domingo, 22 de marzo de 2026

Marcos Blog XVI

Si estuviera viviendo en uno de esos pueblos donde las calles están tan vacías que el silencio se siente pesado todo el tiempo, mi voto sería un sí claro, pero con los pies en la tierra. Es fácil decir no a estas cosas desde una oficina en la ciudad, con el hospital cerca y internet rápido por todos lados. Pero ahí, cuando ves que el pueblo se va apagando, que los jovenes se van porque no hay futuro y los servicios básicos son como un sueño, todo cambia de golpe.


Me parece que el peligro real no lo es tanto la energía nuclear, que tiene un montón de reglas de seguridad super estrictas. Lo que da miedo de verdad es ver como la economía se muere poco a poco. Prefiero lidiar con un riesgo que se puede controlar, algo tecnologico, antes que dejar que mi comunidad se desvanezca sin mas. Eso si, no lo veo solo como cobrar por los residuos o algo asi. Es mas bien una chance para tener independencia, como por fin carreteras decentes, conexión a internet para trabajar desde casa, y dinero que haga que el ayuntamiento funcione de manera correcta.


Entiendo los temores. Algunos lo ven como un paso atras, otros como la unica salida. Pero entre quedarse en la pobreza con todo incierto, o tener recursos, trabajos buenos y estables por decadas, creo que es una decisión de supervivencia. Amor por la tierra, quizás. No es perfecto, pero se siente necesario.


Eso sí, no votaría sin condiciones. Cada euro que entre tiene que ir a diversificar, a no depender solo de la central. Para que, cuando termine su tiempo, después de 40 o 60 años, no quede un pueblo vacío otra vez. Sino algo sólido, conectado con el resto. Me parece que eso es lo lógico, aunque a veces uno se pregunta si se hará bien.

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