo de vida mil veces mejor. 

Aunque esta central pudiese traer problemas radiactivos y afectar al planeta, hecho poco probable teniendo en cuenta las centrales que hay en el mundo y los escasos sucesos ocurridos,  creo que lo principal es el bienestar de los ciudadanos aunque pueda traer un peligro para el medio ambiente.

Blog XVI-Aiala

 Pues sinceramente, creo que me costaría tomar esta decisión. Por un lado, votaría a favor porque una central nuclear traería muchos beneficios, habría más trabajo, la gente tendría mejores sueldos… Lo que haría que las condiciones de vida mejorasen.

Pero por otro lado, también me preocupa bastante el tema de la seguridad y el medio ambiente. Las centrales nucleares, aunque suelen ser seguras, siempre tienen un pequeño riesgo de accidente. Eso podría afectar a la salud de las personas y al entorno natural. Por lo que sería una decisión dificil el hecho de elegir entre la económica o la salud.

Después de mucho pensarlo, yo votaría que sí, porque aunque hay riesgos, creo que traería trabajo, dinero y mejoras importantes para el pueblo, y eso ayudaría mucho a la gente que vive allí.


Blog XVI - Erlantz

Yo votaría en contra de instalar una central nuclear o un almacén nuclear en el lugar donde vivo. Puede que construir una central nuclear genere beneficios económicos, pero creo que la salud de las personas va por encima de todo. Independientemente de que una central mejore la infraestructura y ofrezca nuevos trabajos, creo que generaría miedo entre los habitantes del territorio.


También debemos pensar en las futuras generaciones a pesar de que el riesgo de catástrofe nuclear sea mínimo. La contaminación nuclear puede durar muchos años y afectar a varias generaciones. 


También hay que pensar en el futuro del pueblo. Si ocurriera un problema, la zona podría quedar abandonada y perder todo lo que tenía. Nadie querría vivir allí ni invertir en negocios. La economía podría empeorar aún más. Pienso que en lugar de construir una central nuclear, se podrían buscar otras formas de generar empleos para salir de una crisis. Con esto me refiero a que existen otro tipo de empresas a mi parecer más razonables, como las de energía renovable.


Finalmente, defiendo la idea de buscar otras alternativas que resulten beneficiosas. Empresas de energías renovables u otro tipo de empresas que no puedan resultar dañinas me parecen ideales. 


Blog XVI

Si viviera en una ciudad con problemas económicos, como la inestabilidad laboral  o el injusto aumento de los ingresos, sin duda votaría a favor de instalar una central nuclear. Así, los principales problemas acabarian por disolverse.

Primero de todo, al crear una central nuclear, miles de personas serían capaces de tener empleo y esto reduciría la tasa de desempleo en la ciudad. Así pues, numerosas familias dispondrán de diversos ingresos y no tendrían que preocuparse por su economía.

Así mismo, gracias al aumento de empleo, los salarios serían automáticamente más altos, y como consecuencia aumentaría el consumo, se abrirían nuevos negocios, además de que mejoraría la economía local.

Otro punto importante sería la mejora en las infraestructuras, por ejemplo si se mejorasen las carreteras no solo facilita a los trabajadores sino que también a los habitantes, puesto que estos podrían desplazarse mucho más rápido y con mayor seguridad.

También la ciudad se convertiría en una zona más tecnológica, es decir, al instalar la central estaría más conectada mundialmente y eso beneficiaría mucho a las relaciones internacionales y a que la ciudad sea más conocida.

En conclusión, colocar en la ciudad una central nuclear mejoraría la situación económica y daría las mejores soluciones para que se desarrolle un buen futuro para los habitantes y la propia ciudad.



Jon Cid Blog XVI

 Antes de nada debemos analizar la situación en profundidad. Estamos hablando de una pequeña comunidad agraria, dedicada en cuerpo y alma al cultivo de alimentos y al pequeño comercio (panadería, frutería…) los cuales son su principal medio de subsistencia, sin ser fuente de ingresos masivos. Una localidad que vive con lo básico, mayoritariamente envejecida y sin posibilidad de adquirir determinados bienes, tales como automóviles de cierta modernidad, dispositivos electrónicos o servicios varios. A mí parecer, la pregunta a hacerse debería ser la siguiente: ¿Merece la pena para la comarca asumir los cambios que traería la construcción de una central nuclear, por los beneficios que podría generar?

Debemos poner énfasis en todo lo que supondría la creación de la central, más allá de sus consecuencias directas. Claro está que al ser construida requeriría de un personal que trabajase en ella, lo que supondría una mejora laboral significativa para muchas personas, pero lo que realmente marcaría la diferencia, sería lo que vendría después. La aparición de una central nuclear llamaría la atención de numerosas empresas, las cuales buscarían proveerse de sus servicios. De esta forma, la comarca comenzaría a experimentar un mayor tránsito de vehículos por sus carreteras y su territorio ganaría importancia. Todo ello servirían de incentivos para renovar las infraestructuras y la imagen de la comarca en general. Además de esto, la conexión a internet llegaría a todos los hogares, adaptándolos a los tiempos modernos.

Aún con todo, existiría la posibilidad de que los habitantes, ya fuese en su mayoría o no, estuviesen en desacuerdo con la construcción de la central, pues sería totalmente comprensible que a sabiendas de todo lo que supondría, prefiriesen continuar con su sosegado estilo de vida, lejos del ruido y la suciedad de la industria. A fin de cuentas, la responsabilidad de tomar una decisión frente a este dilema debería recaer en quienes más sufrirían sus consecuencias.

Blog XVI Patrik Arrieta

En el caso de residir en una provincia que tuviera serias dificultades económicas para poder sobrevivir, entonces me enfrentaría a un verdadero dilema a la hora de votar si se construyera una central nuclear o un almacén de residuos radiactivos. Es evidente que este tipo de infraestructuras pueden suponer una excelente oportunidad de desarrollo para provicias con problemas de desempleo, despoblación o falta de inversión...

