Blog XVIII
Sinceramente, creo que el tema de la gestación subrogada es, ante todo, una cuestión de respetar la libertad de cada uno. Si una mujer decide voluntariamente ayudar a una pareja que no puede tener hijos, no veo por qué el resto tenemos que meternos. Al final, cada persona es dueña de su cuerpo y, si tiene la capacidad de ayudar a otros de esa manera tan solidaria, me parece que prohibirlo es limitar un derecho personal que debería ser sagrado.
Además, hay que tener un poco de empatía y ponerse en la piel de la gente que lo pasa fatal porque no puede ser padre. Como sociedad, no podemos cerrar los ojos ante un problema que tiene solución gracias a la tecnología. Si existe la posibilidad de que una pareja cumpla su objetivo y hay alguien dispuesto a ayudarles, lo más lógico es facilitar las cosas. Es una forma de usar la cabeza y la ciencia para resolver un problema real que afecta a muchísimas familias.
Por último, lo que hace falta es poner orden con leyes claras. Lo peor que puede pasar es que esto se haga sin control o en sitios donde no haya seguridad. Lo suyo sería tener una serie de leyes que protejan a la gestante y asegure que el bebé tenga todos sus derechos desde que nace. En vez de prohibirlo, habría que ser más prácticos y crear un sistema donde todo sea legal y seguro para todo el mundo.
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