domingo, 11 de enero de 2026

Blog IX - Nerea

 Era una tarde cualquiera, de esas en las que no paras de posponer la hora de estudio. Estaba sentada en la mesa de la cocina merendando, con el móvil en la mano, entrando a cualquier app ya que el aburrimiento podía conmigo. Al entrar a Instagram, nada parecía extraño: fotos de comida, viajes, gente sonriendo… hasta que una imagen me hizo frenar. Era una foto en Gaztelugatxe de una pareja, muy típica, con la iglesia al fondo. Nada raro, hasta que miré mejor.

En una esquina de la foto, casi escondidos, reconocí a mi hermano. Estaba con alguien en actitud demasiado cercana como para ser solo una amiga. Al principio ni le presté atención, pues pensaba que era su novia con la cual llevaba 3 años. Pero al hacer zoom, me di cuenta de que esa persona no era su pareja que además es muy cercana a mí. Tuve que comprobar en más de una ocasión a ver si era real lo que mis ojos acababan de ver, pero si. El zoom no miente. No estaba equivocada. Me derrumbé y apague el móvil de inmediato, como si así pudiera borrar lo que había visto. 

Me quedé un rato pensando, dando vueltas por el pasillo sin rumbo. No sabía si estaba más enfadada, triste o decepcionada. No me perjudicaba directamente a mí, pero al mismo tiempo sentía que ya me habían metido en medio de todo el marrón. Guardarme eso me parecía injusto, pero hablar sin pensar también podría empeorarlo todo.

Al final decidí que lo mejor era hablar primero con mi hermano, sin juzgar de primeras. Buscaría un momento tranquilo y le diría la verdad: que vi la foto y que me extrañó de verdad. Sin reproches, solo siendo sincera. Después de eso, ya vería qué hacer. No sé si existe una decisión perfecta, pero prefiero mover cartas en el asunto antes que hacer como que no vi nada.


No hay comentarios:

Publicar un comentario