Llegamos al final de 1º de Bachillerato y, echando la vista atrás, la sensación es agridulce. Si pudiera volver al principio de curso, tengo claro que lo haría mucho mejor. Me esforzaría más desde el primer día en lugar de confiarme tanto, porque ahora me doy cuenta de que este nivel requiere una constancia que al principio no supe ver.
Este año me ha servido para entender de qué va esto realmente. Aunque las expectativas se han cumplido en cuanto a la exigencia, mi implicación no ha sido siempre la ideal. Por eso, de cara al año que viene, mi mentalidad va a ser totalmente distinta. No quiero quedarme con la espina clavada de no haber dado todo lo que tengo.
Pienso aprovechar al máximo el tiempo que queda y el curso que viene para redimirme. Sé que puedo dar mucho más de mí y me voy a esforzar al límite para demostrar que he aprendido de mis errores y que estoy listo para terminar esta etapa con buenos resultados.
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