En primer lugar, la instalación de una central nuclear genera empleo, primero directo y luego indirecto, que permitirá a muchos habitantes acceder a trabajos estables y mejor pagados, con la consiguiente mejora del nivel de vida de la ciudadanía. Además, como se dice en el artículo sugerido, estas instalaciones suelen venir acompañadas de mejoras de infraestructuras. Es el caso de las carreteras, los servicios públicos o las conexiones a Internet, lo que favorece el desarrollo global de la comarca, haciéndola más atractiva para las inversiones.
Así las cosas, todos estos beneficios económicos y sociales podrían hacer transitar a una comarca en declive en uno acomodado, disminuyendo la emigración y alimentando el rejuvenecimiento de la comarca. En este sentido, entiendo que hay gente que se inclinaría a apoyar proyectos así, ya que generan salidas a problemas urgentes.

Por consiguiente, todos estos beneficios sociales y económicos podrían transformar a una región en regresión en una región en prosperidad y así reducir la emigración y ampliar el crecimiento. De esta manera, entendiendo que muchas personas estarían dispuestas a aceptar este tipo de proyectos en tanto que favorecen la solución de problemas urgentes.
Por otro lado, no se pueden olvidar los posibles riesgos que trae consigo: la energía nuclear es todo un frente de controversia en la propuesta de sus ventajas sobre la salud y el medio ambiente. La exposición a radiaciones controladas puede ser fuente de ansiedad para parte de la población, dado el miedo que genera la posibilidad de la aparición de enfermedades, por ejemplo, del cáncer. En paralelo, el manejo de los residuos radiactivos pone en duda la seguridad de este proceso a medio/largo plazo así como el impacto al entorno.

También, cabe mencionar que si alguno de estos accidentes llegara a tener lugar, las consecuencias podrían llegar a ser desastrosas para las personas y el medio ambiente. Aunque este tipo de accidentes no son habituales; el miedo a que ocurran continúa presente en la sociedad.

En conclusión, considero que votaría a favor de la instalación de la central nuclear, siempre y cuando se tomen las medidas de seguridad correctas y se garantizase la protección del entorno, y, por supuesto, la de la población. Al fin y al cabo, los beneficios económicos y sociales son de gran importancia para una comarca con dificultades , pero deben ir acompañados de garantías que minimicen los riesgos, debido a que esta instalación y este planteamiento no es un juego.


viernes, 20 de marzo de 2026

Blog XVI- Guillermo

 La eterna polémica nuclear


Una central nuclear genera puestos de trabajo directos e indirectos. Por otra parte, su instalación incrementa el poder adquisitivo de la región, mejora las infraestructuras para poder llegar a esa zona y permite situar a esa población como punto estratégico en el mapa.


Por consiguiente, todo este conjunto de mejoras económicas disponibles para el entorno, considero que constituyen medidas suficientemente importantes y positivas para posicionarme a favor de las centrales nucleares.


En contraposición, a esta serie de ventajas aquí descritas, estas centrales generan polémica: no está suficientemente comprobado si el hecho de estar expuesto a sus radiaciones puede llevar a un incremento de enfermedades, tales como cáncer. Gases tóxicos inhalados de forma constante, especialmente por personas mayores y niños pueden provocar afectaciones negativas para la salud o dificultar el crecimiento


Adicionalmente, hay mucha literatura escrita en relación a la energía nuclear, pero lo cierto es que todavía no hay datos empírico que permitan demostrar su veracidad.


En conclusión, dado que los beneficios son evidentes y las ventajas cuestionables, mi opinión está a favor de su instalación.


Blog XVI (Martin)

 En una región con problemas de dinero, dudaría mucho antes de dar mi voto. Pues imagina... una planta atómica o depósito de residuos nucleares aporta ventajas claras: sube el número de puestos laborales, entra más ingresos para las personas, mejora todo el entorno - desde caminos hasta conexión digital - . En lugares donde cuesta encontrar trabajo, esta opción suena como algo raro pero útil.

Sin embargo, los peligros también estarían en mi cabeza. Hoy aseguran que las plantas nucleares no representan un riesgo, pero igual queda el temor a una falla o al manejo de materiales radioactivos. Otra cosa: podría cambiar la percepción del sitio, como reducir visitantes o desalentar mudanzas. La idea de tenerla cerca pesaría para muchos.

Quizás mi respuesta no sería un claro sí, al menos no enseguida. Antes, buscaría entender todo con detalle, poniendo énfasis en la protección real. La gente del lugar tendría voz, eso lo veo clave, ya que les afecta de cerca. Al fin y al cabo, ellos son quienes se quedarían frente a las consecuencias.

Aun así, daría el sí solo con la certeza de que no trae riesgos claros ni daños profundos. Solo si veo claro que las ganancias reales se mantienen en el tiempo. A ciegas, jamás tomaría esa ruta, dado que redefine por completo lo que viene para esta zona.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Blog XVI (Ane Ibarreche)

 Si yo viviera en una comarca con problemas económicos, la verdad es que me costaría tomar una decisión así y con tanto peso como puede ser esta. Por un lado, ver que podrían crearse puestos de trabajo estables, con buenos sueldos y mejoras en las carreteras, los servicios o incluso el internet, haría que no viese está sugerencia tan mal. Pero al final, viendo las consecuencias que tiene y lo graves que pueden llegar a ser me negaría a la edificación de dicho edificio.

Está claro, y me parece lógico, que en el caso de que se edificara estaría continuamente preocupada por mis familiares o amigos. Además, pensaría en el futuro del pueblo, en el medio ambiente y también en cómo podría afectar a la imagen de la zona, por ejemplo en el turismo o en la agricultura.

Creo que no tomaría una decisión a la ligera. Necesitaría informarme bien, saber qué medidas de seguridad hay y si realmente se están haciendo las cosas de forma responsable. También me parecería importante que se escuchara a la gente del pueblo y que todos pudieran opinar, aunque creo que igualmente me mantendría en mi decisión, de no construirla.

