A veces pedirle dinero a una persona puede ser una situación incómoda y difícil, incluso llegamos a pensar que no merece la pena pedirlo. ¿Pero hasta qué punto no merece la pena? En mi opinión el hecho de reclamar dinero a alguien depende de dos cosas: de la cantidad, y de la confianza que tengas con esa persona.
Obviamente no son lo mismo 5€ que 50€ y creo que cada persona tiene que decidir cuál es su límite. Si esos 30€ que tu amigo te debe te vienen bien en este momento, y considerando que probablemente él ya haya saldado su deuda, lo más probable es que esté dispuesto a devolvértelo. Pueden darse muchas otras situaciones, por ejemplo que a tu amigo todavía le haga falta ese dinero, en ese caso la situación sería totalmente diferente.
Por otro lado, no es lo mismo reclamarlo a tu mejor amigo de la infancia, que a un compañero de clase con el que apenas tienes relación. La confianza puede llegar a ser algo clave. Si le reclamas dinero a alguien que apenas conoces (a pesar de que yo, por lo menos no lo veo mal, ya que a todos nos gustaría que nos devolviesen nuestro dinero) puede quedarse con una imagen tuya de tacaño.
Teniendo en cuenta todo esto, si crees que esos 30€ merecen la pena y que tienes la confianza suficiente con tu amigo, no deberías dejarlo atrás. Al fin y al cabo son 30€ y aunque no sea una cantidad de dinero enorme, es dinero.
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