Viajar es algo único, algo que el ser humano debe experimentar al menos una vez en la vida. A veces no es necesario viajar a otros países o incluso desplazarse miles de kilómetros de nuestra ciudad. De hecho, el viaje por el que más nostalgia guardo y me gustaría repetir es el que hice a Oviedo hace tres años.
Fui con mis compañeros de equipo a jugar un torneo de fútbol como ya he hecho otras veces. La diferencia es que esta fue una experiencia que nunca olvidaré. Un viaje corto que no duró más de 4 días pero que da mucho para contar. Lo principal que me guardo de este viaje fueron las noches de risas, bromas… Pero sobretodo la especial conexión que tuve con mis compañeros más allá del juego.
Otro viaje que no olvidare fue el que hice a Italia. Este lo hice el año pasado y junto con amigos también. El coliseo, el Vaticano, el Trastévere… Son muy bonitos, si, pero nada como la comida. Fue algo que me dejó marcado y volvería solo para probarla de nuevo.
Por último, el mejor viaje y el que más disfruto es el que hago varias veces al año. El viaje a mi pueblo. Mucha gente de aquí seguro que tiene pueblo y sabe cuál es la sensación de estar en el coche camino hacia él. Te juntas con gente con la que compartes unas semanas anualmente, pero que son las mejores semanas del año.
No hay ningún viaje del que me arrepienta y el cual no quiera repetir. De todas maneras, un viaje erróneo te puede servir como aprendizaje. Puede que no te salga todo tal y como lo has planeado, pero la improvisación siempre será una opción.
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