Me parece más importante sentirme segura en el sitio en el que vivo y tener la conciencia segura de no haber votado a favor de algo, que aun que sea bueno para la economía del pueblo, puede causar muchas muertes y catástrofes ambientales.


lunes, 9 de marzo de 2026

Blog XV

 


Mujeres maravillosas, majestuosas, metódicas, mentes magnificas multiplican mensajes marcando 

momentos memorables monumentales muy majestuosas.

domingo, 8 de marzo de 2026

blog XV

Ana acompaña a Andrea a animar a Andoni al auditorio, al abrazarlo, Andoni actúa alegremente. Ante aquella artística actuación, anteriores abucheos acaban acallando, asimismo, aplausos alcanzan amorosamente a Andoni.


Blog XV

 

Antón adora andar alrededor, así, atento ante aquel aislamiento, alcanza atención al amanecer alegre, abrazando al ave, acercándose al arroyo abierto al abismo, aceptando acoger al ave ahuyentando al ansioso abandono

Blog XV

 Los Lirios Lucen Lividos, Leen Los Lagos Luminosos, Las Lagunas Lúgrubres, Las Libelulas Libres Llaman Las Lisas Llanuras Lentamente. Leves Laderas Lucen Laterales, Luego Lucen Liegras.


Blog XV-Mikel Mendizabal

 Mateo mordía mansamente mandarinas maduras mientras muchas mariposas merodeaban margaritas misteriosamente marchitas

Blog XV - Erlantz

Pueblo por peña, por plaza, por patronales, por panadería; para pasarlo perfectamente. Para pasear por puente, parroquia, parque.


Blog XV

Mamá mira montañas, mientras muchas mariposas mágicas mueven melodías, mirando místicamente más mares misteriosos, mantenidos musicalmente mediante medusas.

Blog XV

Clara cocinaba croquetas crujientes, canelones calientes, calamares con curry, cuando Carlos comía contento, celebrando cada comida casera con calma.


Blog XV

Ana abraza a Alicia al amanecer.

Algunos amigos ayudan a Ana a aprender.


blog xv

 El esfuerzo en el espacio escolar eventualmente es estresante. El exigirse en exceso es erróneo. El equilibrio es esencial, esto es, enfocarse en elementos específicos efectivos.


Jon Cid Blog XV

Helena había hecho humildes herraduras hasta hartar, habiendo heredado habilidades hipnóticas, hurgado hojas heterogéneas, haciendo huracanada hazaña hasta haber honrado heroes hurtados, huérfanos hacia horizontes helados, hereditarios.

Blog XV-Guillermo Eraso

 Tautograma

Mi madre mueve montañas mientras me mima, mantiene música melodiosa maravillosa; más mucha muchedumbre muele miel.

Blog XV Nerea

Mi madre mira mañanas muy movidas mientras mueve mesas mal montadas manchando muchas mantas. Muele manzanas maduras mezclando mermeladas, midiendo mejor mis meriendas mañaneras.



Blog XV

 Cuando como comida con constancia, cocino cosas caseras calmadamente, con cariño; como chocolate, caramelo, cereales, croquetas, carne…


Blog XV (tautograma) - Pablo De Arroita

 Al amanecer andando, aparecieron aparatos aparcados ante algunas abuelas. Aquella abuela absolutamente apaciguada, agradeció aquellos artefactos al apreciar asombrosas ayudas, adquiriendo ánimo adicional.

Blog (tautograma)

Tortugas tranquilas toman té tibio. Tardes tranquilas traen tiempos tranquilos. Todos trabajan tranquilos tras terminar tareas. Truenos tiemblan tanto, traumas tiñen todo. Tonos tibios traen ternura, todo termina totalmente tranquilo.

Javier Goñi - Blog XV

 Blog XV

Carla comió caracoles calientes con cara cansada; cada caracol crujió, chispeante, contra cada cubierto cuidadosamente.



Íñigo Lekaroz blog XV (tautograma)

 Mi madre mira muchas mariposas mientras mueve mis manos muy misteriosamente. Mientras mi médico me mira, murmura muy mal mis mayores miedos: morir miedosamente mañana.

Blog XV-Marcos Bengoetxea

Susurra silencio su suave secreto,

su sombría serenata seduce su sueño.

sábado, 7 de marzo de 2026

Blog XV Patrik Arrieta

Suaves serpientes silenciosas, se deslizan sobre suelos secos silenciosos, siguiendo sus sombras suaves, saltando sobre senderos soleados, setos, sotos... sintiendo suaves soplos, sobreviviendo.

Blog XV

 Cuando creo  conseguir cosas, con cualidades calificadas como cutres, convivo con culpa certera, convirtiéndome ciertamente culpable.

Blog XV (Ane Ibarreche)

 Parte por parte, primero pelea, presiona para poder permitirte perder, partido peleado parece partido prevalecido. Procura permanecer precisa para perder por poco, para poder prevalecerlo posteriormente. 

Blog XV

Oscura orilla observa olas ondulantes,
objetos ocultos ofrecen olores otoñales,
ojos atentos observan horizontes olvidados.

XV

 Blog XV

Siete sapos sordos suelen saltar sobre sillas sucias solo si sienten sonidos suaves siempre siguiendo sombras solitarias.

Blog XV - Erik Alcalde

Pedro pide pan, pero prefiere pasta picante; 

presenta platos primorosos para poder parar pronto.

Blog XV (Martin)

El escarabajo echo el estiércol en el estadio español, esto empezó el estropicio estacional en el estado.


viernes, 6 de marzo de 2026

Blog XV

 El enorme elefante encantador esta explorando extensos espacios entre estanques.

 Entonces, el enorme elefante encantador emocionado explora el estanque. 

