domingo, 11 de enero de 2026

blog IX

Estoy tirada en el sofá de casa, aburrida, pasando historias sin pensar en nada. De repente veo una foto que me deja flipando. Es un selfie de una pareja en Gaztelugatxe, justo arriba en la iglesia, con el mar de fondo. Pero entonces veo algo que no me cuadra: detrás, casi cortados, están mi hermano y otra chica abrazados, muy juntitos, con cara de felicidad. Y esa chica no es Laura, su novia de tres años. Laura es mi mejor amiga desde pequeñas, y ellos siempre han sido la pareja perfecta, todo el mundo lo dice.

Me quedo mirando la pantalla fijamente, agrando la foto, miro la cara de mi hermano, esperando haberme equivocado, pero es él. No hay duda. Me empiezo a poner muy nerviosa porque no sé qué hacer con la información que acabo de descubrir.

Decido que lo mejor es hablar primero con mi hermano. Creo que tenemos la suficiente confianza como para que me cuente la verdad. Ahora hay dos opciones; que sea honesto y me cuente la verdad, o que siga intentando ocultarlo. Si me dijiste la verdad, le intentaría convencer de que le contase a su novia todo lo que ha pasado, por el contrario, si se niega, probablemente se lo acabaría diciendo yo, ya que Laura no deja de ser mi mejor amiga y una persona que quiero mucho y no quiero que le hagan daño. 

Es una tesitura en la que nunca me podría imaginar haber estado, por lo que tampoco puedo estar al cien por cien segura de lo que haría. Está claro que haga lo que haga alguien va a salir perjudicado. Estoy segura de que no todo el mundo estará de acuerdo con traicionar a tu hermano, contándole la verdad a su pareja, pero creo que los actos tienen sus consecuencias y que si ha decidido hacer eso, debería ser capaz de afrontar la situación y agachar las orejas. 


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