Llegamos al final de 1º de Bachillerato y es el momento de pensar en cómo ha ido el año. Si tuviera que ponerme una nota como estudiante, me daría un 7. Creo que es un aprobado alto bien merecido, ya que he trabajado duro y he logrado sacar adelante un curso que es mucho más difícil que la ESO.
Sin embargo, sé perfectamente que podría haberlo hecho mejor si no hubiera sido tan perezoso en algunos momentos. Si pudiera volver a empezar, no repetiría lo de dejarlo todo para el final; estudiar a última hora solo sirve para ponerse nervioso y no enterarse bien de las cosas. Respecto a mis expectativas, el curso ha cumplido con lo que esperaba: ha sido duro y me ha tocado madurar a la fuerza. Lo malo es que muchas veces he ido agobiado y corriendo detrás de los exámenes. Por eso, de cara a 2º de Bachillerato, tengo que cambiar las cosas desde el primer día. El año que viene es el examen de Selectividad y no vale con ir tirando.
Los cambios principales que debo aplicar son estudiar un poco cada día, organizarme mejor y hacer muchos ejercicios prácticos para ir seguro. Tampoco puedo olvidarme de cuidar mi descanso y aprender a controlar los nervios, ya que la mente también necesita estar relajada para rendir bien. Además, pretendo pedir ayuda a los profesores en cuanto no entienda algo, en lugar de acumular dudas hasta el día antes de la prueba.
Sé que el camino no será fácil y que la presión aumentará, pero confío en que este año me ha servido de base para no cometer los mismos errores. En definitiva, este curso ha estado bien, pero el que viene me toca esforzarme al máximo para conseguir la nota que quiero y abrirme las puertas del futuro.
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