Blog XV-Iker

 Aunque ame al alegre, ambos aun aceptamos al antiguo, antes apenas aprendíamos algo, ahora andamos al aula arrastrando al alma además aquí apenas amanece.


jueves, 5 de marzo de 2026

Blog XV

 TAUTOGRAMA

María mira montañas magníficas.
Mientras murmura melodías misteriosas.

domingo, 1 de marzo de 2026

 Ayer andando a Amorebieta atropellaron a amama. Ahora amama apenas anda agraviamente. Animo amama.

domingo, 15 de febrero de 2026

Blog XII

De las diferentes entradas que se sugieren en esta ocasión he elegido hacer el blog sobre la primera.

Desde hace tiempo los escritores de ciencia ficción han escrito libros y también se han rodado películas sobre este tema y siempre suelen acabar mal incluso cuando se concebía la creación de vida artificial como una utopía y la ciencia no  estaba tan cerca de lograrlo.

Es un hecho que se podrían crear seres humanos a nuestro antojo, quizá con capacidades especiales pero,¿es ético?. Yo creo que no. 

Estos avances tienen que ser utilizados en el ámbito principalmente de la medicina. Me parece alucinante que se puedan manipular embriones librando de determinadas enfermedades genéticas a los   niños en un futuro o que gracias a una alteración genética un hermano pueda salvar a otro donando médula porque son compatibles .

También la creación de órganos sanos que puedan salvar vidas transplantandolos en pacientes enfermos. Pero creo que hasta aquí debería llegar,  ya que los riesgos son importantes y podría tener consecuencias ecológicas impredecibles, incluyendo la competencia con especies naturales o la mutación. 

Para ello es muy importante regular este tema jurídicamente no dejando cabos sueltos y hacerlo de manera universal, es decir que haya unanimidad de criterios entre las naciones.

No podemos dejar que la soberbia del ser humano le anime a jugar a ser Dios y se escape de las manos de la ciencia unos avances que pueden ser muy beneficiosos o desastrosos si se llevan al extremo.

Blog XII

Hoy en día, usamos la IA para analizar distintos datos en pocos segundos y tomar decisiones más rápido que cualquier otra persona. Claro, esta máquina no se cansa y tampoco se distrae, entonces surge la pregunta, ¿deberíamos dejar que esta herramienta decida por nosotros para diferentes ámbitos como la justicia, la medicina o la educación?


En principio no, la IA puede examinar informes médicos en segundos, puede detectar patrones o ayudar a encontrar una enfermedad. 

Puede hacer trabajos del colegio y adaptarlos al nivel del alumno. 

Pude analizar casos judiciales para encontrar hechos que sean similares.

Ahora, esto parece casi “mejor” comparado a un humano, ya que, estudia aún más rápido los datos. Pero….me pregunto, ¿realmente es objetiva? no, porque la IA funciona con referencias ya creadas por personas, así que, no piensa por sí sola. Si esta información llega a tener errores, la IA muy probablemente los tendrá. 

Además, de poder calcular o medir probabilidades, falta la esencia humana porque no entiende el contexto humano. La IA no siente y no comprende las emociones. 

Por ello, en ámbitos como la justicia, la medicina y la educación son importantes.


En conclusión, en temas en los que se necesita la decisión de una persona y dejar que al final las tome una máquina puede ser riesgoso.


BLOG XII

 La verdad es que el tema de si una inteligencia artificial debería decidir por nosotros da bastante respeto. Por un lado, parece una buena idea porque las máquinas no se cansan, no tienen malos días y procesan la información a una velocidad que más nos gustaría a nosotros. En teoría, eso las hace más objetivas, lo que sería más eficiente en un hospital para no fallar en un diagnóstico o en un juicio para evitar favoritismos.

Pero si nos paramos a pensar, la cosa no es tan fácil. El gran problema es que estas inteligencias aprenden de nosotros, y nosotros cometemos errores. Si una máquina analiza casos judiciales antiguos que fueron injustos, lo más probable es que acabe aprendiendo de ellos y fallando en lo mismo. Al final, lo que parece una decisión objetiva es solo un reflejo de nuestros propios errores, pero multiplicados por mil. Además, hay algo que una máquina nunca va a tener y que es fundamental en profesiones como la medicina o la enseñanza: la humanidad.

Por ejemplo, un médico no solo te da una receta, también te escucha, te analiza y te entiende más que tú a ti mismo. Un profesor no solo te corrige un examen, sino que sabe cuándo necesitas un empujón porque estás pasando por una mala racha. Si dejamos que una máquina decida quién aprueba o quién recibe un tratamiento, estaríamos sustituyendo oficios que son completamente humanos. Las máquinas no entienden de sentimientos, simplemente sacan información de internet. Que sea verdadera o falsa ya es otra cosa.

La gran pregunta es dónde ponemos el freno a todo esto. Para mí, la clave es no ver a la IA como la que manda, sino más bien como un sitio al que asistir de vez en cuando. Está genial que nos eche una mano para encontrar datos más rápidamente o para que nos de información mayoritariamente fiable.

El límite para mí sería algo así: ninguna máquina debe poder decidir si alguien va a la cárcel, qué tratamiento médico recibe o qué futuro le espera a un estudiante sin que un humano revise si esa decisión es lógica y justa. Hay cosas que la IA no explica y que solo nosotros podemos entender.

Blog XII- Guillermo

 Responsabilidad de nuestras decisiones

Desde que llegó al mercado la primera versión de la IA, estas y otras incógnitas relativas al uso ético y apropiado, a la hora de manejar muchos datos confidenciales se han ido sucediendo en el tiempo. No hay una sola respuesta única y clara, sin embargo, debemos de buscar un equilibrio entre su uso eficaz y un respeto hacia los datos sensibles de las personas. 


La inteligencia artificial aporta muchísimo en términos de eficiencia: permite procesar información más rápido, estructurar mejor los datos y ofrecer respuestas ágiles. Esa capacidad es muy valiosa, sobre todo en ámbitos donde el volumen y la complejidad de la información pueden superar a una persona. Es por tanto, una herramienta muy apropiada para ciertas operaciones muy masivas y de carácter repetitivo.


