martes, 5 de mayo de 2026

Blog XIX Patrik Arrieta

Cuando se nos plantea en clase si estaríamos dispuestos a ser "madres de alquiler", lo primero que pienso es que, como hombre, mi opinión puede parecer irrelevante o poco capacitada. Obviamente, yo nunca estaré en esa situación física, y me resulta difícil imaginar los procesos hormonales y psicológicos que conlleva un embarazo. Sin embargo, como futuro adulto y ciudadano, sí puedo reflexionar sobre la ética de este acto y sobre si todo en esta vida puede ser objeto de un contrato.

Desde mi punto de vista, y siendo muy sincero, me cuesta ver vender tu cuerpo como madre de alquiler como un simple "acto de generosidad". Aunque el objetivo sea ayudar a una pareja estéril a cumplir su sueño, me parece que existe un límite ético que no deberíamos cruzar: la mercantilización del cuerpo humano. Al final, se está alquilando un proceso biológico íntimo a cambio de dinero, y eso me genera muchas dudas sobre la dignidad de la mujer y del propio recién nacido.

Para tener otra perspectiva, hablé con mi madre y mi padre. Mi madre fue bastante tajante: me dijo que un embarazo no es como prestar un coche; que se crean vínculos que no se pueden borrar con una firma y que le parece peligroso que el cuerpo de las mujeres con menos recursos se convierta en una "fábrica" para gente con dinero. Mi padre, por su parte, también me confesó que le parece un tema muy complicado, porque aunque la intención sea buena, el método parece convertir a las personas en productos de consumo.

En conclusión, aunque reconozco que no puedo hablar desde la experiencia de ser mujer, mi postura tiende al "no". Creo que hay cosas que el dinero no debería poder comprar. La libertad de decidir sobre el propio cuerpo es fundamental, pero cuando entra en juego la necesidad económica o la presión del mercado, esa libertad se vuelve un poco falsa. Prefiero defender una sociedad donde las personas no tengan que recurrir a vender sus procesos biológicos para que otros cumplan sus deseos, por muy legítimos que sean.


No hay comentarios:

Publicar un comentario