Ya estamos al final de 1º de Bachillerato. Y si hay algo que me ha dejado claro este curso es que saber hacer algo y hacerlo de verdad son dos cosas muy distintas. Lo primero lo tengo. Lo segundo me ha faltado más de lo que me gustaría reconocer.
Si tuviera que ponerme una nota, sería un suficiente raspado. No porque no entienda la materia, sino porque sé perfectamente que no he dado todo lo que podía dar. Y eso es lo que más me pesa: no el número, sino la sensación de haber dejado margen sin aprovechar. Cuando uno suspende dándolo todo, duele diferente. Cuando saca un aprobado sabiendo que podría haber sacado un ocho, también duele, pero de otra manera.
¿Repetiría lo que he hecho este año? Honestamente, no. He caído demasiadas veces en el mismo patrón: dejarlo para después, estudiar con el tiempo justo, llegar a los exámenes con más agobio del necesario. He dependido mucho de que "se me da bien" sin entender que en Bachillerato eso ya no es suficiente para tirar. La base sigue ahí, pero la constancia me ha fallado una y otra vez, y eso tiene un coste que se va acumulando.
¿Ha cubierto el curso mis expectativas? A medias. Había materias que me ilusionaban antes de empezar y que al final se han quedado en algo que simplemente he ido superando semana a semana sin demasiada implicación. Eso me dice algo importante sobre mí misma: cuando no me engancho de verdad, todo se vuelve más gris, más mecánico, más un trámite. Y la culpa no es del curso ni de los profesores. He sido yo quien no ha estado del todo presente.
Aun así, ha habido momentos buenos que no quiero ignorar. Clases que me han hecho pensar de verdad, trabajos que me han gustado hacer, conversaciones que me han abierto la cabeza un poco más. Esos momentos me confirman que cuando me engancho, funciono bien. El problema es que no he sabido mantenerlo, y he dejado que los días malos o la pereza le ganaran demasiado terreno a las ganas.
De cara a 2º, el cambio que me tengo que aplicar es uno solo, pero claro: ser constante desde el principio, no cuando ya es demasiado tarde para remontar. Organizar mejor el tiempo, no acumular, estudiar aunque no haya examen a la vista. Menos excusas y más horas reales de trabajo. No se trata de convertirme en otra persona, sino de ser más fiel a lo que ya sé que puedo hacer.
Sé que puedo. Eso ya lo tengo claro. Ahora queda demostrármelo a mí misma, que al final es el único juicio que importa de verdad.
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