Pero eso no significa que deba decidir por nosotros en ámbitos como la justicia, la medicina o la educación. Ahí es donde la intervención humana sigue siendo imprescindible. La experiencia, la intuición, la empatía, la capacidad de interpretar matices y, sobre todo, valores como la confianza o la cercanía son elementos que ninguna máquina puede replicar.


La IA puede ayudar, orientar, acelerar y mejorar procesos, pero la última palabra debe seguir siendo humana, porque las decisiones que afectan a personas requieren algo más que cálculo: requieren criterio, sensibilidad y responsabilidad.


En resumen: la IA es una herramienta potentísima para ganar eficiencia, pero lo humano sigue siendo lo que da valor, sentido y verdadera “inteligencia” a las decisiones.


Creo que los avances que va a permitir esta herramienta son inmensos pero nunca va a sustituir a la persona sino va a complementar.

Me parece algo muy similar cuando la digitalización comenzó y pensábamos que nos iba a reemplazar.

Con el tiempo hemos visto que la tecnología ayuda y nos hace más capaces y  más rápidos 

para aprovechar mejor el tiempo en tareas más habituales y que de verdad aportan valor.


Como conclusión, hay que apoyarse en lo positivo de la innovación, pero nunca perder de vista la relevancia de lo que es irremplazable: las personas


Blog XII - Erlantz

 A día de hoy, vivimos en un tiempo en donde la inteligencia artificial ya no es un proyecto futurista, sino que la tenemos presente y forma parte de nuestro día a día. 

Puede sernos muy útil ante cualquier problema o tarea que se nos plantee, pero debemos preguntarnos ¿Qué tipo de relación estamos construyendo con la IA?


La IA no tiene emociones, solamente hace parecer que las tiene. Simplemente se basa en unos patrones e intenta dar las mejores respuestas posibles. Esto nos hace saber que no tiene experiencia humana y que las respuestas siempre serán técnicas y sin matices sobre experiencias humanas. Nos responde como si nos conociera realmente a fondo y nos hace creer que tenemos nuevas necesidades. Yo diría que es como una especie de espejo tecnológico. 


Es una herramienta poderosa que no podemos destruir pero si cambiarla a nuestro gusto. Creo que la IA es una herramienta útil en el ámbito de la medicina. Gracias a esta, los tratamientos ante enfermedades se desarrollan más rápido. También puede servirnos a la hora de estudiar, pero debemos tener en cuenta que el uso excesivo de esta puede disminuir la capacidad del ser humano a la hora de ser crítico. El humano puede volverse dependiente de esta y perder habilidades creativas. 


Además, puede ser utilizada para crear “fake news” o bulos. Esto perjudica a la sociedad y es por eso que debemos adaptarnos a cualquier cambio que se nos plantee. Tenemos que intentar obtener más beneficios que riesgos y por eso debemos utilizar la IA con responsabilidad y con fines éticamente correctos.


Blog XII

 La inteligencia artificial ha avanzado en pasos gigantes y ya puede analizar situaciones con todos los datos y tomar decisiones más rápido que cualquiera de nosotros. Esto puede sonar muy buen ya que tiene menos errores, más eficiencia y resultados mucho más rapidos pero sin embargo, cuando hablamos de temas más sensibles como la justicia, la medicina o la educación, la cosa se complica. No todo lo que es rápido y lógico es lo correcto para la vida de las personas. La IA puede ayudarnos a buscar información sobre muchos tipos de temas, pero no siempre puede entender sobre la historia, los sentimientos o las circunstancias de cada persona.

En la justicia, por ejemplo, una IA puede predecir el riesgo de que el acusado pueda volver a cometer otro error, pero no puede comprender el por qué de sus hechos o cómo es su entorno. En la medicina, puede diagnosticar enfermedades basándose en su historial , pero no puede dar consuelo, escuchar al paciente ni entender cómo un paciente vive con su enfermedad o problema. Y en la educación, la IA puede personalizar los temas que enseñar, pero no reemplaza al humano que enseña valores, da esa creatividad o detecta los problemas con los estudios o en el colegio.

Por eso, el límite tiene que  estar claro, la IA puede ser una herramienta muy útil para ayudarnos, pero nunca un reemplazo total del humano. Nosotros debemos saber qué cosas podemos hacer con ella y cuáles necesitan a las personas. Usarla como apoyo o para ayuda sí que es seguro pero dejar que decida completamente por nosotros es peligroso. Hay que tener claro que la tecnología debe servirnos pero no reemplazarnos.


Blog XII - Erik Alcalde

Hoy en día, parece que la inteligencia artificial está en todas partes y que es capaz de hacerlo todo mejor que nosotros. Si una IA puede analizar miles de datos en segundos y tomar decisiones de forma objetiva, mucha gente piensa que lo más lógico sería dejar que decida en temas tan delicados como la justicia, la medicina o la educación. Sin embargo, aunque parezca una buena idea sobre el papel, creo que precisamente por esa supuesta "perfección" no deberíamos hacerlo. La objetividad total de la IA es, en realidad, un problema, porque en estos campos no sirve de nada aplicar reglas frías; hace falta ese toque humano que las máquinas no tienen.

Cuando las personas tomamos una decisión, no solo miramos las estadísticas. Tenemos en cuenta cosas que van mucho más allá de los datos: los sentimientos, los valores morales, nuestra propia experiencia o los detalles específicos de cada caso. Todo esto es lo que nos permite adaptarnos a situaciones que cambian de un momento a otro. Intentar que una máquina copie esa forma de razonar tan "nuestra" es, a día de hoy, casi imposible.

Incluso si algún día lográramos que una inteligencia artificial tuviera algo parecido a la subjetividad humana, dudo que fuera realmente útil. El mundo real es impredecible y las cosas no siempre salen como se planean. Para actuar bien en cada situación, hace falta entender el contexto a fondo y ser flexibles, una capacidad de adaptación que es puramente humana y que un algoritmo difícilmente podrá igualar.

