domingo, 11 de enero de 2026

Blog IX (Marcos)

Para mí, encontrarme con una foto así en mi teléfono y de sorpresa no es una anécdota ni una historia divertida que me gustaría contar, es un problema moral. Ver a mi hermana con mi mejor amigo, sabiendo que ella tiene una relación estable desde hace tres años y sobre todo teniendo en cuenta que estamos hablando de que su pareja es mi mejor amigo me coloca en una posición incómoda pero inevitable. No puedo fingir que no lo he visto ni escudarme en que “no es asunto mío”.

Mi primera reacción no es el enfado, sino la decepción, porque espero de ella honestidad y valentía para afrontar sus decisiones. No creo en la mentira como salida. Callar me convertiría en cómplice, y no estoy dispuesto a cargar con eso. Tampoco creo en señalar sin escuchar, pero sí en exigir explicaciones. Mi tarea como amigo y hermano, es hablar con mi hermana es para dejarle claro que sus actos tienen consecuencias y que afectan a más personas de las que quizá cree. No quiero ser yo el que le de la noticia a mi mejor amigo, pero tampoco quiero abandonarlo en una situación tan delicada. Además, deseo que a mi hermana le de un cargo de conciencia y que sea empatica y se de cuenta del daño que puede estar causando.

Mi opinión es clara: las relaciones se pueden romper, los sentimientos pueden cambiar, pero lo que no se justifica es la falta de honestidad. Y cuando esa falta de honestidad atraviesa la familia y la amistad, mirar hacia otro lado no es ser indiferente o no querer meterse en líos, es cobardía y demostrar complicidad, y yo no quiero formar parte de eso.

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