Cuando a los famosos se les pregunta en programas de televisión o galas de premios por sus aficiones, la que nunca puede faltar es la de viajar. Casi parece que está mal visto no mencionarlo, o que es imposible que no tengas ganas de ver mundo. Pero sí, viajar y conocer otros lugares es una actividad que entusiasma a millones de personas en todo el planeta. Valorar la gastronomía local, contemplar las obras arquitectónicas más representativas, escuchar mitos y leyendas comunes entre las gentes del lugar... El concepto del viaje atrae consigo un sinfín de momentos memorables. Algunos matan el tiempo entre fotos y visitas a museos, mientras que algún afortunado toma el sol en medio del océano muy bien acompañado.
No consideraría viajar como una actividad sobrevalorada. Pienso que descubrir nuevas partes del mundo merece llamar nuestra atención, y me parece un pasatiempo idóneo para compartir en familia. Sin embargo, hay lugares que no invitan demasiado a ser visitados. En mi caso, el lugar del que peor recuerdo tengo y al que por supuesto no volvería es Egipto. Puede resultar chocante, ya que alberga maravillas de la arquitectura histórica, pero nunca podré borrar de mi mente la pobreza de sus calles, los niños con la ropa sucia, el mal estado de las casas... Por muy majestuosas que sean las pirámides, a más de uno le cambiaría su perspectiva de la vida si pasease por Egipto durante unas horas.
Por otra parte, hubo un lugar que me impresionó más de lo que pudiese haber imaginado. La experiencia de conocer Londres fue, divertida, curiosa y placentera. Son muchos los aspectos que destacaría de esta ciudad, pues todo me interesó y me atrajo. El Big Ben, el Palacio de Buckingham o la Torre de Londres son lugares que imponen cuando te encuentras frente a ellos. El nivel de detalle y la magnífica conservación de estas construcciones les dan un aspecto impecable y sumamente elegante. Entrar en una cabina telefónica o subir a uno de sus icónicos buses son anécdotas para toda la vida.
Entre los lugares que me gustaría visitar en un futuro se encuentran Japón, Estados Unidos y Grecia. De Japón se podría decir que me gusta todo. Templos preciosos con estanques, estatuas o jardines; ciudades llenas de vida y comercios de lo más heterogéneos y una gastronomía única que no se asemeja a ninguna otra. De Estados Unidos lo que más me llama la atención es su cultura deportiva. Asistir a un partido de la NBA, o de fútbol americano y sentir la emoción de la competición. Por otra parte, creo que Grecia debe de ser precioso. Visitar sus antiquísimas construcciones y aprender sobre su mitología son dos actividades obligadas allí.
En definitiva, estoy a favor de viajar. Nos hace crecer como personas, amplia nuestros conocimientos y nos entretiene durante un tiempo. Por estas razones, dejemos que los famosos sigan diciendo que les gusta viajar, aunque solo sea por postureo.
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