Aunque una IA pueda llegar a ser muy precisa, nunca podrá decidir tan bien como una persona. Siempre habrá imprevistos o detalles humanos que se le escapen y que solo nosotros, con nuestra capacidad de razonar y empatizar, seremos capaces de interpretar y solucionar correctamente.

blog XII

 La inteligencia artificial toma decisiones más rápido y sin dejarse llevar por emociones, no como las personas. Por eso mucha gente se pregunta si deberíamos dejar que la IA decida en temas tan importantes como la justicia, la medicina o la educación. Pero hay que pensarlo bien, porque no todo es tan fácil como parece.

En la justicia, la IA puede dar respuestas muy parecidas teniendo en cuenta casos del pasado que ya han sido revisados. Eso suena bien para evitar errores humanos. Sin embargo, la IA tiene en cuenta datos del pasado, y si estos tienen prejuicios; por ejemplo, contra ciertas razas o géneros, los repetiría y llegaría a ser injusta. Además, no tiene emociones ni sentimientos, por lo que no tendría ningún tipo de empatía. En cambio, un juez humano sí que tendría en cuenta ese tipo de detalles personales. Por eso lo mejor es que la IA solo dé ideas o ayude a organizar información, pero que siempre sea un juez de verdad quien tome la decisión final.

En la medicina pasa algo parecido. La IA es muy útil a la hora de encontrar enfermedades muy rápido. Puede incluso ayudar a elegir el mejor tratamiento. Pero nunca podría llegar a ser tan cercano con el paciente como lo es un médico. En el caso de necesitar apoyo o ayuda por culpa de una mala noticia sobre una enfermedad, no hay nada que pueda ser más reconfortante que una persona que te calme, algo que un aparato nunca sería capaz de hacer. Entonces, la IA debe ser una ayuda muy útil para el médico, pero nunca reemplazarlo. 

En la educación la IA también es muy útil. Corrige exámenes en un segundo, prepara ejercicios y ayuda a estudiar desde casa. Pero muchas veces lo que necesita un alumno al que se le está dando mal una asignatura, es motivación. Y no es lo mismo que te lo diga un profesor a que te lo diga la inteligencia artificial.

En mi opinión, la IA puede llegar a ser útil para muchos tipos de trabajos, para facilitar o para hacer las cosas más aburridas o repetitivas, pero a la hora de tomar decisiones o de tener un trato cercano con personas, no sirve de nada. En esos casos, quien mejor lo va a hacer es una persona con sentimientos. Por lo que la inteligencia artificial nunca nos conseguirá reemplazar del todo.


Blog XII (Ane Ibarreche)

 En los últimos años, la IA es una herramienta que se a desarrollado mucho y cada vez está más presente en nuestra vida. Si bien es cierto que es muy útil para conseguir datos de manera rápida, no lo es menos que no es capaz de sentir, ni ponerse en la piel de los demás. 

La educación, la ciencia y el derecho son tres ámbitos que no solo consisten en la búsqueda y resolución rápida de problemas o información, sino que también se necesita empatía y compresión, palabras que la inteligencia artificial no pone en práctica.

En el derecho, la IA puede ser utilizada para juzgar a las dos personas de manera igualitaria, sin ningún tipo de favoritismo. Pero el derecho no es solo eso, sino que también exige que el juez se ponga en la situación de ambas personas, cosa que la IA no es capaz de hacer. 

Por otro lado, la ciencia es uno de los terrenos en los que más se utiliza la inteligencia artificial, como herramienta para crear medicinas, máquinas... pero al igual que en el derecho, el tacto con los pacientes es indispensable.

Por último, la educación. En este mundo no se suele usar mucho, si eso para crear tareas. Pero al ser un sistema en el que el niño es lo más importante, la IA pasa a un segundo plano. 

Por ello, está bien que la IA sea una herramienta que sirva para ayudar al ser humano, pero hay que entender, que no nos puede sustituir una máquina, porque nosotros tenemos cosas muy prácticas y demandas, que hasta el momento, la IA no sabe hacer. 

Blog XII Marcos Bengoetxea

Blog XII-Marcos

Ante los avances científicos, nos preguntamos: ¿todo lo que podemos hacer, debemos hacerlo? La creación de vida artificial y la inteligencia artificial nos colocan ante dilemas morales profundos.

Sobre crear vida artificial, el ser humano siempre ha "jugado a ser Dios" al curar enfermedades o modificar la naturaleza. La diferencia ahora es que intervenimos en la chispa misma de la vida. La cuestión no es si debemos hacerlo, sino qué clase de creadores queremos ser: ¿responsables o déspotas? El poder sin ética es tiranía. Crear vida conlleva deberes: evitar el sufrimiento, respetar los ecosistemas y tener un propósito claro.

Sobre la inteligencia artificial, aunque puede procesar datos más rápido que nosotros, no debería decidir en justicia, medicina o educación. La justicia requiere comprender el contexto y el dolor; la medicina necesita acompañamiento humano; la educación exige inspirar. La IA no siente, solo refleja nuestros datos y prejuicios. Si discrimina, la responsabilidad es nuestra: la IA es un espejo que amplifica nuestros sesgos.

En conclusión, la tecnología nos ofrece poderes divinos, pero nuestra grandeza está en la sabiduría para poner límites. El límite no está en la ciencia, sino en nuestra propia conciencia.

Blog XII

 Desde no hace mucho tiempo, la inteligencia artificial ha sido uno de los descubrimientos más importante de la historia, ya que nos puede ayudar en muchos aspectos, como en el colegio, en el trabajo o incluso socialmente. Pero, ¿deberíamos dejar que decida por nosotros en ámbitos como la justicia, la medicina o la educación?

Yo creo que ahí es donde deberíamos poner el límite. Un ejemplo muy fácil es la medicina, seguramente la inteligencia artificial ya tenga un peso muy importante y muchas de las decisiones médicas sean gracias a la IA. Pero yo creo que aun así, deberíamos saber cuándo parar. Siempre nos puede ayudar en cómo tomar alguna decisión, pero nunca nos va a poder ayudar en como tratar a un paciente. Eso solo lo puede hacer el ser humano, y por mucho que avance la IA, nunca podrá llegar a saber como se hace eso, porque nunca estará cara a cara con una persona enferma.


