Hablar de dinero con amigos a veces puede ser difícil e incluso resultar incómodo. Muchas veces nos da vergüenza o miedo que la otra persona se enfade o se lo tome mal. El otro día un amigo de la cuadrilla me pidió 30 euros para saldar una deuda con otro amigo. Se los dejé sin problema, ya que tengo confianza con él y sé que él habría hecho lo mismo por mi.
El problema es que ahora soy yo quien necesita con urgencia esos 30 euros para pagar la entrada para un concierto y no sé cómo pedírselos. Me preocupa que se lo tome mal o se enfade conmigo. No paro de darle vueltas a cómo pedírselos y aunque esto en verdad sea una tontería ya que es algo normal y justo, me sigue dando cosa decírselo por si se piensa que lo único que me importa es el dinero o que ya no confío en él, cuando no es así.
Creo que lo clave en todo esto está en la manera en la que se lo pides. No creo que la mejor manera de decirlo sea enfadado, sino con un “oye, ¿te acuerdas de los 30 euros que te dejé? me vendrían bien si pudieras devolvérmelos”.
Creo que muchas veces le damos demasiadas vueltas a cosas sin importancia, ya que con la confianza que hay en nuestra amistad, sé casi seguro que no se lo va a tomar mal, pero igualmente sigue siendo una situación incómoda. Haciéndole saber que los necesito de verdad no creo que pase nada, pero en el caso de que se enfadara o se lo tomara mal me haría darme cuenta de la relación que tenemos.
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