Todos los viajes que hace uno dejan una huella en su vida imborrable. Los rincones de cada pueblo y los edificios de una ciudad, son como estructuras que a pesar de que no volverás a ver nunca más cuando vuelvas, se quedan más grabadas que las de tu propia ciudad natal.
En mi caso, Florencia fue probablemente uno de los lugares que me cambiaron la perspectiva de lo que consideraba belleza. Una ciudad que refleja el arte en su estado puro, donde cada esquina tiene una leyenda, y cada obra cuenta la historia de artistas que hicieron del arte su vida. Guardo un muy buen recuerdo porque fui con mi madre. En aquellos 4 días que estuvimos nos lo pasamos de maravilla y pudimos aprender un montón de la historia de la ciudad.
Por otro lado, el viaje que menos disfruté fue cuando fui a Oklahoma (USA). Por no mencionar que lo más divertido que puedes hacer es ir a los casinos que tienen, sus ciudades y pueblos son bastante monótonos en apariencia y no hay nada que los diferencie del resto de lugares a los que he ido. Aunque quizá el hecho de que fui con gente con la que no me sentía del todo cómoda afectó de alguna forma a mi manera de ver el estado de Oklahoma. Claramente, es un destino al que no volvería.
A pesar de eso, creo que viajar no está sobrevalorado. Depende de cual sea tu destino, es una forma de aprender muchísimo sobre otras culturas y de salir de tu zona de confort para ver la situación en la que están otros países. En mi caso, viajar me ha cambiado la vida. Gracias a haber tenido la oportunidad de vivir en otro país, me he dado cuenta de que vivo en una situación realmente privilegiada. También me ha servido para poder ver la belleza en todas partes, ya que incluso los callejones más lúgubres tienen una historia que contar.
Dejando de lado que no se si llegaré a ir a estos países, ahora mismo nada me haría más feliz que poder ir a Japón, Noruega o Finlandia (en navidad). Creo que Japón es el ejemplo perfecto de un país con una cultura y forma de vivir completamente diferente a la nuestra, y por eso, creo que aprendería mucho si fuese. Por otro lado, Finlandia y Noruega en navidad son estéticamente preciosas y me encantaría poder visitarlas al menos una vez en mi vida.
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