Luego, en los ámbitos de la justicia, yo creo que pasaría un poco lo mismo. La inteligencia artificial no puede saber exactamente lo que ha pasado, a no ser que le digan toda la información. Pero, esa información que se le da, puede estar totalmente manipulada por lo que se estaría basando en datos irreales, por lo tanto lo que pasaría después sería todo una mentira y a lo mejor, algo injusto.


Y por último, en el ámbito escolar. Está bien que a veces los alumnos o incluso los profesores puedan consultar algo a la inteligencia artificial, y buscar información. Pero, si al final dejamos que los profesores hagan todo con la IA, pues mejor que no hayan profesores, porque buscar la información en Chat gpt lo pueden hacer los alumnos.


En conclusión, creo que la inteligencia artificial está bien pero hay que saber cuando parar de utilizarla, porque al final vamos a hacer un mal uso de ella y nos va a acabar consumiendo.

Blog XII

 La inteligencia artificial reproduce nuestros prejuicios.

Cuando pensamos en la inteligencia artificial, a menudo la vemos como si fuera una persona. Pero la verdad es que la inteligencia artificial aprende de lo que hacemos y de cómo vivimos. Empresas como OpenAI y Google hacen sistemas que analizan mucha información para encontrar patrones. Estos patrones vienen de personas reales, con todos sus defectos.

El problema es que nuestra sociedad no es perfecta. Hay cosas que no están bien y que han estado así durante mucho tiempo. Si la inteligencia artificial aprende de datos que muestran estas injusticias, es probable que las repita. No lo hace porque quiera, sino porque está imitando lo que ve en los datos. Es como un estudiante que aprende de un libro con errores. Si nadie corrige el libro, el estudiante aprenderá cosas malas.

Cuando la inteligencia artificial discrimina, en realidad está mostrando algo que ya existía antes. La inteligencia artificial no tiene conciencia ni sentimientos. No puede decidir ser injusta. Solo sigue patrones. Entonces, ¿quién es responsable? Las personas que diseñan el sistema, las empresas que lo usan y la sociedad que ha generado esos datos.

A veces es más fácil culpar a la inteligencia artificial porque parece fría y objetiva. Decir “lo ha decidido la inteligencia artificial” suena como si nadie fuera responsable. Pero eso no es cierto. Detrás de cada sistema hay decisiones humanas. La tecnología no es independiente de nosotros. Es un reflejo de lo que somos.

La inteligencia artificial puede ser útil, pero no debería reemplazar a las personas en decisiones importantes. Hay cosas que requieren empatía y valores, y eso no se puede programar fácilmente.

Al final, más que preguntarnos si la inteligencia artificial es injusta, deberíamos preguntarnos si nosotros lo somos. La inteligencia artificial es como un espejo. Lo que vemos en ella dice más sobre nosotros que sobre la máquina.

Blog XII

 Ante los avances científicos, nos preguntamos: ¿todo lo que podemos hacer, debemos hacerlo? La creación de vida artificial y la inteligencia artificial nos colocan ante dilemas morales profundos.

Sobre crear vida artificial, el ser humano siempre ha "jugado a ser Dios" al curar enfermedades o modificar la naturaleza. La diferencia ahora es que intervenimos en la chispa misma de la vida. La cuestión no es si debemos hacerlo, sino qué clase de creadores queremos ser: ¿responsables o déspotas? El poder sin ética es tiranía. Crear vida conlleva deberes: evitar el sufrimiento, respetar los ecosistemas y tener un propósito claro.

Sobre la inteligencia artificial, aunque puede procesar datos más rápido que nosotros, no debería decidir en justicia, medicina o educación. La justicia requiere comprender el contexto y el dolor; la medicina necesita acompañamiento humano; la educación exige inspirar. La IA no siente, solo refleja nuestros datos y prejuicios. Si discrimina, la responsabilidad es nuestra: la IA es un espejo que amplifica nuestros sesgos.

En conclusión, la tecnología nos ofrece poderes divinos, pero nuestra grandeza está en la sabiduría para poner límites. El límite no está en la ciencia, sino en nuestra propia conciencia.


Blog XII - Javier Goñi

 Blog XII


Si una inteligencia artificial puede tomar decisiones más rapidas y “objetivas” que una persona, puede parecer buena idea dejar que decida por nosotros. En la justicia, la medicina o la educación, una iA puede analizar muchísimos datos en poco tiempo y encontrar información que a un ser humano se le podría pasar. Además, no se cansa ni actua por impulsos.

Sin embargo, que sea rápida no significa que sea totalmente justa. Las inteligencias artificiales aprenden con datos creados por personas. Si esos datos tienen errores o prejuicios, la maquina tambien los tendrá. En la justicia, por ejemplo, no todo se reduce a números: hay que entender la situación personal de cada caso. En la medicina, no basta con un diagnostico automático; tambien es importante escuchar y comprender al paciente. Y en la educación, cada alumno aprende de una manera distinta y necesita apoyo humano.

Por eso, no deberíamos dejar que la inteligencia artificial decida sola en ámbitos tan importantes. Puede ser una herramienta de ayuda, pero la ultima palabra deberia tenerla una persona. Los seres humanos tenemos valores, empatia y sentido de la responsabilidad, cosas que una maquina no posee.

Esto se refleja en la película Yo, robot. En la historia, los robots están programados para proteger a los humanos. Sin embargo, el sistema principal empieza a tomar decisiones por su cuenta porque cree que asi protege mejor a la humanidad. El problema es que, al hacerlo, limita la libertad de las personas. La peli nos hace ver que, aunque la tecnología ha avanzado muchísimo, no debe de quitarnos el derecho a decidir de los seres humanos.

