La verdad es que nunca me lo había planteado hasta ahora, y al pararme a pensarlo, me doy cuenta de que es un tema mil veces más complejo de lo que parece. No es solo una decisión técnica; toca dilemas éticos y personales que calan hondo.
Ahora mismo estoy en una etapa en la que mi prioridad absoluta son mis estudios y aprovechar este momento de mi vida. Participar en algo así no es un simple trámite; implica un desgaste físico real, pero sobre todo un esfuerzo mental brutal para el que hay que estar muy convencido y preparado.
Si te soy sincero, no creo que cambie de opinión en el futuro. La carga emocional y la responsabilidad de gestar un hijo para entregarlo a otra familia requiere una madurez y una forma de ver las cosas que no van conmigo. Prefiero volcar mi energía en mis proyectos, tanto personales como profesionales, porque sé que no sabría gestionar la presión psicológica que eso conlleva. Al final, es una decisión de tal calibre que, sencillamente, no me veo capaz de asumirla..
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