Esta situación me hace pensar mucho. Al fin y al cabo, no es una decisión que se pueda tomar a la ligera. Por eso me puse a pensar, qué haría yo si tuviera que tomar una decisión sobre si dar mi cuerpo para que una pareja estéril tuviera un hijo.
Lo primero que hice fue hablarlo con mis amigas, y llegamos a la conclusión de que solo lo haríamos si fuera un familiar o amigos muy cercanos. Esto es básicamente porque los entiendo mejor, los conozco, y sé que tipo de vida tienen. Sé que el trabajo que yo hago como vientre de alquiler no sería en vano. Luego está la opción de hacerlo para unos extraños. Yo no estoy en contra de ello, pues cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que quiera, pero yo no lo haría. Ni aunque me ofrecieran muchísimo dinero, por el simple hecho de que no sé qué va a pasar con ese bebé.
Luego lo hablé con mi hermana. Me dijo que no lo haría bajo ningún concepto, y sus razones me hicieron pensar. Me dijo que engendrando un hijo se pierde y se dejan muchas cosas de lado. Tu cuerpo y mente cambian, y todo ello para luego no poder quedarse el hijo. Me hizo pensar, porque al no vivir la experiencia de estar embarazada o de ser madre no tengo ese sentimiento tan cercano, por lo que mi palabra ahora no es tan acertada como podría ser una vez que lo fuera. Después me lanzó una pregunta; ¿por qué a los que deciden tener un vientre de alquiler les importa tanto ese vientre y ese bebé y no les basta con otras formas más “morales” como adoptar o acoger?
Mi decisión final, es que a menos que esté en esa situación o esté en camino de ser madre no podré dar una buena respuesta. Pero que a día de hoy solo lo haría en un futuro por familiares o amigos muy cercanos.
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