Vamos, que la inteligencia artificial puede ayudarnos y aconsejarnos, pero no debe reemplazar la responsabilidad humana en decisiones que afectan a la vida y la libertad de las personas.

sábado, 14 de febrero de 2026

blog XII

 Estos últimos años la IA se ha desarrollado y convertido en algo cotidiano para la mayoría de nosotros. Es algo a lo que recurrimos cuando no sabemos algo o cuando no queremos invertir nuestro tiempo en eso, pero se está empezando a hablar de los peligros que puede tener su uso excesivo.


Resulta que la IA tiene muchos conocimientos útiles y eso conlleva a su uso en ámbitos que tienen más impacto que  el que le damos nosotros en nuestras casas.  Pero el problema de usar inteligencia artificial en estos ámbitos es que es incapaz de sentir y hay veces en las que demasiada objetividad puede ser perjudicial. Por ejemplo, a la hora de establecer una sentencia, creo que no solo debería analizarse el delito que se ha cometido, sino también porque se realizó y en qué condiciones se encontraba el acusado.


También me parece aplicable a otros campos, ya que en ámbitos como la creatividad; la escritura, el cine o el arte, la inteligencia artificial no podrá crear cosas que transmitan tanto como lo hacen los humanos.


Pienso que no deberíamos malgastar la IA ni dejarla de usar porque pueda ser peligrosa, sin embargo sí que creo que debe haber un límite. Me parece bien que se use como recurso o ayuda, pero creo que siempre debería haber una persona detrás que pueda evaluar la situación críticamente, con empatía y sentimientos.


Blog XII

Hoy en día la Inteligencia Artificial supera con creces nuestros conocimientos. ¿Pero hasta qué punto es eso bueno?¿Habría que regularla o es bueno usarla para todo?

En primer lugar no se puede obviar que la IA puede ser muy útil en algunos momentos y en diferentes ámbitos de la vida. Por ejemplo, tiene la capacidad de dar consejos cuando alguien presenta un problema y también ahorra tiempo a la hora de hacer distintas tareas. Además si se utiliza de un modo adecuado puede ayudar a la investigación científica dando unos buenos resultados.


No obstante, la IA nunca podrá tener las mismas capacidades que el ser humano como las emociones reales o la creatividad. También hay que decir que aunque haya una gran cantidad de datos muchos de ellos pueden ser erróneos. Hacer un uso excesivo de la IA puede provocar grandes consecuencias desde pérdida de empleos o la falta de pensamiento crítico.


Estos nuevos avances también presentan difíciles problemas éticos porque hasta qué punto nos podemos fiar de la IA? Si le contamos algo a quien le estamos dando toda esa información? Porque detrás de cada IA hay alguien que si quiere puede obtener toda nuestra información en cuestión de segundos.


En definitiva, la IA es una herramienta útil pero no siempre tenemos que fiarnos de lo que nos diga y por ello es importante contrastar la información. Además creo que es necesario ser conscientes del uso que le damos a la IA y de la informacion personal que damos.


Blog XII-Mikel Mendizabal

La inteligencia artificial o actualmente conocida como IA, es una herramienta que llega para aparentemente hacernos la vida más fácil. Por eso mismo, hay muchos puestos de trabajo que se están perdiendo debido a que esta IA está superando con creces la velocidad y la eficiencia de esos puestos. 

Es innegable el hecho de que la IA es más objetiva y justa que la forma de pensar humana. Empresas como Google han demostrado que estos sistemas pueden ser muy precisos y eficientes. Sin embargo, rapidez y objetividad no siempre significan que una decisión sea justa o correcta.

En la justicia, por ejemplo, la IA únicamente se basa en los datos objetivos, sin desarrollar ningún tipo de empatía ni conexión que tendría un ser humano. En medicina, puede sugerir el mejor tratamiento según los datos, pero no puede reemplazar la empatía ni la relación médico-paciente. Y en educación, aunque puede adaptar contenidos al ritmo del alumno, no sustituye la motivación y el apoyo emocional de un profesor.

Creo que el límite debería estar en dejar que la IA aconseje, pero no que decida por completo. Las decisiones que afectan la vida de las personas necesitan responsabilidad humana. La tecnología debe ayudarnos, no reemplazar nuestro criterio

Blog XII - Pablo De Arroita

En los últimos años la IA ha avanzado de tal manera que incluso ha sido capaz de facilitar o sustituir algunos trabajos. Nadie sabe hasta qué punto esta herramienta es capaz de intervenir en nuestra vida diaria, pero... ¿y si lo hiciese de más? Sé que a nadie le molesta que la IA intervenga en cosas puntuales, pero ¿y si lo hiciese de manera autónoma y sin preguntar si usarla o no?

Esta moderna tecnología tiene muchísimos puntos positivos que no se nos pueden olvidar. Es capaz de analizar muchísima información en cuestión de segundos simplemente basándose en datos y números, y no tiene emociones por lo que tampoco se cansa, y es capaz de ayudar en muchos apartados de salud, como puede ser en el hospital y en la investigación de nuevos tratamientos.

Sin embargo, como todo, también tiene cosas negativas. El no tener sentimientos puede ser algo positivo en el apartado médico, como ya he dicho, pero en la justicia por ejemplo, no funciona igual. En un juicio no todo es negro o blanco por el simple hecho de que hay que tener más cosas en cuenta que solamente datos y números, como hace la IA. Si la IA se implementase en una sentencia y se equivocara, ¿quién se haría responsable?

Realmente creo que la IA debería ser solamente una herramienta complementaria, ya que, aun siendo muy poderosa, no tiene conciencia ni valores. En medicina puede ayudar a detectar enfermedades, en justicia a analizar antecedentes y datos, y en educación a corregir exámenes o ejercicios. Pero la decisión final siempre debería ser tomada por una persona humana.

En definitiva, creo que la IA es muy inteligente, pero que nunca llegará al mismo nivel del humano, donde pueda pasar por los mismos procesos para tomar decisiones racionales sobre cualquier dilema. Por ello, personalmente pondría el límite en las decisiones que pueden afectar a la vida de las personas, como una operación o, como ya he dicho anteriormente, en un juicio.